30/03/2026 19:17
30/03/2026 19:16
30/03/2026 19:13
30/03/2026 19:13
30/03/2026 19:13
30/03/2026 19:13
30/03/2026 19:13
30/03/2026 19:13
30/03/2026 19:13
30/03/2026 19:13
Parana » NSA
Fecha: 30/03/2026 17:41
El resultado del juicio en Nueva York por YPF es una decisión de la justicia de EE. UU. que le da la razón a la Argentina. Aceptó el argumento de la defensa sobre el fondo del caso, algo que la Argentina hizo con cuatro gobiernos: una rareza en la Argentina polarizada. Solo hay otro antecedente que es el caso de la COPLA (Comisión Nacional del Límite Exterior de la Plataforma Continental). Es un organismo creado en 1997 en la Cancillería y cuya estrategia, funcionamiento y responsables han sido respetados por todos los gobiernos hasta hoy. En esos 30 años su trabajo amplió el territorio nacional en un 35%. Fue un fallo internacional de la ONU, más importante que el de YPF, que comenzó el peronismo de Menem, lo abrochó el gobierno de Juntos por el Cambio en 2017 y lo aprobó una ley de 2020, bajo el gobierno de Alberto Fernández, votada por unanimidad cuando todo parecía trizado. El Gobierno cree que gritando fuerte un gol se salvará. Pero «un golpe de dados jamás abolirá el azar» (Mallarmé): YPF no mata Adorni-Gate. Es de muy barra brava exaltar la adhesión a un lema por sobre todo lo demás. Lo ilustró Patricia Bullrich, que perdió las elecciones de octubre 2023 con Javier Milei, pero se subió al alambrado a festejar su derrota adhiriendo a la nueva querencia. Un destino venezolano, si se mira desde la conducta de Delcy ante el Trump que derrocó a su gobierno. La falta de poder produce mucho síndrome de Estocolmo. Milei desperdicia la oportunidad de consenso La ventaja dialéctica que tiene el fallo para la campaña de Axel Kicillof explica la agresividad del Gobierno nacional al seguir insultando al gobernador y Cristina como si hubiera salido en contra. Los 8 minutos que le dedicó el Presidente el viernes al caso fue una explosión de rabia con palabras que le imponen un camino controvertido al Gobierno. Una falta de realismo político, que impone la subordinación de cada acto y cada palabra al objetivo. Insultar no persigue ningún objetivo. El resultado del fallo es fruto de un esfuerzo colectivo y podía servir como una plataforma de consenso para construir con alguna solidez. Lo desperdició el Gobierno, que tenía una oportunidad de ganar amigos. Por ejemplo, congraciarse con el PRO de Macri, que fue el que proyectó la estrategia y puso los negociadores que llevaron a este resultado. Se ocupó de exaltar la tarea de funcionarios del Gobierno que continuaron una agenda que venía de hace 10 años y olvidó a otros héroes de la faena. Pepín, la leyenda continúa El principal olvidado fue quien imaginó la estrategia desde el puesto que ocupaba en YPF como director responsable del área de legales. Se trata de Fabián Rodríguez Simón, asesor de Macri en asuntos complejos, responsable además de otros emprendimientos audaces y exitosos de aquel gobierno. Uno fue la designación por decreto de dos jueces de la Suprema Corte -Carlos Rosenkrantz y Horacio Rosatti- que logró que tuvieran respaldo legislativo, para darle una presencia en el tribunal que de otra manera no hubiera conseguido. Otro fue llevar adelante la política del gobierno de 2015 a 2019 contra el juego, y reducir esa actividad. Fue responsable político del juego en CABA y en Buenos Aires y eso le costó problemas judiciales. Cuando terminó el Gobierno consideró oportuno irse con la música a otra parte. Estuvo cuatro años fuera del país para no responder a una citación judicial. Cuando cambió el gobierno, volvió al país, declaró y al final fue sobreseído de una denuncia que le hicieron empresarios ligados al juego. Macri avaló la estrategia Ese ha sido el motivo por el cual no se lo ha mencionado como el director del juicio en Nueva York desde 2016. Fue quien logró la clave, que era separar a YPF y a la Argentina como demandados. Hasta la asunción del gobierno de Macri la Argentina tenía una sola defensa para el país y para YPF. «Pepín», como le llaman, ideó separar las causas, algo que logró en dos instancias, 2017 y en 2023. YPF dejó de ser el objetivo de los demandantes, que centraron el fuego en la Argentina, que ahora ha sido beneficiada por el fallo. Rodríguez Simón fue quien sacó la gestión del juicio del Ministerio de Finanzas en 2016 y lo llevó a la Procuración del Tesoro (PTN). Fue quien lo llevó a Bernardo Saravia Frías, el otro héroe de esta faena, al cargo en reemplazo de Carlos Balbín, el primer procurador de Macri. Saravia estaba en Legales del Ministerio de Hacienda y llevó a María Ibarzábal a la PTN. Es hoy la secretaria Legal y Técnica al cual la propaganda oficial le atribuye el éxito total. Estuvo en ese equipo, pero el talento era «Pepín», el ejecutor Saravia y ella era su deputy para dictámenes. El mérito lo comparte el propio Macri, que se convenció de la estrategia, y Miguel Gutiérrez, que era presidente de YPF. Pepín convenció a Macri de que si la estatización estuvo mal o bien era un tema que se tenía que resolver en la Argentina porque era una cuestión soberana. Macri avaló todo desde ese convencimiento. Rodríguez Simón viajó a los Estados Unidos muchas veces con Saravia a atender procedimientos y a contratar abogados. Macri, que era minoría en las dos cámaras del Congreso, entendió que él encarnaba la voluntad del Príncipe, con la Constitución en la mano, que estaba por sobre el estatuto de una empresa. Ibarzábal nunca viajó, no era litigante. Si lo hizo Marcelo Rufino, ex socio de Pepín en el estudio Llerena (de donde se fue en 2008), contratado por YPF como enlace entre los estudios americanos y la empresa. Ya aparecerá el amanuense que cuente en detalle esta historia que hoy los protagonistas de la hora ocultan o ignoran. El tiempo no pasa en vano. Axel, la vice y Quintela, juntos al Sur No van a alcanzar los días de la semana cortísima y Santa para contener tantas explosiones. Se van a acumular entuertos que condicionarán la agenda en el mediano y largo plazo. Lo más estridente ocurrirá el miércoles 1° en Río Grande, Tierra del Fuego, con la presencia ya comprometida de Victoria Villarruel, vicepresidenta disidente del mileísmo gobernante, el por otro lado candidato a presidente del peronismo Axel Kicillof y el gobernador de La Rioja Ricardo Quintela. El terceto se sumará a la vigilia malvinera de todos los años. La aprovechan para probarse el traje de alguna unidad. La vicepresidenta está disparada hacia proyectos ajenos al oficialismo que representa en el Senado. No se la imagina a la vice fuera de alguna tribu del peronismo. Seguro que no será cerca del cristinismo, del cual es también disidente Axel, gobernador de Buenos Aires. Representa al peronismo del AMBA y Quintela intenta armar algún peronismo del interior que recree aquella alianza virtuosa de 1989, que llevó al poder a la fórmula Menem-Duhalde. YPF le saca de encima una lápida Kicillof decidió asistir en una sesión del grupo íntimo con el que resuelve todos los asuntos calientes. Es una práctica usual del gobernador, que reúne a ese grupo de ministros e intendentes y somete allí sus proyectos a debate. Anota con cuidado como si fuera una sesión de terapia -como esos analistas que llenan largos cuadernos con lo que escuchan desde el diván-. Esa disciplina lo convierte en un funcionario original, que dedica a la gestión un número determinado de horas -de 9 a 18- y al que es raro ver en la calle en un fin de semana. Cuida la vida familiar y, temprano cada día, la salud con ejercicios físicos. Es una rareza en esta especie de tipos raros que son los políticos. En el peronismo Axel aporta otra rareza: se ha blindado en aquello que ha sido siempre la vulnerabilidad del peronismo, que es la corrupción. Tiene otra condición para el oficio que puede compensar la falta de calidez pública -no es un carismático y se suele desbarrancar con rabias que lo alejan de la franja moderada, donde podría crecer en votos-: tiene suerte, mucha suerte. Es uno de los principales beneficiarios del fallo de la cámara de Nueva York a favor de la Argentina en la causa YPF. Haber sido responsable de un eventual daño millonario ha sido un plomo en el ala que lo habría complicado en una campaña nacional. Ahora se ha sacado de encima esa lápida y puede salir con el argumento: Teníamos razón. ¿Qué razón?, dirá el lema. Una razón que vale USD 16.000 millones. Es un alivio que lo ayuda en su difícil proyecto de competir por una presidencia, algo que no logró nunca un gobernador de la provincia de Buenos Aires. Se los impidió el peronismo del interior, al que se acerca hoy con Quintela. La Corte le pone drama a la Semana Santa Para ir haciendo boca, la Suprema Corte aporta el primer misilazo de la semana. Es el acto de presentación del proyecto de reglamentación de los concursos para proveer jueces. Es una oportunidad para medir fuerzas y se verá en la coreografía que los supremos preparan para este lunes en el cuarto piso del palacio de Tribunales. Allí estarán funcionarios, jueces, consejeros de la Magistratura y legisladores para compartir el juego de miradas en el vértice del poder judicial. Se juegan las relaciones entre los jueces de la Corte entre sí. Horacio Rosatti no ha firmado el proyecto que se envía al Consejo de la Magistratura, una rareza porque el tribunal habla por sus sentencias y acuerdos, no proponiendo reglamentos para que otros los aprueben, como en este caso. El proyecto no tiene autor individual, es un producto a cuatro manos de asesores pero que solo rubricaron Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti. Se juega la Corte que viene Las relaciones se jugarán este lunes con la coreografía del espectáculo: ¿se sentará Rosatti en la mesa de los «justices» junto a Rosenkrantz y Lorenzetti, o lo hará en la platea, junto a los consejeros de la Magistratura, cuerpo que él preside y que deberá discutir si se aprueba el proyecto o no? No solo se juegan las relaciones personales sino cómo se tramitarán en el futuro los concursos. El propósito del proyecto es limitar la discrecionalidad, que es por donde entra la política en los nombramientos. Este reglamento funcionará con la nueva integración del Consejo que surgirá en las elecciones de noviembre. Pero el debate adelanta la batalla grande para nombrar los dos jueces que faltan en el Tribunal, si queda en los actuales cinco, o los que se podrían sumar si hay ampliación a 7 o 9 miembros. Está probado que el Gobierno no puede. Si no pudo imponer a Lijo y a García Mansilla, tiene que acudir aliados dentro de la familia judicial y dentro de la Corte. Quien gane la pulseada de poder entre los supremos será quien instruya al Gobierno sobre los nombres que deben proponerse. Habrá que despejar si Rosatti no firmó el proyecto por razones protocolares (es presidente de la Corte y también del Consejo que decide si se aplica o no), o si se opone por el contenido, que limita a la política en la integración. Hasta ahora la línea que ha seguido la Corte es limitar la incidencia de la política. Por eso impuso que se volviese a la integración de la ley original del Consejo, que había modificado el gobierno del peronismo cristinista en 2006 para ampliar la importancia del estamento político. El acto de este lunes en tribunales será además un torneo de miradas. Un bombón para los observadores -políticos y periodistas- a quienes les encanta sacar conclusiones de los gestos no verbales. Una de las zonceras criollas que se olvidó Jauretche de inventariar en sus libros. El fantasma del voto censura El Gobierno cree que gobernar es imponer un léxico y un relato, viejo recurso de los demagogos. Perón polarizó en 1946 inventando el mote de contrera, una versión de lo que es hoy la casta para un gobierno recortado según el espectro del peronismo. La oposición aprovecha el silencio de la semana corta para cruzar mensajes y preparar un pedido de interpelación a Manuel Adorni para que rinda cuenta de sus viajes lisérgicos y de su patrimonio personal. Uno de los beneficios del resultado electoral del 26 de octubre es que el Gobierno tiene el tercio holgado para frenar decisiones que requieren 2/3 de los votos en las dos cámaras. Pero ese número es para asuntos que convoquen a la unidad o al interés del voto del no peronismo. El Senado está a un voto de tener 2/3 para aprobar proyectos del mismo carácter. Pero la situación de Adorni está lejos de ser algo que convoque a todo el oficialismo o a sus aliados, que pueden condicionar el apoyo si les aseguran recompensas. Quién se anima a defenderlo a Adorni Los gobernadores se quejan de que Toto Caputo no les está cumpliendo con lo prometido a cambio del voto de la reforma laboral. Esta queja compromete al ministro del Interior, Diego Santilli, que es el negociador de esos apoyos. Santilli ha recuperado valencia como candidato para 2027 por el deterioro de Adorni como postulante a la jefatura de gobierno de CABA. Quiere ser gobernador de Buenos Aires, pero ya hoy mide bien si se postula al cargo porteño. Esta circunstancia hace más valioso su rol en el gobierno. Mejor que no le obliguen a probar su lealtad, que ya cumplió cuando fue a elecciones en la lista que encabezaba formalmente José Luis Espert. Y ganó en Buenos Aires, pero por poco. Mejor que le cumplan porque si no, Santilli tendrá un camino propio. Como le pasó a Cristian Ritondo, que lo habían puesto en los diarios como presidente de la comisión bicameral de inteligencia y con el mismo desparpajo lo bajaron para poner al menemista Sebastián Pareja. Este martes un enviado de Ricardo Quintela se reúne en Diputados con Martín Menem para interesarlo en la crisis financiera de la provincia. El secretario de la gobernación Ricardo Herrera pedirá fondos el mismo día cuando su gobernador esté con Villarruel y Kicillof en Río Grande. Menem quiere ser gobernador de La Rioja. Kicillof hace malabares para mantener equilibrada la caja después de que el Gobierno nacional le ha cortado todos los fondos complementarios a la coparticipación, que además cae por la menor recaudación producto de la caída de la actividad. Con ese panorama ¿cuántos legisladores van a salir a defenderlo a Adorni de una interpelación o de un eventual voto de censura? El art. 101 de la Constitución dice que, con mayoría absoluta de las dos cámaras, 129 votos, se puede destituir al funcionario. Nadie va a lograr hoy ese número ni nadie va a poder destituirlo a Adorni. Pero lo que puede dañar al Gobierno es el debate mismo. Y más si Milei quiere ir al informe de los funcionarios en Diputados.
Ver noticia original