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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 31/03/2026 14:53
Tras la entrega de los premios ACE, Njco Vázques recordó a su hermano Santiago Primero aparece él. Siempre él. No en una foto, no en un archivo detenido en el tiempo, sino en esa presencia íntima que Santiago Vázquez dejó sembrada para siempre en la vida de su hermano Nicolás. Hay fechas que duelen distinto, que laten con otra intensidad, que obligan a mirar hacia adentro incluso cuando todo alrededor es celebración. Y esta vez, la emoción tuvo ese doble filo: la alegría desbordada y la ausencia imposible de domesticar, a casi diez años de una muerte todavía inexplicable. Porque mientras el teatro lo ovacionaba de pie y los aplausos sellaban una de las noches más importantes de su carrera, Vázquez volvía inevitablemente a ese vínculo que no se corta. El cumpleaños de Santiago se filtró entre luces, discursos y estatuillas, como si el destino hubiera decidido recordarle que hay triunfos que no se explican solo en términos artísticos. Minutos antes del cumpleaños de mi hermano Santi, escribió, como quien no quiere que ese dato pase inadvertido. Como quien necesita decirlo para que cobre sentido. Y entonces sí, la escena: los Premios ACE, el reconocimiento máximo, el ACE de Oro, y una obra que ya dejó de ser solo una apuesta para convertirse en fenómeno. Rocky arrasó con ocho estatuillas y confirmó lo que el público viene sosteniendo función tras función: que hay proyectos que trascienden el escenario. Pero nada de eso se vive en soledad. Vázquez lo sabe. Lo dice. Lo repite. Detrás de cada función hay más de noventa personas empujando el mismo sueño. Técnicos, actores, producción, cada engranaje funcionando con una precisión que no se improvisa. Podés soñar, pero si no trabajás, los sueños no se cumplen, resumió, con esa mezcla de gratitud y convicción que lo define. Sin embargo, lo verdaderamente conmovedor no está en la cifra de premios ni en el impacto de la obra, sino en esa manera de habitar el recuerdo. Porque la muerte de Santiago, aquel 16 de diciembre de 2016 en Punta Cana, no quedó encapsulada en el pasado: se transformó en una presencia cotidiana, en una forma de mirar la vida, en un motor silencioso. Hay un antes y un después, claro. Pero también hay una continuidad emocional que Nicolás se encarga de sostener. Cada logro, entonces, tiene otra dimensión. Cada aplauso encuentra un eco distinto. Cada noche de función es, también, una conversación íntima. Una vez más a mi lado, guiándome, acompañándome y festejándome siempre, escribió. Y en esa frase hay más verdad que en cualquier discurso. Tras ello, horas después escribió otro sentido mensaje: Siempre te recordamos con una sonrisa y miles de anécdotas hermosas sobre vos. Te amamos, San. Levantamos una copa por vos. ¡Gracias por guiarnos y cuidarnos tanto! ¡Siempre juntos! La familia también se suma a recordar para no perder, decir para mantener cerca. Las palabras de su madre, Mirta Mantovani, cargadas de amor y de una espiritualidad serena, completan ese mapa emocional donde el dolor convive con la gratitud: Hoy bendigo haberte tenido como hijo en este plano y sigo disfrutando de tus señales, que me hacen sentirte cerquita. Por todo ese amor que compartimos, GRACIAS. Te amo y te extraño siempre. No hay olvido posible, pero tampoco hay resignación: hay memoria activa, hay señales, hay formas de seguir. En ese cruce entre lo personal y lo profesional, Vázquez construyó algo más que un éxito teatral. Construyó un sentido. Porque Rocky no es solo una obra que convoca multitudes: es el reflejo de una resiliencia que se volvió bandera. Es la prueba de que, incluso después de la pérdida, se puede volver a empezar. Y el público, que percibe todo eso aunque no siempre pueda nombrarlo, responde. Llena salas, aplaude de pie, acompaña. Rocky se vive, dijo él. Y tal vez ahí esté la clave: no se trata solo de ver, sino de sentir. Al final, cuando las luces bajan y el ruido se apaga, queda lo esencial. Ese hilo invisible que une pasado y presente. Ese hermano que sigue estando. Y ese actor que, en cada paso, parece decirle aunque no haga falta que todo esto también es para él.
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