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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 30/03/2026 16:08
El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha subrayado que la capacidad de España para afrontar los desafíos económicos derivados de la crisis energética mundial está reforzada gracias al peso de la energía nuclear y las fuentes de energías renovables. Mientras el conflicto en Oriente Medio continúa y genera incertidumbre económica de cara a los próximos meses, el organismo reconoce que la situación no va a afectar a todos los países por igual. Así, el análisis del FMI concluye que los efectos de la guerra, que comenzó el pasado 28 de febrero, se traducirán en un encarecimiento de la energía y un menor crecimiento a nivel global. Sin embargo, la intensidad del impacto dependerá, en gran medida, de la estructura energética y la capacidad de reacción de cada país. Por esto, España y Francia figuran como excepciones en Europa gracias a su independencia del gas y del petróleo importados. Desde el FMI destacan que España resistirá mejor la crisis energética en comparación con otras economías europeas, como Italia o Reino Unido, que dependen más de las importaciones, y sobre todo del gas. La combinación de centrales nucleares y un desarrollo avanzado de las energías renovables ofrece a la economía española una protección extra frente a la volatilidad de los precios internacionales. Según el informe publicado este lunes, la ventaja de España frente a los vaivenes del mercado energético internacional se debe a su cartera diversificada de protección eléctrica. Esto permite reducir la exposición a los riesgos derivados del tránsito por el estrecho de Ormuz, un enclave por donde circula el 25% del petróleo y el 20% del gas natural del mundo. Además, también suma la red de interconexiones de España con el resto del continente. Pero, igualmente, el organismo advierte que cualquier alteración en esta vía estratégica repercute inmediata y directamente en los precios globales. Presión sobre la seguridad alimentaria El conflicto en Oriente Medio ha provocado ya un endurecimiento de las condiciones financieras globales. El FMI señala que, aunque todos los escenarios contemplan un aumento de precios y una ralentización del crecimiento, la magnitud de los daños dependerá de la duración del conflicto y de los efectos en las infraestructuras y la cadena de suministros. Si el conflicto se prolonga, la energía podría mantenerse en precios elevados, lo que añadiría presión a las economías más expuestas a la importación. Además, el FMI deja claro que la crisis es global, pero asimétrica. El grado de exposición de cada país varía en función de su dependencia energética, su espacio fiscal y la magnitud de sus reservas. Los países con menor capacidad de almacenamiento y escasa producción propia afrontan una mayor vulnerabilidad ante el encarecimiento de los combustibles y los fertilizantes, esenciales para la producción agrícola. Por otro lado, el FMI identifica como factor de riesgo añadido la presión sobre los precios de los fertilizantes y los alimentos, especialmente grave en países con menor margen fiscal o con economías más dependientes del sector primario. La crisis en Oriente Medio afecta a un tercio de los fertilizantes mundiales, que transitan por el estrecho de Ormuz, lo que incrementa los costes y genera temores sobre la seguridad alimentaria, sobre todo en los países que cuentan con menos ingresos. Obstáculos para la recuperación económica global La institución, con sede en Washington, advierte que la crisis derivada del conflicto en Oriente Medio ha llegado en un momento en el que muchas economías estaban empezando a mostrar signos de recuperación tras las crisis anteriores. Para las regiones y países más expuestos, la subida de los precios de la energía y los alimentos representa un obstáculo que podría ralentizar la recuperación e incluso agravar la pobreza. En su análisis, el FMI apunta que todos los cambios posibles (ya sea una guerra corta, prolongada o una tensión persistente) conducen a un escenario de precios más altos y menor crecimiento. La incertidumbre geopolítica se traduce en una inflación más difícil de contener y en una presión añadida sobre los mercados financieros y las cadenas de suministro internacionales. Al final, el conflicto está trastocando la vida y el sustento de la población, tanto en Oriente Medio como en otras regiones. El organismo subraya que los países importadores de energía de Asia y Europa sufren de manera especial las consecuencias del aumento de los precios de los combustibles. Pero la presión sobre los precios de la energía y los alimentos tendrá un efecto mayor en los países de ingresos bajos, donde los alimentos representan alrededor del 36% del consumo total. En las economías emergentes, este peso baja al 20%, y en las avanzadas, como España, se sitúa en torno al 9%.
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