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  • Sobreendeudamiento: una presión silenciosa que puede agravar los malestares cotidianos

    Parana » Uno

    Fecha: 01/04/2026 08:23

    En un contexto económico cada vez más desafiante, el sobreendeudamiento se convirtió en una realidad frecuente para muchas familias. Aunque no suele aparecer como motivo principal de consulta psicológica, su impacto en la salud mental es profundo y transversal: actúa como un factor que intensifica malestares preexistentes y dificulta la posibilidad de afrontarlos. Sobreendeudamiento: una presión silenciosa que puede agravar los malestares cotidianos El sobreendeudamiento una realidad que aqueja a cada vez más hogares y puede impactar en la salud mental empeorando otros cuadros existentes El problema económico no suele ser el motivo por el cual una persona decide iniciar terapia, pero atraviesa todas las demás problemáticas, explicó a UNO el psicólogo de Paraná Sebastián Sigal. En este sentido, advirtió que cualquier dificultad emocional o cuadro psicopatológico tiende a agravarse cuando se suma la inestabilidad financiera. La sensación de vivir haciendo equilibrio es una de las imágenes más representativas de este fenómeno. Llegar a fin de mes, reorganizar gastos constantemente y sostener deudas genera una presión persistente y un desgaste emocional sostenido. Es un gasto de recursos emocionales permanente, señalaó Sigal, y agregó que este esfuerzo adicional vuelve más pesado cualquier otro conflicto personal. Ansiedad y angustia frente al sobreendeudamiento Entre los efectos más frecuentes que advierten muchas de las personas que no llegan a cubrir sus deudas o deben hacer un esfuerzo enorme para saldar compromisos, aparecen el aumento de la ansiedad, la angustia y la sensación de estar acorralado. La incertidumbre económica impacta directamente en la percepción de futuro, limita la capacidad de planificación y refuerza pensamientos negativos. Sin embargo, el especialista remarcó que estos estados rara vez se presentan de manera aislada. No es que la persona consulta por deudas, pero si además de lo que le pasa se siente atrapada económicamente, todo se vuelve más difícil de abordar y de resolver, sostuvo. Dos realidades En el marco del sobreendeudamiento que atraviesa a numerosos hogares argentinos, Sigal distinguió, además, dos grandes grupos dentro de esta problemática. Por un lado, quienes atraviesan dificultades reales de ingresos, producto del contexto económico. Por otro, un grupo no menor de personas que presentan problemas en la administración del dinero. En este último caso, pueden aparecer conductas impulsivas vinculadas al gasto, compras innecesarias o desmedidas, muchas veces facilitadas por la inmediatez de las plataformas digitales. Hoy desde el celular se pueden comprar cosas en cualquier momento, y eso agrava ciertas conductas, advirtió. Cuando estos comportamientos son extremos, pueden estar asociados a cuadros psicopatológicos que requieren un abordaje específico en terapia. No es simplemente gastar de más, sino que suele haber algo más profundo que necesita ser evaluado, aclaró el especialista. Abrir alternativas En un escenario donde las variables económicas parecen desbordar a las personas, reconocer el impacto emocional del sobreendeudamiento y habilitar espacios de acompañamiento puede ser un primer paso para aliviar una carga que, muchas veces, se lleva en silencio. Si bien la terapia no siempre aborda directamente el problema económico, sí puede ofrecer herramientas para mejorar la situación. Uno de los ejes centrales es trabajar sobre las creencias limitantes y fomentar la apertura a nuevas posibilidades. Muchas personas se encierran en su rutina, en lo que conocen, y les cuesta pensar alternativas. A veces hay opciones que podrían generar un ingreso extra o mejorar la situación, pero no se ven en esa situación o no se animan a intentarlo, explicó Sigal. En este sentido, el acompañamiento terapéutico puede ayudar a ampliar la mirada, promover cambios graduales y salir de la parálisis que genera la angustia económica. Sin embargo, también reconoce que no es un proceso sencillo: Las personas suelen ofrecer resistencia al cambio, incluso cuando la situación actual les genera malestar. Evitar buscar soluciones mágicas En contextos de crisis, también aparece otro riesgo: la búsqueda de soluciones rápidas o mágicas. Desde promesas económicas irreales hasta propuestas engañosas, estas alternativas suelen aumentar la frustración y exponer a las personas a situaciones de estafa. Cuando alguien está muy mal, es más vulnerable a creer en soluciones que no existen. Eso no sólo no resuelve el problema, sino que puede empeorarlo, alertó el profesional. A modo de cierre, Sigal propone una mirada realista pero esperanzadora. Lejos de prometer cambios inmediatos o radicales, sostiene que, en la mayoría de los casos, es posible encontrar pequeñas acciones que permitan mejorar la situación. No se trata de soluciones mágicas ni de que todo cambie de un día para el otro. Pero casi siempre hay algo que se puede hacer para estar un poco mejor, concluyó.

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