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Federal » Federal Al Dia
Fecha: 03/04/2026 23:25
En su primer Vía Crucis como pontífice, León XIV llevó la cruz durante las 14 estaciones en el Coliseo de Roma y advirtió sobre los abusos de poder, la guerra y la manipulación de la fe, en una ceremonia cargada de simbolismo. El papa León XIV encabezó este Viernes Santo una de las celebraciones más significativas del calendario cristiano con un gesto poco habitual, cargó la cruz durante todas las estaciones del Vía Crucis en el Coliseo de Roma, en lo que fue su primera participación en este rito desde que asumió el pontificado. La escena, desarrollada en el Anfiteatro Flavio, tuvo un fuerte contenido simbólico. No solo por el lugar históricamente vinculado al martirio de los primeros cristianos, sino también por la decisión del Papa de asumir personalmente el peso de la cruz a lo largo de las 14 estaciones que recuerdan el camino de Jesús hacia la crucifixión. Durante la ceremonia, el pontífice buscó transmitir un mensaje que trascendió lo religioso. En línea con su prédica desde el inicio de su papado, apuntó contra las formas contemporáneas de violencia y dominación, y cuestionó el uso de la fe como herramienta de poder. La decisión de León XIV de cargar la cruz en cada estación no pasó desapercibida. Se trata de una práctica que no es habitual y que refuerza la idea de un Papa que busca encarnar físicamente el sufrimiento y el compromiso pastoral, en sintonía con una Iglesia más cercana a los conflictos del mundo actual. Las meditaciones del Vía Crucis, preparadas por el fraile franciscano Francesco Patton, pusieron el foco en problemáticas contemporáneas como la guerra, la injusticia y los abusos de poder. En ese marco, una de las reflexiones advirtió sobre los peligros de quienes utilizan la religión para justificar acciones violentas o intereses políticos. En esa línea, el mensaje papal volvió a insistir en una idea que ya había aparecido en otras intervenciones, la crítica a una humanidad que sigue marcada por la brutalidad y la lógica del dominio, incluso en contextos donde debería primar la paz. El propio León XIV ya había anticipado ese enfoque en sus primeras homilías, donde cuestionó la tendencia a buscar un Dios al servicio del poder y llamó a recuperar una fe ligada a la humildad, la fraternidad y la reconciliación. Más allá del rito religioso, el Vía Crucis volvió a convertirse en una plataforma de intervención sobre la realidad internacional. Sin mencionar conflictos específicos, el Papa dejó entrever su preocupación por el escenario global actual, atravesado por guerras, tensiones diplomáticas y crisis sociales. En ese contexto, algunas de las frases que marcaron la jornada apuntaron directamente a la responsabilidad de quienes ejercen poder. Toda autoridad deberá rendir cuentas, fue una de las ideas centrales que atravesó las meditaciones, en un mensaje que interpela tanto a líderes políticos como a actores económicos y sociales. El gesto de cargar la cruz durante todo el recorrido también dialoga con una definición que el propio pontífice había dado al inicio de su papado, cuando afirmó, me habéis llamado para llevar una cruz, en referencia al rol que le toca asumir al frente de la Iglesia. Así, la ceremonia del Viernes Santo no solo reforzó el perfil de León XIV como un líder con fuerte impronta simbólica, sino que también consolidó su línea discursiva, una Iglesia que no se limita a lo espiritual, sino que interviene en los debates sobre violencia, poder y responsabilidad global. #RG #federalaldia #radiointegracion905
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