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  • Así comenzó la nueva temporada de Otro día perdido: lo mejor y lo peor de su debut

    » La Nacion

    Fecha: 31/03/2026 02:19

    Así comenzó la nueva temporada de Otro día perdido: lo mejor y lo peor de su debut Luego de un primer año muy sólido en términos de rating, el lunes 30 de marzo fue el día elegido para el comienzo de la segunda temporada de Otro día perdido, el late night conducido por Mario Pergolini. En su emisión inicial la fórmula no presentó demasiados cambios, aunque como ya se sabía de antemano, sí hubo un ingreso que se esperaba con gran curiosidad. El programa comenzó con una sketch protagonizado por el propio Pergolini, en el que se simulaba una reunión de producción. Ese segmento, del que también participó Agustín Rada Aristarán, fue el marco para presentar a Evelyn Botto (que llegó en reemplazo de Laila Roth, a quien se menciona fugazmente). Durante el sketch hubo dos invitados, Soledad Silveyra y Nico Vázquez, y varias de las máximas a las que Pergolini tiene acostumbrado a su público, como por ejemplo aclarar: No tengo WhatsApp, y si quieren saludos a los familiares, es uno al año. Finalmente la acción se trasladó al estudio, y ahí Rada exclamó con su energía habitual: ¡Qué lindo volver a ver a la banda de sonido de nuestras noches! Enciendan los reflectores y preparen los pochoclos porque estamos por comenzar. Tiembla el calendario, y contra todo pronóstico acá estamos. Y dicho eso, Mario Pergolini ingresó al escenario y saludó a Rada, y luego a Evelyn Botto, que ocupaba la barra ubicada a un costado del escenario. Yo soy la nueva Layla aclaró Evelyn, mientras Pergolini le respondía: ¡A la otra no la soportaba más!. Botto se mostró muy contenta por el recibimiento, mientras Rada y Pergolini le aseguraban con un tono muy risueño que no iban a compararla con Laila, ni que le iban a preguntar sobre su pareja, Fede Bal, o su suegra, Carmen Barbieri. Le agradecemos al canal que confíe, no sabemos si un año, pero al menos sí unos meses en nosotros. Y no dejo de pensar que la televisión está muerta remató el conductor, fiel a esa idea que expresó hace años y que se convirtió en una suerte de karma. Al momento de repasar las noticias de los últimos días, el equipo se refirió al fallo a favor de YPF que eximió a la Argentina de pagar una millonaria deuda, las polémicas alrededor de AFA, y al robo a un camión que transportaba barras de chocolate. Una de las nuevas secciones del ciclo, fue el denominado Evelyn Votto, que como su nombre indica lo dirige la nueva integrante del equipo, y que consiste en brindarle una botonera al público para que vote a favor o en contra de alguna pregunta. La consigna inicial fue si en caso de encontrar un camión de cerveza que volcó, te llevarías o no una birra. Luego llegó la sección Los chismes de Rada, que se centró en una posible fricción entre Emilia Mernes y Duki, un segmento al que le continuó una afilada selección de clips virales. Uno de los bloques más importantes del programa es el de la entrevista, que suele tener a alguna estrella de la televisión, la música o el cine. Y la primera invitada del segundo año de Otro día perdido fue Luisana Lopilato, quien repasó su carrera y su vida familiar. Durante una conversación que se prolongó durante más de cuarenta minutos, Lopilato reveló algunas intimidades familiares (Yo a mis hijos no les dejo ver Rebelde Way, aseguró), también hubo una videollamada con Michael Bublé, y un cuestionario sobre qué tanto recordaba las calles de Parque Chas, barrio del que ella es oriunda. Y luego de una ingeniosa participación del matemático Teo López Puccio, con esa entrevista se despidió el primer programa de Otro día perdido, modelo 2026. Otro día perdido no pareciera buscar una renovación radical en su segunda temporada, y se hace evidente que Mario Pergolini y su equipo apuestan por un late night cuyo estilo se pulió sobradamente durante su año inicial. Los buenos resultados en rating (y en réplicas en redes, una pata que hoy en día es igual de importante que lo números de Ibope) dan cuenta de un público ávido por encontrar ciclos como este. Y en el marco de una grilla televisiva que se convirtió en excesiva dependiente de Gran Hermano (o del reality de turno), un ciclo que se desentiende de las modas para buscar una agenda propia, tiene un valor notable. Y más allá de la sólida presencia de Pergolini al timón, Rada vuelve a revelarse como un escudero de lujo. Con respecto a la incorporación de Evelyn, al meno en su debut, el saldo también resulta positivo, aunque desde luego aún le falta ganar una seguridad en ese espacio, que sin lugar a dudas llegará con el correr de las entregas. Con respecto a lo peor de este nuevo comienzo, si bien no hay ningún aspecto que falle groseramente, el excesivo uso de clips realizados con inteligencia artificial (que forman parte del ADN del programa) pueden resultar algo empalagosos. Un recurso que dio pie a un instante ligeramente incódomo, en el que Pergolini comentó que la Inteligencia artificial era capaz de clonar a un actor, algo que desorientó a Luisana Lopilato, actriz que como toda artista de ese rubro, puede comprender a esa tecnología como una amenaza latente (aunque desde luego, dicho debate no se iba a plantear en ese espacio). De este modo, Pergolini regresó a la pantalla con una propuesta de enorme valor, que eleva el piso de calidad de una televisión que hace del consumo cultural un fenómeno en extinción.

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