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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 01/04/2026 04:19
La Justicia imputó a 18 personas acusadas de integrar una estructura dedicada a la venta de droga al menudeo en el barrio San Francisquito, en Rosario, con un presunto jefe preso en Mendoza y supuestos vínculos con la Policía. Según la acusación, el grupo cometía balaceras, extorsiones y utilizaba información privilegiada para esquivar investigaciones, operando como una pyme narco con roles bien definidos. La investigación se inició tras una serie de ataques armados y mensajes extorsivos que dejaban en lugares donde actuaban. El hecho que marcó el comienzo fue la agresión a tiros contra un quiosco de barrio Triángulo, donde dos personas en bicicleta realizaron disparos y dejaron una nota que exigía el pago de una supuesta deuda o en su lugar matarían a un empleado. Los ataques continuaron lo que llevó a los fiscales Alejandro Ferlazzo e Ignacio Hueso a profundizar la pesquisa, que terminó con la imputación de la estructura completa. Al frente de la organización, los fiscales ubicaron a un delincuente conocido como Gordo Acosta, actualmente preso en el Complejo 6 de Luján de Cuyo, Mendoza. Según indicó La Capital de Rosario, desde esa unidad carcelaria dirigía la red de venta de drogas a través de sus allegados, quienes transmitían sus órdenes y coordinaban la logística del negocio ilegal. Durante la audiencia en el Centro de Justicia Penal, la jueza María de los Ángeles Granato dictó la prisión preventiva por dos años para todos los imputados. Según la acusación, el funcionamiento de la organización se remonta al menos a octubre del año anterior. El punto central de venta se ubicaba en la confluencia de tres pasillos, con accesos por Amenábar al 3900, Alsina al 2900 y Lavalle a la misma altura, además de sectores cercanos al mercado de concentración de 27 de Febrero y Castellanos. Aparentemente, la actividad era favorecida por contactos con la fuerza policial, que les proporcionaba información sobre investigaciones y posibles allanamientos. Una de las intimidaciones que visibilizó a la banda fue el ataque a tiros del 13 de noviembre a un quiosco de Espinillo al 3600. Los agresores efectuaron disparos con una pistola 9 milímetros y plantaron una nota. Esa misma noche, se produjo otro ataque en una distribuidora de Avellaneda al 3200. El análisis de las vainas secuestradas en ambos hechos permitió identificar tres armas utilizadas en al menos veinte hechos similares. Las intervenciones telefónicas ayudaron a clarificar los roles y miembros de la banda, lo que derivó en allanamientos realizados por la Policía Federal en febrero y marzo. Entre los principales organizadores aparece un individuo, señalado por su vínculo directo con el jefe y por el traslado de droga al barrio. M. A. R., según sus iniciales, también fue imputado como partícipe secundario del homicidio de Héctor Gaitán, ocurrido durante el balotaje presidencial de 2023. Gaitán fue secuestrado y asesinado con dos disparos, y su cuerpo fue hallado con un cartel intimidatorio. Entre sus ropas, estaba la nota que decía: Si gana Milei van aver mas muertos. Para buenos entendedor pocas palabras (SIC). Por este crimen, hay tres personas imputadas y Roulin fue acusado de recibir el auto utilizado en el hecho. Además de M. A. R., los fiscales identificaron como organizadores a M. P. A., hermana del presunto jefe, L. A. a quien le incautaron cocaína y L. B. alias Chili, cuñado del líder y preso por portación de arma. Se determinó que la droga se almacenaba en el domicilio del jefe y era distribuida por los organizadores en distintos puntos de venta del barrio. Como miembros de la asociación ilícita y acusados de comercialización de estupefacientes agravada, fueron imputados D. A., M. M., G. M., F. P., F. P., J. P., D. P., A. P., Y. C. y S. A. Por el mismo delito, pero como partícipes primarios, fueron implicados P. A., R. S. y Z. E, hombres y mujeres. A todos se les asignaron funciones como administración de búnkers, venta al público, fraccionamiento de dosis, resguardo de sustancias y vigilancia del área.
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