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Parana » Litoral FM
Fecha: 31/03/2026 12:43
La Bolsa de Cereales de Entre Ríos, a través del SIBER, analiza la evolución de la relación insumo-producto de los granos frente a la urea. De cara al inicio de la ventana de siembra de trigo en Entre Ríos, el mercado de insumos encendió las alertas tras un abrupto encarecimiento de los fertilizantes nitrogenados, fuertemente traccionado por la escalada de los recientes conflictos internacionales. El mercado global de fertilizantes nitrogenados registró una fuerte disrupción a partir de marzo debido al recrudecimiento del conflicto en Medio Oriente, generando un severo shock de oferta. Las interrupciones en rutas marítimas clave, especialmente en el Estrecho de Ormuz corredor por donde circula cerca de un tercio del comercio mundial del insumo, sumadas a los ataques a infraestructuras energéticas, redujeron drásticamente la capacidad efectiva de exportación. Este estrangulamiento logístico y productivo se vio agravado por el aumento de los costos energéticos, las restricciones a las exportaciones impuestas por China y la vulnerabilidad de mercados altamente dependientes como India. En consecuencia, se configuró un escenario de escasez global que impulsó los valores internacionales a niveles máximos de varios años, sosteniendo una fuerte presión alcista y una actitud sumamente cautelosa entre compradores y vendedores. En Argentina, la reacción de la cadena comercial fue netamente defensiva. Ante la dificultad de estimar los costos de reposición en un contexto de extrema volatilidad, importadores y distribuidores prácticamente se retiraron del mercado. Al no haber una urgencia inmediata frente a otros mercados globales (el 80% de las importaciones de urea arriban al país entre junio y octubre), se reduce drásticamente el incentivo de los traders para asumir riesgo comercial e ingresar nuevos barcos. Argentina cuenta con una planta de urea que abastece aproximadamente el 50% del consumo, sin embargo, será importante considerar la evolución de la relación grano/fertilizante; es decir, del poder de compra del cereal, para llevar a cabo la próxima campaña de fina. De acuerdo a los relevamientos del mercado de fertilizantes de proveedores de insumos, en el último mes, el precio de referencia local de la urea experimentó un abrupto salto del 60%, copiando en su totalidad la trayectoria del costo teórico de reposición (CFR Argentina), que trepó un 59% en el mismo período. Esta dinámica evidencia una rápida transferencia del shock externo a los valores domésticos, manteniendo inalterado el diferencial del mercado local, que opera en torno al 16% por encima del costo de importación. Como contrapartida, las cotizaciones del cereal mostraron una reacción sumamente conservadora frente a la volatilidad global. Mientras el insumo clave se disparó, de acuerdo a las cotizaciones publicadas por la Cámara Arbitral de Cereales de Rosario, la pizarra local del trigo registró un alza de apenas un 3% en dólares durante los últimos 30 días, posicionándose actualmente en 185 dólares por tonelada. Esta marcada asimetría provocó un severo deterioro en los términos de intercambio para el productor entrerriano: si hace un mes una tonelada de trigo permitía adquirir 330 kg de urea, hoy ese poder de compra se derrumbó a tan solo 208 kg. Esta contracción del 36% en la capacidad adquisitiva del grano frente a su principal requerimiento tecnológico plantea un escenario de alta exigencia financiera, que obligará a recalcular las dosis óptimas y proyecta un inevitable impacto negativo sobre los márgenes brutos de la próxima campaña. Al trasladar esta asimetría de precios a la estructura de costos directos, el efecto sobre la rentabilidad esperada del cultivo es severo. Considerando un planteo tecnológico estándar para Entre Ríos con una dosis objetivo de 160 kg/ha de urea (según plantea Márgenes Agropecuarios), la inversión en fertilización nitrogenada saltó de USD 88,8 a USD 142 por hectárea en el lapso de un mes. En términos prácticos, aquel productor entrerriano que no haya anticipado la compra del insumo deberá afrontar un costo adicional de 53 U$S/ha, traccionado netamente por el contexto internacional. Este encarecimiento golpea de lleno la proyección del margen bruto para la nueva campaña. Si se analiza el escenario bajo el rendimiento promedio provincial de los últimos cinco años, el resultado esperado para productores arrendatarios pasó de ser cercano a cero el mes pasado, a arrojar, a los precios de hoy, resultados negativos. Este deterioro es producto de una combinación de factores: el aumento del costo en urea, un arrendamiento encarecido respecto a campañas anteriores (con la cotización pizarra de la soja por encima del promedio de los últimos dos años) y una cotización local en dólares de trigo en su nivel más bajo en los últimos cinco años. En consecuencia, el rendimiento de indiferencia pasó de posicionarse en 3.750 kg/ha hace un mes atrás, a los 3.930 kg/ha que observamos hoy, valor por encima de los rendimientos promedio observados en las últimas campañas. A pesar del escenario restrictivo que plantea el mercado disponible, las posiciones a cosecha ofrecen una perspectiva más alentadora. Actualmente, el contrato de trigo posición diciembre en el mercado de futuros A3 se ubica en USD 220 por tonelada. Al proyectar los márgenes con este valor de referencia, y aun contemplando el sobrecosto de la urea, el rendimiento de indiferencia se posiciona en 3.300 kg/ha. De esta manera, si se toma como referencia el rendimiento promedio provincial de las últimas cinco campañas, el margen bruto para el productor arrendatario logra revertir los números rojos y proyecta un resultado positivo aproximado de USD 45 por hectárea. Será importante observar la evolución de los acontecimientos internacionales, que impactan tanto en las cotizaciones del fertilizante como en los precios de los cultivos. Cualquier incremento en insumos clave como la urea puede representar un riesgo para la rentabilidad, en un contexto donde los márgenes de los productores entrerrianos ya son ajustados.
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