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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 31/03/2026 00:39
En las laderas del volcán de Agua, a unos 50 kilómetros al suroeste de la Ciudad de Guatemala, la aldea de San Pedro Las Huertas conserva una tradición agrícola y espiritual que define la identidad de la Semana Santa guatemalteca. La flor estaticia (Limonium sinuatum), también llamada siempreviva o inmortal, se convierte durante esta época en el pilar cromático de las alfombras de aserrín y en el ornamento esencial de ventanales que embellecen las procesiones. La capacidad de la estaticia para mantener colores nítidos hasta tres años después de ser cortada, según informó Edin Amílcar Pérez López, productor local, explica su papel central en los rituales religiosos y el comercio estacional que rodea este cultivo. La Semana Santa en Guatemala fue declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, según destacó la agencia EFE. Sus manifestaciones más célebres se observan en Antigua Guatemala, ubicada a solo cinco kilómetros de San Pedro Las Huertas. Allí, la solemnidad de procesiones y el aroma a incienso se entrelazan con la intensidad visual de las alfombras donde la siempreviva es protagonista por su resistencia y simbolismo. La presencia de esta flor en los mercados alcanza su punto culminante en las vísperas de la Semana Mayor, cuando su demanda crece de manera sostenida. Según relató Pérez López a EFE, la flor estaticia ha sido apodada eterna por su inusual duración. La gente suele llamarle inmortal y siempreviva o eterna debido a que es una flor seca que puede permanecer sus colores hasta por tres años en un florero, afirmó el productor sobre un cultivo cuya presencia se ha fundido con la iconografía litúrgica de Guatemala. El cambio climático reduce la superficie cultivada de estaticia a un tercio en 2024 Productores de San Pedro Las Huertas advirtieron a EFE que el cultivo de la estaticia enfrenta serias dificultades: el cambio climático ha reducido la superficie total cultivada en 2024 a solo 20 cuerdas, respecto al promedio de 60 cuerdas registrado en años anteriores. El proceso agrícola demanda entre seis y siete meses de atención meticulosa, ya que la planta no resiste la lluvia y solo prospera en la estación seca. Esta dificultad agronómica ha condicionado los ingresos de las 30 familias locales que dependen de la comercialización de la flor. El artículo responde directamente a la configuración actual del mercado: la comunidad inició en 2023 el Festival de la Estaticia para impulsar la venta directa y reducir la dependencia de intermediarios. De acuerdo con Roberto García, presidente de la Comisión Local de Turismo, la iniciativa se celebra el fin de semana previo al Domingo de Ramos y busca mejorar la rentabilidad de los agricultores locales, quienes ofrecen los ramos a 10 quetzales (1,28 dólares aproximadamente). La estaticia, de San Pedro Las Huertas a los cortejos de toda Centroamérica La estaticia no solo es apreciada por su durabilidad. Su color morado se ha vuelto el más solicitado durante Semana Santa dada su connotación de penitencia, aunque también sobresalen tonos fucsia, lila, blanco y amarillo. Otras características relevantes son la resistencia visual de las flores y su relación con la tradición religiosa. Aunque San Pedro Las Huertas carece de una ruta formal de exportación, comerciantes de El Salvador, Nicaragua y Honduras viajan hasta los mercados de Antigua Guatemala y la capital para adquirir la siempreviva. Así, este cultivo local, con dificultades crecientes por el clima, permanece vigente como marca de identidad y fe en la región centroamericana, según reportó EFE.
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