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» Clarin
Fecha: 31/03/2026 06:54
El crecimiento de las ventas de autos híbridos y eléctricos se viene acelerando al ritmo de una mayor oferta disponible en el mercado. Pero un buen uso de sus tecnologías es lo que permite un verdadero gran ahorro respecto de un vehículo que solo lleva un motor de combustión. Entre los modelos electrificados, sin incluir a los 100% eléctricos, están los "híbridos suaves", que tienen muy poca asistencia eléctrica; los híbridos convencionales, con una mayor participación del motor eléctrico; y los híbridos enchufables, que en los papeles resultan los más convenientes por varias razones. Estos últimos están equipados con un motor de combustión, al menos un motor eléctrico y una batería que puede cargarse enchufándola y que otorga una cierta autonomía sin gastar una gota de combustible. Pero son también los híbridos enchufables los que requieren de una conducta de uso que si no se respeta terminan consumiendo hasta el triple de lo prometido. Un problema de conducta De acuerdo con un análisis que tomó datos de uso reales reaviva el debate sobre la eficiencia de los híbridos enchufables. Según un informe del periódico británico The Guardian, un estudio realizado por el Instituto Fraunhofer concluyó que, en la práctica, muchos de estos vehículos consumen bastante más combustible de lo que indican las cifras de homologación. Para tener en cuenta, hay que mencionar que la investigación evaluó datos de aproximadamente un millón de vehículos fabricados entre 2021 y 2023, tomando información recopilada por el sistema europeo de monitoreo del consumo de combustible a bordo. Dicho de otro modo, es una amplia base de datos conformada a partir de datos de uso real y no en simulaciones de laboratorio. Generalmente, los consumos homologados que se dan a publicación de este tipo de vehículos suelen indicar un gasto de entre 1 y 2 litros de combustible por cada 100 km. Ese valor se obtiene tomando toda la autonomía eléctrica disponible, por lo que ese rendimiento corresponde a los primeros 100 km. Sin embargo, el consumo real promedio habría sido más cercano a los 6 litros por cada 100 km. En algunos casos, la diferencia llega a triplicar el valor homologado. Según los investigadores, el factor principal de semejante diferencia es conductual. Los ciclos de prueba parten de la base de que el conductor recarga el vehículo constantemente y utiliza principalmente el modo eléctrico. En la práctica, esto no siempre ocurre, por diversas razones. Cuando el propietario no enchufa la batería del auto a la corriente con regularidad o realiza viajes largos, el motor de combustión funciona con mucha más frecuencia de la prevista en el modelo de homologación. Como consecuencia, el consumo real de combustible aumenta considerablemente. El informe también resalta que los modelos de marcas de lujo, especialmente Porsche, fueron los que mostraron mayores diferencias entre las cifras oficiales y el uso real. Pero fabricantes como Kia, Toyota, Ford y Renault reflejaron resultados más cercanos a los valores certificados, aunque aún con grandes diferencias. El estudio no concluye que los híbridos enchufables sean vehículos ineficientes. Pero sí esta claro que la eficacia prometida depende fundamentalmente del comportamiento de los conductores y del tipo de uso. Si el propietario lo enchufa con regularidad y se aprovecha esa autonomía eléctrica, el resultado se muestra como ideal. Pero si no se cumple con esa rutina, algo que el estudio demuestra que ocurre, el vehículo pasa a comportarse como un híbrido convencional con un agravante: su pesada batería pasa de ser un aliado del consumo a un lastre innecesario. Sobre la firma Newsletter Clarín
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