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  • Informe especial: la titánica tarea de enseñar y aprender en la ruralidad | Análisis

    Parana » AnalisisDigital

    Fecha: 02/04/2026 13:55

    Caminos inaccesibles, falta de conectividad, infraestructura deficiente y otras dificultades son el combo de problemas que afrontan a diario los docentes y estudiantes de las escuelas rurales de Entre Ríos. El programa Cuestión de Fondo (Canal 9 Litoral), se adentró en la realidad de instituciones que parecen seguir en el siglo pasado. En la campaña electoral, el gobernador decía que la educación sería uno de los ejes de su gestión, planteando la importancia de la tecnología en el proceso de enseñanza-aprendizaje y prometiendo incorporar a la currícula materias como robótica o inteligencia artificial, para que los jóvenes puedan acercarse al mundo del trabajo y tengan mejores oportunidades. A dos años de esas promesas, actualmente hay escuelas entrerrianas que luchan diariamente con la falta de internet, que tienen los baños afuera del establecimiento, y que padecen la falta de agua potable y de un espacio que funcione como comedor, con lo cual los niños almuerzan con los platos arriba de los pupitres. En las últimas décadas, la provincia de Entre Ríos experimentó un cambio en sus sistemas de producción y con ello comenzó una profunda migración de las poblaciones rurales hacia las ciudades, fundamentalmente en búsqueda de mejores posibilidades laborales y condiciones de vida. El dato concreto, indica que a principios del Siglo XX el 60% de los entrerrianos vivía en el campo, mientras que en la actualidad es sólo el 14%. En paralelo, las escuelas rurales fueron perdiendo matrícula y se experimentó un fuerte proceso de cierre temporario de establecimientos. Varios informes del periodista Fabricio Bovier en Cuestión de Fondo dieron cuenta de este proceso, precisando que en 2023 había 870 escuelas rurales con 73 escuelas cerradas, mientras que en 2024 había 55 instituciones cerradas. Esos números no son fijos, sino que dependen de la población del lugar. Si hay al menos un solo alumno en la zona la escuela permanece abierta, pero cuando ya no queda nadie, el establecimiento se cierra, aunque no definitivamente. En caso que lleguen familias al lugar, la escuela se reabre. Según confirmó a Cuestión de Fondo, la secretaria Gremial de la Asociación Gremial del Magisterio de Entre Ríos (AGMER), Susana Cogno, en la actualidad subsisten en la provincia 502 escuelas rurales de personal único, 225 de 4ta. categoría a las que asisten de 18 a 100 estudiantes- y 158 secundarias rurales. En las escuelas de personal único, el director es también maestro, secretario, rector, ordenanza y cocinero, y son multigrado, es decir que en un solo curso hay alumnos de nivel inicial, primario y secundario. Una de las escuelas que logra sobrevivir gracias al trabajo de su comunidad y de la cooperadora compuesta por docentes y papás es la Escuela N°12 Dominguito de La Picada, donde valientemente su directora nos contó las problemáticas que viven, especialmente por no contar con un espacio físico para el comedor. Además, la escuela tiene el equipamiento del programa Conectar Igualdad, que el gobierno nacional de Javier Milei dio de baja, con lo cual ninguna de las computadoras funciona. Los baños, compuestos por un inodoro para nenas y otro inodoro para varones, están afuera de la escuela. Aledaña a la ruta 12, la escuela no tiene cerramiento con el peligro que conlleva para los niños que realizan el recreo muy cerca del paso de los vehículos. En febrero de 2024, el gobernador Rogelio Frigerio pidió ayuda a las comunidades educativas para poner en condiciones las escuelas, y junto a algunos de sus funcionarios salieron a pintar algunas instituciones de la provincia. Una de esas escuelas donde estuvo el gobernador, fue la Escuela N°12 Dominguito de La Picada. Su directora, Giselle Giovanardi, pese al miedo a las represalias que pudiera tener, habló con Cuestión de Fondo para contar la situación que viven. Aquí la entrevista completa: Nosotros tenemos niños que desayunan y almuerzan en la escuela, y no tenemos comedor. El año pasado tuvimos una reunión el 11 de junio del 2025 con gente de Arquitectura, de la comuna de La Picada, que siempre están trabajando con nosotros, de la cooperadora, para poder empezar la construcción. No había número de expediente, se gestionó todo el trámite del expediente, aunque también la directora anterior había gestionado notas y todo porque en el 2023 se compraron los materiales para poder hacer la plataforma, y en enero de este año fuimos con esa directora a Cerrito, que es donde se compró, para pedirles que por favor nos sigan teniendo las cosas porque, si bien habían pasado los años, todavía no teníamos la mano de obra, relató. Acá los chicos comen en el aula o en un garaje. La escuela tiene 76 años, y es una escuela donde, más allá de lo edilicio, la parte humana es espectacular, los padres y las familias nos acompañan, y eso que no es una escuela donde tiene la comunidad cerca, porque acá vienen chicos desde Paraná, San Benito, Colonia Avellaneda, Las Acacias, Sauce Montrull, La Picada, también tenemos dos o tres niños de la zona de La Porota, atrás de Almafuerte. Eso es fundamental para el sostenimiento de la escuela, hoy por hoy ese es el sostén de la escuela, afirmó. En tal sentido, aseveró que con todo lo que sea materiales, por ejemplo, tinta, hojas, fibrones, tizas, es todo por cooperadora y los trabajos de las cosas menores, por ejemplo, si se rompe un vidrio, lo arreglamos. Además, tuvimos donaciones que recibimos gracias a la gente que se mueve acá en la escuela, ya sea los docentes o los padres. La comuna de La Picada nos corta el pasto, nos ayuda en las gestiones, siempre está presente. En cuanto a la asistencia estatal, mencionó: Recibimos una partida de Comedores para desayuno y para almuerzo. Tenemos 500 mil pesos de desayuno y 760 mil pesos de almuerzo por mes para repartir entre 48 niños. La escuela cuenta con un cocinero, una directora con grado a cargo, dos docentes en primaria y una maestra jardinera, además de los maestros especiales como el profesor de educación física, de música y de tecnología. Les falta el cargo de docente de arte, que está gestionado a través de la Supervisión. Al respecto, la directora lamentó que las respuestas vienen tarde o no vienen, o van pateando la pelota; sea el color de partido político que sea, eso ha pasado siempre, pero creo que ahora se ha agudizado más todavía, porque el decir que no hay presupuesto para educación, yo no lo puedo entender. Sobre la cuestión de la conectividad, contó: Acá tenemos las computadoras, el carrito que es re lindo (N.R. del programa Conectar Igualdad), pero está en un rincón porque tenemos andando el modem, pero no anda ninguna de las computadoras. Es decir, desde que estoy acá, las computadoras no se pueden usar y tampoco tenemos un técnico. Para todo hay que hacer nota, para todo hay que esperar y esperar y esperar; me parece que habría que hacer un paneo de cuántas escuelas tengo en la provincia o en el Departamento y poner las personas necesarias, y no es gastar plata el santo botón cuando uno pone para que las escuelas avancen; el país no avanza sin que los chicos no sepan. Por ejemplo, otro problema es que los centros de salud de la zona, las madres cuando necesitan una psicopedagoga, una fonoaudióloga, no hay, reclamó. En este contexto, también comentó que el año pasado vinieron del Consejo de Educación a ver la parte de edilicia, quedamos en que se iba a iniciar todo para hacer la construcción del comedor de la escuela y de una cocina como la gente. La cocina tenía una pérdida de agua y después de varias semanas de llamar, vinieron del Consejo y como yo no tenía los materiales pusieron una mesa de chapa pintada que es de la escuela con un balde encima hasta que yo pudiera conseguir el bajo mesada. Me acuerdo que llené una planilla y me dijeron que no había presupuesto, que yo consiga las cosas. ¿En qué terminó todo? Un señor hizo el bajo mesada, nos regaló el bajo mesada, nosotros la mesada ya la teníamos, así que armamos el bajo mesada. Pero ahí tampoco podíamos lavar las tremendas ollas, así que nos íbamos a una canilla al lado de los baños. Los baños están afuera de la escuela y quedan abiertos, porque todo el predio está sin vallado y entra gente de afuera, que no sabemos quién es, y si no les dejo el papel higiénico y la puerta abierta, me rompen la puerta. Y todos los días hay que lavar los baños, porque uno se encuentra con de todo. Hasta por ahí se bañan también. Eso pasa en los baños de los chicos, que es un inodoro para nenas y otro inodoro para varones. Por eso, ahora hicimos una venta de rosquitas porque estamos tratando de comprar y poner el tejido, para poder cerrar un poco, porque tenemos la ruta ahí a escasos metros, describió. Ante este escenario de la vida cotidiana de la escuela, pidió: Por favor miremos un poquito la ruralidad, porque los supervisores solos no pueden hacer nada; las comunas que nos circundan nos están ayudando, pero la escuela pertenece al Estado. Hoy estamos hablando de robótica, de todas esas innovaciones que son re lindas en los escritorios, pero la realidad es otra. Yo creo que estos chicos no tienen la igualdad de posibilidades que tiene otro chico que está dando robótica o lo que sea. Estos chicos también tenemos que pensar en que necesitan un secundario a la redonda. Acá son muchos los chicos, y yo creo que la innovación comienza con la acción; es decir, los proyectos son hermosos, hablar es espectacular, convocar a la gente y decirle que vamos a hacer está bien, pero el tema es ponerse. Acá vino el gobernador cuando se hizo esa campaña de que iban a pintar las escuelas el año pasado, y vinieron y pintaron así dos o tres paredes y nada más. Otra vez vino la vicegobernadora a la Escuela N°1 Zulema Embon acá cerca, donde hablé dos palabras con ella por el tema de la cocina, pero ella no sabía todavía dónde estaba ubicada la Dominguito. Y no vino tampoco a conocer la escuela. Yo ya estoy para jubilarme. Hace 35 años y medio que estoy en esta, y siempre es lo mismo. O nos olvidamos de dónde salimos, o cuál es el país que queremos. ¿O somos tan egoístas con nuestra niñez? Criticamos a los niños y a los adolescentes principalmente, pero ¿qué le ofrecemos? ¿Qué es lo que le ofrecemos? Los derechos están vulnerados de ellos, porque dar clase en el patio, con calor, con frío, sin tener las condiciones... ¿Qué es lo que está pasando?, concluyó. Desde AGMER Central, la secretaria Gremial, Susana Cogno, y la secretaria de Educación, Lorena Molina, también brindaron sus impresiones sobre la realidad de la educación rural. Esas 502 escuelas en ámbitos rurales constituyen un verdadero desafío por el contexto en el cual desarrollan su tarea, porque además son el último bastión del Estado en zonas desprotegidas, con difícil accesibilidad, con escaso trabajo para las familias, y para nosotros donde haya un estudiante tiene que haber una escuela; median grandes distancias entre una escuela y otra, casi siempre en líneas generales, y responden a una matriz productiva que va decayendo en la Argentina y en la provincia de Entre Ríos, que tiene que ver con el trabajo en la zona rural. Entonces, lógicamente, son escuelas que siempre tuvieron menos cantidad de estudiantes que las escuelas del ámbito urbano, planteó Cogno. Reconoció también que venimos de larga data peleando por la fibra óptica, por cosas que ya son hasta viejas dentro del ámbito de la tecnología. Las instituciones en la zona rural se ven complicadas porque no existe la garantía de poder tener una internet satelital en todos los casos, de no poder tener caminos en condiciones, de no tener agua potable en algunos lugares, de estar muy abandonados o solos en el medio del campo con algún destacamento cercano, sin efectores de salud cercanos, entonces es realmente una situación de complejidad la que vive la población en general en esa zona. Cuando llueve, muchos maestros no se tienen que quedar en la escuela porque no tienen la posibilidad de salir por los caminos, por las características del suelo, pero también por la falta de mantenimiento y de una política pública que permita transitar. Digamos, las rutas son complicadas de transitar, imagínense una escuela rural sobre camino de tierra a 14, 15, 20, 30 kilómetros del asfalto. Entonces, verdaderamente los maestros que desarrollan su tarea con estudiantes que viven en la zona, que no son cercanos tampoco a la escuela, eso de la cercanía es relativo, son 14, 15 kilómetros, algunos llegan a la escuela por sus propios medios y otros llegan a la escuela con los transportes que debe garantizar el Estado, describió. En tal sentido recordó que venimos en una pelea bastante importante con el Estado en relación a los transportes escolares. Ya desde el año pasado el gobierno quiso refuncionalizar cerrando transportes, acortando las distancias que cubrían o dejando simplemente a los estudiantes sin la posibilidad de la cobertura del transporte. Y ahí nosotros estuvimos también para apuntalar el hecho de que la ruralidad necesita la conectividad, necesita la beca, pero también necesita el transporte. Por eso cuando el gobierno anuncia el cierre de 300 escuelas, yo digo que es inédito que un gobernante a esta altura de la historia se jacte de cerrar escuelas, cuando en realidad, la lógica histórica ha sido la de abrir escuelas, la de sostenerlas, la de acompañarlas, para garantizar que la población tenga esa oportunidad de superación con la cual soñaron nuestros abuelos, definió Cogno. Por su parte, Molina afirmó que lo que venimos detectando es incertidumbre en las poblaciones rurales, porque el gobierno ha ensayado ya en dos oportunidades cerrar escuelas de campo, unificarlas sobre una ruta, ponerlas todas en un mismo lugar, ofreciéndole a los padres de esos lugares llevar a los niños en un transporte a una sola escuela. Eso genera vaciamiento de algunas poblaciones, además de los riesgos que puede significar poner a niños en un transporte sin cuidado de un docente y demás. Y a nosotros lo que nos preocupa básicamente es que donde funciona la escuela rural, independientemente de la tarea pedagógica que hace la maestra, también es el lugar de reunión de esas poblaciones. Entonces, cuando vos retirás la escuela, también se genera el rompimiento de ese tejido social que se fue armando alrededor de esa escuela rural. Consultada por la cuestión de la infraestructura, aseguró que en las escuelas rurales no hemos detectado ninguna que en estos últimos dos años se haya mejorado con aportes del Estado. En realidad, no tenemos gran cantidad de avance en cuanto a la infraestructura en las escuelas de la provincia de Entre Ríos. Hay escuelas que se han entregado nuevas y no se han mantenido y se están viniendo abajo, pero las escuelas rurales son escuelas que, si no las mantiene la comunidad o no las mantienen las familias, con los docentes a cargo, se vienen abajo porque la particularidad del campo, además, hace que necesiten más mantenimiento. No mantienen las de las ciudades, tampoco mantienen las del campo. En el mismo sentido, señaló que el tema de la conectividad es realmente un problema porque además de que no hay inversión en cuanto a la infraestructura de la conexión a internet en todos lados, la provincia de Entre Ríos tampoco ha hecho grandes inversiones con respecto a la conectividad. El año pasado, cuando el Consejo General de Educación emite una resolución donde indica que los papás deben entrar a SAGE con el usuario de padre para validar el grado donde está cada uno de sus hijos, nosotros lo cuestionamos porque, primero, que no todos los papás últimamente cuentan con dispositivos. Y segundo, porque nosotros sabemos que hay lugares que no tienen conectividad, que deben ir a la escuela muchas veces para tener conectividad, y a veces la conectividad la tienen porque los docentes prestan sus propios teléfonos para habilitar internet para poder hacer ese trámite. Del mismo modo, los compañeros de las escuelas no cargan trámites administrativos en el sistema SAGE, lo hacen cuando vuelven a su casa y utilizan la internet particular para hacer esas cargas. En paralelo al informe periodístico surgió otro tema que se viene denunciando desde hace varios años en Cuestión de Fondo y se logró que, por primera vez, un dirigente se haga eco de lo que docentes y directivos dicen fuera de las cámaras: la existencia de una política persecutoria y de aplicación de represalias hacia aquellos trabajadores que se atreven a mostrar en los medios su realidad o a efectuar algún reclamo. Al respecto, Susana Cogno expresó: Hemos denunciado prácticas antisindicales desde el lugar que nos toca. AGMER representa a todos los trabajadores de la provincia, es un sindicato de trabajadores que tiene un amplio desarrollo y sí vivenciamos una política antisindical. De hecho, tenemos el cercenamiento de las asambleas en los lugares de trabajo, que ha traído grandes consecuencias porque la asamblea es un ámbito comunitario de debate, que es parte de nuestra tradición histórica, la cual la vamos a defender y seguir peleándola. Pero también tenemos directores que han tenido sanciones o sumarios por llevar adelante prácticas sindicales. Eso también hace y trae aparejado un poco de resguardo. Nosotros hemos dado las indicaciones de que sean nuestros delegados quienes lleven adelante toda demanda que haya que hacer. Los delegados que tenemos en la provincia exceden al número de 2.000, es decir que hay delegados en todas las instituciones como para poder garantizarse la voz. Y por eso, la cuestión del temor a llevar adelante un reclamo tiene que ver con las represalias que se toman. Si nosotros denunciamos una práctica antisindical dentro de los marcos de leyes nacionales e internacionales, es lógico que eso repercuta. Lo que nosotros decimos es que no hay que tener miedo a decir la verdad. La realidad es inobjetable y son inobjetables las condiciones objetivas en las cuales trabajamos los educadores, que son realmente deplorables, sentenció.

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