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» TN
Fecha: 30/03/2026 08:26
Cada 31 de marzo, el Día del Backup funciona como un recordatorio sobre una práctica que durante años fue vista como una tarea secundaria en el mundo de la informática y los datos: hacer copias de seguridad de nuestra información. Hoy, ese concepto quedó chico. Campañas constantes de phishing, ataques de ransomware, entornos híbridos, servicios en la nube y flujos de trabajo con inteligencia artificial, hicieron que el backup deje de ser apenas una copia por si pasa algo y empiece a formar parte de la capacidad real de una persona o una empresa para volver a operar después de un incidente. Un backup vale justamente cuando la información se puede recuperar rápido, con datos completos y en el momento justo, explicó Sergio Oroña, especialista en seguridad informática y CEO de SparkFound. En diálogo con TN Tecno, el experto desmontó los mitos más extendidos sobre las copias de seguridad y trazó el panorama para los próximos años. El mayor error: creer que backup es solo copiar archivos El error más grande sigue siendo pensar que hacer backup es solamente copiar archivos. En la actualidad no se trata de hacer una copia por las dudas, sino que hablamos de diseñar la capacidad real de recuperación del negocio, explicó el especialista. El problema, afirmó, no es técnico. Es estratégico. Si una organización no sabe qué datos son críticos, cuánto tiempo puede estar caída o cuántos datos puede perder, no tiene una estrategia de backup, solo tiene almacenamiento duplicado. Sincronizar en la nube no es lo mismo que hacer backup Uno de los mitos más extendidos entre usuarios comunes es creer que, porque sus archivos están en Google Drive, iCloud o OneDrive, ya están respaldados. Oroña es categórico: sincronizar no es lo mismo que hacer backup. La sincronización replica cambios. Y eso incluye también los malos cambios: un borrado accidental, una corrupción, una sobrescritura o incluso la propagación de archivos comprometidos, señaló. Un backup, en cambio, permite volver a un punto anterior confiable. Leé también: Fotos, archivos, mensajes y más: cómo hacer copias de seguridad de todo lo que tengas en tu Android A esto se suma el concepto de responsabilidad compartida. AWS, Microsoft y Google son explícitos al respecto: el proveedor opera la plataforma, pero la estrategia de respaldo, la retención y la recuperación ante ciertos escenarios son responsabilidad del cliente. En algunos servicios, además, las ventanas de recuperación nativas están acotadas en el tiempo. El riesgo más común para quien confía ciegamente en la nube, resumió el experto, es creer que si algo está online, está protegido. Y eso no siempre es así. La evolución del método 3-2-1 Los ataques de ransomware ya no solo cifran los datos de una organización: también apuntan a borrar o comprometer las copias de seguridad antes de ejecutar el golpe. Ese cambio de paradigma volvió insuficiente el clásico modelo 3-2-1, que consta de tres copias, en dos medios distintos, con una fuera del sitio, cuando se lo aplica sin complementos. El 3-2-1 no está obsoleto; sigue siendo una base sana. El problema es cuando se lo toma como una receta suficiente en sí misma, aclaró Oroña. Frente al ransomware moderno, ese esquema requiere copias inmutables, aislamiento, control de privilegios, autenticación multifactor, monitoreo y pruebas reales de restauración. Al respecto, NIST y CISA, los organismos de ciberseguridad de referencia a nivel global, recomiendan que exista siempre una copia offline o inaccesible para el atacante, y que los procedimientos de backup y restore se prueben de forma periódica. El mismo NIST advierte que automatizar sin control puede llevar a respaldar datos ya cifrados, por lo que la detección y la recuperación por punto en el tiempo también son claves. Mi respuesta corta sería: el 3-2-1 no murió, pero evolucionó. Hoy hay que pensar en resiliencia, no solo en redundancia, aseguró el especialista. Leé también: Las cinco prácticas de ciberseguridad para mantenerte a salvo de hackers y estafas en 2026 La inteligencia artificial cambia las reglas del backup La IA hace más complejo el panorama en dos frentes: multiplica los datos a gestionar y genera activos digitales que muchas organizaciones todavía no saben cómo proteger. Según Oroña, los prompts, conversaciones y flujos de trabajo construidos con herramientas de IA, por ejemplo, asistentes entrenados para soporte, secuencias de automatización, instrucciones que impactan procesos, ya son activos del negocio. Proteger estos activos digitales implica preservar el prompt, el contexto, la versión del modelo, la configuración, los outputs relevantes y los logs de ejecución. Por ejemplo, OpenAI, ya permite exportar el historial y los datos de cuenta desde ChatGPT. La explosión de datos que genera la IA también abre otra discusión: qué no respaldar. Una de las conversaciones más maduras de 2026 es justamente ésa: no todo merece el mismo nivel de respaldo, explicó Oroña. La clave, en este caso, es clasificar mejor para proteger mejor. En cuanto al futuro del sector, el especialista proyecta que el backup dejará de ser una herramienta aislada para integrarse en una arquitectura de resiliencia digital. Habrá más IA aplicada al propio proceso, detección de anomalías, priorización automática de recuperación, y la restauración apuntará a recuperar servicios completos del negocio, no servidores individuales. El backup va a pasar de ser una copia de seguridad a ser una plataforma de recuperación inteligente, concluyó. ¿Por dónde empezar si hay que replantear todo desde cero? Para las empresas que quieran revisar su estrategia, Oroña tiene una recomendación clara: la primera decisión no es tecnológica. Es estratégica y consiste en definir qué se necesita poder recuperar sí o sí para seguir existiendo y operando, afirmó. Antes de elegir cualquier solución, propone responder cuatro preguntas: qué activos son realmente críticos, cuánto tiempo puede estar caída la operación, cuánto dato se puede perder sin dañar el negocio, y qué evidencia hay que conservar por razones de compliance o propiedad intelectual. Cuando una empresa ordena eso, deja de hablar de backup y empieza a hablar de continuidad, resiliencia y supervivencia digital. Y ahí cambia todo, aseguró.
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