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Fecha: 01/04/2026 15:50
Toma apenas un par de minutos entrar y entender por dónde va esta propuesta cortazariana que lleva adelante con mucha precisión el grupo con el que se rodeó el director Leandro Cóccaro. Los actores relatan lo que sus personajes hacen o piensan, como desde afuera; luego un click y dialogan entre ellos. Es que Cóccaro eligió contar el cuento de Julio Cortázar, La salud de los enfermos, tal como lo concibió el autor, como un cuento. Es así que el dispositivo escénico e interpretativo que creó conforma una puesta perfecta para llevar adelante el relato. Una gran idea que le da una fuerte emocionalidad a los personajes sin cambiarle una coma al texto original: nunca se pierde la voz de Cortázar. Entonces, el elenco le pone el cuerpo a una historia que narra lo que pasa en una familia cuando trata de ocultarle un hecho dramático a la madre, que está delicada de salud. A 60 años de su publicación, La salud de los enfermos forma parte del libro Todos los fuegos el fuego (1966), la historia de Cortázar sigue interpelando. ¿Hasta dónde somos capaces de sostener una mentira?, pregunta el director desde el programa de mano. Una mentira piadosa, una ficción que ayude a seguir adelante, a evitar el dolor ajeno, pero con el propio ¿qué se hace?, ¿cómo se apacigua? La maraña de mentiras, de cartas escritas y no enviadas, de falsas cartas que llegan desde lejos con historias imaginadas, soñadas o deseadas se transforma en una madeja imposible de desenredar en la que terminan todos atrapados, o casi todos. ¿Y si nos convencemos de que eso que inventamos es verdad?, ¿dónde está el límite?, ¿hasta dónde nuestra propia cabeza puede hacernos trampa? Lo que parece un plan perfectamente orquestado, poco a poco va teniendo fisuras, pequeñas grietas por las que se cuela eso que se quiere callar. Leé también: Secreto en la montaña llega al teatro con Benjamín Vicuña y Esteban Lamothe A pesar de que el tema se adentra en zonas dolorosas, la obra el cuento tiene mucho humor que se despliega, sobre todo, en el detrás de escena que los dos hijos, el hermano y la joven nuera le arman a la madre enferma. El director logra enhebrar de manera orgánica ese relato con la ayuda del ajustado y sensible trabajo del elenco que integran Martha Sosa Quintana (Mamá), Gabriel Schapiro (Carlos), Cecilia Cósero (Rosa), Edgardo Marchiori (Tío Roque) y Paula Thie (María Laura). Todos se entregan al juego escénico con verdad. Es fácil emocionarse con ellos o reírse con ellos. Esos vaivenes cortazarianos repletos de dudas y contradicciones crean un hilván invisible por el que ellos transcurren con comodidad e invitan a que el espectador también lo haga. Es casi como en una coreografía perfecta, como un mecanismo de reloj que va marcando el tiempo que inexorablemente se acaba. Imposible dejar afuera la música de Michel Gaudin y las luces de Manon Minetti, que aportan mucha emocionalidad a la propuesta. Un Cortázar en estado puro. La salud de los enfermos, de Julio Cortázar, ficha técnica Dirección: Leandro Cóccaro. Intérpretes: Martha Sosa Quintana, Gabriel Schapiro, Cecilia Cósero, Edgardo Marchiori y Paula Thie. Teatro del Pueblo, Lavalle 3636, CABA. Domingos, a las 18. Duración: 60 minutos
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