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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 30/03/2026 12:57
Existen dos variantes de APOE, los genes APOE4 y APOE3 que podrían ser responsables de más del 70% de los casos de Alzheimer, según un estudio publicado en NPJ Dementia. Los investigadores también estimaron que estas dos variantes genéticas podrían estar relacionadas con casi la mitad (45%) de todos los tipos de demencia. Un nuevo estudio realizado en Suecia durante quince años por el Instituto Karolinska y publicado en JAMA Network Open, confirmó que personas con los genotipos APOE 3/4 y 4/4, quienes presentan un mayor riesgo de desarrollar demencia, experimentan una menor declinación cognitiva y riesgo de demencia cuando consumen mayores cantidades de carne. Este hallazgo redefine el alcance de las recomendaciones dietéticas habituales en prevención de Alzheimer, sugiriendo que la alimentación debe adaptarse a la genética del individuo. Más del doble de riesgo de demencia En la cohorte examinada, quienes tenían estos perfiles genéticos y pertenecían al quinto superior de consumo de carne con un valor mediano de 870 gramos semanales para una dieta de 2.000 calorías diarias igualaron en riesgo de demencia a quienes no portaban las variantes APOE 3/4 o 4/4. El seguimiento de la muestra, compuesta por 2.157 adultos mayores de 60 años sin diagnóstico de demencia al inicio, demostró una asociación significativa: En el grupo con APOE 3/4 y 4/4, la ingestión baja de carne implicó más del doble de riesgo de demencia respecto a los no portadores, pero este aumento no se observó entre quienes estaban en el quintil más alto de consumo de carne, detalló Jakob Norgren, investigador del Departamento de Neurobiología, Ciencias del Cuidado y Sociedad en el Instituto Karolinska. La investigación da respuesta directa a la persistente incógnita sobre la influencia de la carne en la salud cognitiva de individuos con riesgo genético elevado y subraya: una dieta elevada en carne protege únicamente a quienes presentan las combinaciones APOE 3/4 o 4/4, sin beneficios reportados para otras variantes genéticas. Para la población en general, el consumo de carne no mostró efecto sobre la preservación cognitiva ni reducción de la incidencia de demencia, como explican Norgren y su equipo. Alimentación y Alzheimer El análisis también señala que no solo la cantidad, sino el tipo de carne es determinante. Una menor proporción de carne procesada en la dieta se asoció con un menor riesgo de demencia independientemente del genotipo APOE, indicó Sara Garcia-Ptacek, profesora asistente en el mismo departamento, quien junto con la docente Erika J Laukka es coautora principal del estudio. Las carnes procesadas, por el contrario, guardan relación con un riesgo más alto de demencia y mortalidad general en todos los perfiles genéticos, mientras que un mayor consumo de carne sin procesar se vinculó a una significativa reducción de la mortalidad en portadores de los alelos APOE 3/4 y 4/4. La hipótesis de los investigadores se apoya en la historia evolutiva: el alelo APOE4 es la variante más antigua, surgida durante una etapa en la que los ancestros humanos consumían principalmente dietas de origen animal. Existe una discordancia evolutiva, explicó Norgren: Los portadores de APOE4 pueden estar metabólicamente adaptados a requerir nutrientes presentes en patrones alimentarios más ricos en origen animal. La prevalencia de los genotipos APOE 3/4 y 4/4 alcanza aproximadamente el 30 % de la población sueca y representa cerca del 70 % de los casos de Alzheimer en ese país, lo que subraya la relevancia del hallazgo para las estrategias de salud pública locales. Como detalla Norgren, nuestros resultados sugieren que las recomendaciones dietéticas convencionales podrían ser desfavorables para un subgrupo definido genéticamente. Para quienes conocen su pertenencia a este grupo de riesgo, los hallazgos son alentadores: el estilo de vida puede modificar la probabilidad de desarrollar demencia. Si bien los datos aportan fundamentos para personalizar las recomendaciones dietéticas, los autores enfatizan que se trata de un estudio observacional y que serán necesarios ensayos clínicos dirigidos por perfil genético para establecer relaciones de causalidad. El Instituto Karolinska prevé coordinar nuevos estudios con intervención dietética, dado que la frecuencia del APOE4 es aproximadamente el doble en países nórdicos respecto al Mediterráneo, lo que sitúa a Suecia en una posición óptima para avanzar en la personalización preventiva del Alzheimer ajustada al riesgo genético.
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