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  • Estaba como en un trance: el crudo relato de los amigos del alumno que arrancó a los tiros con una escopeta en un colegio de Santa Fe

    » Clarin

    Fecha: 31/03/2026 09:54

    Los compañeros de curso de G.C. no salen del estado de shock. Estaban reunidos, juntos, mirándose a los ojos en una de las esquinas frente a la Escuela N° 40 Mariano Moreno de San Cristóbal, Santa Fe, donde horas antes el adolescente de 15 años entró con una escopeta 12/70, comenzó a disparar y mató a Ian Cabrera Núñez, de 13. Una multitudinaria concentración se realizó en la noche del lunes en la puerta del colegio. Sus compañeros de curso asistieron, todavía sin poder creer lo que pasó. Sus amigos evitaron mencionar su nombre, siempre se refirieron a G.C. como el chico. Uno de los adolescentes que vestía una musculosa de los Chicago Bulls con el número 23 de Michael Jordan seguía con la mirada perdida. Cuando Clarín le preguntó cómo estaba, no dudó: Sigo en shock por lo que pasó. Lo de esta mañana fue una tragedia, una desesperación, los chicos corriendo, escuchar los disparos, remarcó, apesadumbrado. Es que el adolescente es uno de los testigos de la tragedia. Su amigo tomó la posta y relató todo lo que vivió minutos antes de las 7.15 de este lunes, horario en que estallaron la vida y la tranquilidad de una ciudad de no más de 15 mil personas, al norte de Santa Fe. Como todas las mañanas, los alumnos del colegio secundario Mariano Moreno ingresaron por la puerta principal, ubicada sobre la calle Bullo al 1400. Otros, que llegan en bicicleta, lo hacen por una reja lateral que da al patio abierto del establecimiento. G.C. llegó con su moto, como todas las mañanas. Uno de los testigos aseguró que ingresó por una puerta lateral hacia el patio techado, donde estaban las aulas y los baños. Allí había varios alumnos, ya que la costumbre es dejar las mochilas en la puerta del aula y dirigirse hasta el otro patio, donde se iza la bandera. Dejó la moto, entró por la puerta de atrás que da a la cancha de futbol. Tenía la mochila en la mano y con un buzo tapaba el arma. La trajo desenfundada desde la casa, comenzó a describir uno de los chicos, del que se resguarda su identidad por ser menor de edad. ¿Dónde queda el baño?, le preguntó. Su amigo quedó desorientado, ya que G.C. asistía al colegio desde hacía varios años y conocía cada parte del lugar. Video El joven lo saludó y se quedó mirando el celular, sin imaginar lo que, segundos después, cambiaría su vida y la de todos quienes estaban ahí. En ese momento se escuchó un primer estruendo, donde quedamos todos paralizados, recordó. Luego, el segundo. Allí se inició el caos, los gritos, las corridas y la desesperación de cientos de chicos entre 13 y 17 años. Lamentablemente, Ian Cabrera Núñez estuvo ahí parado. El destino fue cruel para él, hijo único del matrimonio de una maestra jardinera y un empleado municipal. Video Todos salimos corriendo. Ahí se abalanzó el portero, le sacó el arma y le preguntó ¿qué haces?. Y solo le dijo fui a cazar el fin de semana y nada más, no entendía nada, recordó el testigo principal del hecho. El joven agregó que G.C. estaba como en un trance en los minutos previos. Alumnos de la escuela coincidieron que el ataque no fue premeditado. Indicaron que si el agresor esperaba cinco minutos más y se acercaba al patio donde se iba a izar la bandera argentina, la masacre hubiese sido peor ya que más de un centenar de alumnos iban a estar en ese lugar. La bandera quedó sin izar en el mástil principal. Las bicicletas de los chicos seguían en la mañana de este martes dentro del colegio, ya que no volvieron a buscarlas luego de salir corriendo para salvar sus vidas. El perfil del tirador Sus compañeros de curso describieron a G.C. como una persona negativa, que tendía a encerrarse y que no tenía contacto con el afuera, pero resaltaron que en último verano cambió y se lo notó mejor, ya que comenzó a juntarse con sus amigos. Siempre fue de perfil bajo, explicó otro de los chicos. Sus amigos coincidieron en que tenía muchos problemas familiares, problemas externos que no nos contaba nada. Era una persona que no le gustaba recibir ayuda, resaltó uno de los jóvenes. A G.C. le gustaba ir mucho al gimnasio y jugar al básquet. Lo hizo en las canchas del club Racing de San Cristóbal, pero de un día para el otro dejó de ir, a pesar de la insistencia de sus amigos para que continuara. Video Con respecto al arma con el que cometió la tragedia, todos señalaron que nunca la mencionó pero que sabía que se iba de caza con su abuelo. Otros dijeron que salía con el padrastro, la nueva pareja de su madre. Me lo podía esperar de cualquier persona menos de él. Era muy retraído, pero querido, afirmó uno de los chicos, todavía conmocionados. EMJ Sobre la firma Newsletter Clarín

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