Contacto

×
  • +54 343 4178845

  • bcuadra@examedia.com.ar

  • Entre Ríos, Argentina

  • Despegó con éxito la misión Artemis II de la NASA con cuatro astronautas a la Luna

    Parana » Inventario22

    Fecha: 02/04/2026 09:36

    Despegó con éxito la misión Artemis II de la NASA con cuatro astronautas a la Luna Los tripulantes iniciaron un viaje de 10 días para orbitar el satélite natural. Todos los detalles 02/04/2026 07:07 110561 4.5 minutos. La historia vuelve a escribirse. Artemis II despegó este miércoles a las 19:24 (hora Argentina) y lleva a la humanidad al umbral de la Luna por primera vez en más de medio siglo. La misión, que reúne a cuatro astronautas a bordo de la nave Orion, tiene previsto un itinerario de casi 10 días repleto de desafíos científicos, maniobras técnicas y rutinas pensadas para sobrevivir en el espacio profundo. Cada jornada está pensada al detalle. Desde el chequeo de sistemas vitales hasta experimentos biomédicos, pasando por ejercicios físicos y simulacros de emergencia. La agenda busca no solo garantizar la seguridad de la tripulación, sino también acumular datos que serán claves para el futuro de la exploración lunar. Tras la partida con el Sistema de Lanzamiento Espacial, los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y el canadiense Jeremy Hansen ingresaron al espacio en ocho minutos. Luego de la separación de etapas, Orion alcanzará una órbita segura y posteriormente una órbita terrestre alta. Las primeras 23 horas se destinarán a revisar sistemas esenciales, como el dispensador de agua, el inodoro y la eliminación de dióxido de carbono. Durante este periodo inicial, la tripulación realizará maniobras de aproximación y giro alrededor de la etapa de propulsión criogénica intermedia, practicando operaciones de proximidad. Al concluir el primer día, los astronautas comprobarán las comunicaciones de emergencia mediante la Red del Espacio Profundo y ajustarán la nave para la maniobra de inyección translunar. La agenda se concentrará en el entrenamiento físico, clave para combatir los efectos de la ingravidez. Wiseman y Glover se turnarán en el dispositivo de ejercicio, mientras Koch y Hansen seguirán la rutina en la segunda parte del día. Cada movimiento servirá para probar los límites del cuerpo humano en microgravedad. Koch se encargará de la configuración para la maniobra de inyección translunar, la orden que colocará a Orion en ruta hacia la Luna. A partir de allí, la tripulación dispondrá de tiempo para adaptarse y establecer contacto visual con la Tierra. El tercer día traerá consigo una corrección crucial en la trayectoria. Hansen liderará la preparación para el encendido, mientras el resto ensayará maniobras médicas: reanimación cardiopulmonar, uso de instrumental de emergencia y pruebas del sistema de comunicación en situación crítica. La jornada finalizará con un ensayo de la secuencia científica que activarán al acercarse al entorno lunar. Otra corrección de trayectoria refinará el camino por lo que la atención se centrará en los objetivos de observación geográfica y la captura de imágenes de cuerpos celestes. El equipo ajustará instrumentos y cámaras, perfilando las tareas científicas que se desplegarán al entrar en la órbita lunar. Orion cruzará el umbral de la esfera lunar. La tripulación dedicará la mañana a ensayar el sistema de supervivencia de la nave: probarán los trajes espaciales para emergencias, comerán y beberán en condiciones presurizadas. Por la tarde, ejecutarán la última corrección de trayectoria antes del gran sobrevuelo. La nave alcanzará su punto más alejado de la Tierra en el sexto día, lo que puede suponer un récord de distancia. Al acercarse a entre 6.400 y 9.660 km (4.000 a 6.000 millas) de la superficie lunar, la tripulación tomará fotos y videos de la Luna. Durante este sobrevuelo, registrarán observaciones en tiempo real, incluso en lapsos de 30 a 50 minutos sin comunicación con la Tierra por hallarse detrás del satélite. La iluminación de la superficie lunar varía según la fecha y la posición del Sol, generando oportunidades únicas para registrar cambios en el relieve y la composición del terreno. Esta variabilidad permitirá a la tripulación analizar cómo la luz solar resalta cráteres, montañas y valles, ofreciendo datos valiosos para futuras misiones y para el entendimiento de la geología lunar. El séptimo día, Orion abandonará la zona de influencia lunar. Antes de alejarse, los científicos dialogarán con la tripulación para recabar sus primeras impresiones tras el sobrevuelo. La nave ejecutará la maniobra inicial de regreso, y los astronautas disfrutarán de una jornada mayormente libre antes de afrontar las últimas fases de la misión. El octavo día implicará preparativos frente a posibles eventos de radiación solar. Los astronautas evaluarán la construcción de refugios con los suministros de Orion y llevarán a cabo experimentos para medir los niveles de radiación a bordo. Al final del día, probarán las capacidades de pilotaje manual, ensayando diferentes modos de control de la nave. La atención se centrará en los preparativos de retorno: revisión del proceso de reingreso, comprobación de los sistemas de recolección de residuos y ensayo con prendas de compresión destinadas a prevenir la intolerancia ortostática, una alteración cardiovascular común al volver de la microgravedad. En el décimo día, la tripulación realizará los últimos chequeos, reordenará la cápsula y utilizará los trajes espaciales para la reentrada atmosférica. Tras la separación del módulo de servicio y la exposición del escudo térmico, la nave enfrentará temperaturas de hasta 1.500 (2.732 ). Superada la fricción, se desplegarán los paracaídas de frenado y los principales, ralentizando la cápsula hasta un descenso seguro. El cierre de Artemis II será el amerizaje suave en el Océano Pacífico, donde equipos de recuperación aguardarán para recibir a la tripulación y poner fin a una misión que redefine los alcances de la exploración lunar. Cada jornada está pensada al detalle. Desde el chequeo de sistemas vitales hasta experimentos biomédicos, pasando por ejercicios físicos y simulacros de emergencia. La agenda busca no solo garantizar la seguridad de la tripulación, sino también acumular datos que serán claves para el futuro de la exploración lunar. Tras la partida con el Sistema de Lanzamiento Espacial, los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y el canadiense Jeremy Hansen ingresaron al espacio en ocho minutos. Luego de la separación de etapas, Orion alcanzará una órbita segura y posteriormente una órbita terrestre alta. Las primeras 23 horas se destinarán a revisar sistemas esenciales, como el dispensador de agua, el inodoro y la eliminación de dióxido de carbono. Durante este periodo inicial, la tripulación realizará maniobras de aproximación y giro alrededor de la etapa de propulsión criogénica intermedia, practicando operaciones de proximidad. Al concluir el primer día, los astronautas comprobarán las comunicaciones de emergencia mediante la Red del Espacio Profundo y ajustarán la nave para la maniobra de inyección translunar. La agenda se concentrará en el entrenamiento físico, clave para combatir los efectos de la ingravidez. Wiseman y Glover se turnarán en el dispositivo de ejercicio, mientras Koch y Hansen seguirán la rutina en la segunda parte del día. Cada movimiento servirá para probar los límites del cuerpo humano en microgravedad. Koch se encargará de la configuración para la maniobra de inyección translunar, la orden que colocará a Orion en ruta hacia la Luna. A partir de allí, la tripulación dispondrá de tiempo para adaptarse y establecer contacto visual con la Tierra. El tercer día traerá consigo una corrección crucial en la trayectoria. Hansen liderará la preparación para el encendido, mientras el resto ensayará maniobras médicas: reanimación cardiopulmonar, uso de instrumental de emergencia y pruebas del sistema de comunicación en situación crítica. La jornada finalizará con un ensayo de la secuencia científica que activarán al acercarse al entorno lunar. Otra corrección de trayectoria refinará el camino por lo que la atención se centrará en los objetivos de observación geográfica y la captura de imágenes de cuerpos celestes. El equipo ajustará instrumentos y cámaras, perfilando las tareas científicas que se desplegarán al entrar en la órbita lunar. Orion cruzará el umbral de la esfera lunar. La tripulación dedicará la mañana a ensayar el sistema de supervivencia de la nave: probarán los trajes espaciales para emergencias, comerán y beberán en condiciones presurizadas. Por la tarde, ejecutarán la última corrección de trayectoria antes del gran sobrevuelo. La nave alcanzará su punto más alejado de la Tierra en el sexto día, lo que puede suponer un récord de distancia. Al acercarse a entre 6.400 y 9.660 km (4.000 a 6.000 millas) de la superficie lunar, la tripulación tomará fotos y videos de la Luna. Durante este sobrevuelo, registrarán observaciones en tiempo real, incluso en lapsos de 30 a 50 minutos sin comunicación con la Tierra por hallarse detrás del satélite. La iluminación de la superficie lunar varía según la fecha y la posición del Sol, generando oportunidades únicas para registrar cambios en el relieve y la composición del terreno. Esta variabilidad permitirá a la tripulación analizar cómo la luz solar resalta cráteres, montañas y valles, ofreciendo datos valiosos para futuras misiones y para el entendimiento de la geología lunar. El séptimo día, Orion abandonará la zona de influencia lunar. Antes de alejarse, los científicos dialogarán con la tripulación para recabar sus primeras impresiones tras el sobrevuelo. La nave ejecutará la maniobra inicial de regreso, y los astronautas disfrutarán de una jornada mayormente libre antes de afrontar las últimas fases de la misión. El octavo día implicará preparativos frente a posibles eventos de radiación solar. Los astronautas evaluarán la construcción de refugios con los suministros de Orion y llevarán a cabo experimentos para medir los niveles de radiación a bordo. Al final del día, probarán las capacidades de pilotaje manual, ensayando diferentes modos de control de la nave. La atención se centrará en los preparativos de retorno: revisión del proceso de reingreso, comprobación de los sistemas de recolección de residuos y ensayo con prendas de compresión destinadas a prevenir la intolerancia ortostática, una alteración cardiovascular común al volver de la microgravedad. En el décimo día, la tripulación realizará los últimos chequeos, reordenará la cápsula y utilizará los trajes espaciales para la reentrada atmosférica. Tras la separación del módulo de servicio y la exposición del escudo térmico, la nave enfrentará temperaturas de hasta 1.500 (2.732 ). Superada la fricción, se desplegarán los paracaídas de frenado y los principales, ralentizando la cápsula hasta un descenso seguro. El cierre de Artemis II será el amerizaje suave en el Océano Pacífico, donde equipos de recuperación aguardarán para recibir a la tripulación y poner fin a una misión que redefine los alcances de la exploración lunar.

    Ver noticia original

    También te puede interesar

  • Examedia © 2024

    Desarrollado por