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  • Ingresos Brutos: mientras las provincias resisten su eliminación hay paliativos que se podrían implementar ya

    Parana » DavidRicardo

    Fecha: 29/03/2026 09:18

    El Impuesto sobre los Ingresos Brutos (IIBB) sigue siendo uno de los tributos más odiados del sistema fiscal argentino. Es provincial, grava la actividad económica en cascada, tiene un sesgo antiexportador y su carácter federal lo convierte en un nudo difícil de desatar sin un consenso entre las 24 provincias. Décadas de promesas incumplidas Pactos fiscales, consensos y acuerdos Nación-provincias han prometido una y otra vez su eliminación gradual o su sustitución. Todos han fracasado. La razón es simple y estructural: las provincias no están dispuestas a entregar una fuente de ingresos autónoma en un contexto de coparticipación federal cuestionada y necesidades fiscales locales permanentes. Desaparecer IIBB implicaría rehacer el federalismo fiscal argentino, algo que políticamente no ha sido posible hasta ahora. El verdadero drama: la recaudación anticipada abusivaEl problema más agudo no está tanto en el impuesto en sí, sino en el abuso de los regímenes de recaudación en la fuente que convierten un pago a cuenta razonable en una carga financiera anticipada brutal, sobre todo para pequeños contribuyentes. El Convenio Multilateral (CM) nació para evitar la doble imposición y funcionó bien cuando el contribuyente determinaba y pagaba todo vía DDJJ. Pero la expansión de regímenes anticipados creó saldos a favor crónicos (SAF) que aumentan la tasa real del impuesto, castigando especialmente a los pequeños contribuyentes y pymes, que carecen de recursos, estructura y tiempo para tramitar las engorrosas y burocráticas devoluciones de esos saldos. Es lo que lo diferencia de su primo nacional, el impuesto a los débitos y créditos bancarios, que si bien tiene los mismos efectos distorsivos que IIBB, a ningún contribuyente le exigen pagar por adelantado más de lo que debe. Sistemas como SIRCREB (acreditaciones bancarias), SIRTAC (tarjetas), SIRCUPA (billeteras virtuales) y SIRPEI (importaciones) no son ejemplos de descoordinación; al contrario, vinieron a reemplazar cientos de regímenes provinciales dispersos por herramientas unificadas y administradas por la Comisión Arbitral (CA). Representan avances en armonización y han sido muy efectivos. Sin embargo, pese a su coordinación (al SIRCREB han adherido casi todas las provincias), siguen generando problemas graves: aplicación indiscriminada, alícuotas fijas altas independientemente del margen real, y un fuerte sesgo anti-bancarización que desalienta el uso de canales formales, fomenta el efectivo y la informalidad y agrava los SAF. Para un pequeño contribuyente, una transferencia o un cobro simple puede retener más que el impuesto debido por la operación. Soluciones realistas: lo perfecto es enemigo de lo posible No hace falta esperar la derogación total de IIBB o su reemplazo por otro impuesto menos distorsivo para empezar a actuar. Hay medidas concretas, realistas y de efecto rápido que aliviarían a miles de contribuyentes sin pisar las competencias provinciales: - Que el BCRA imponga límites razonables a las alícuotas de retenciones bancarias (topes porcentuales o absolutos). No se tocan potestades provinciales, sólo se regula el uso abusivo del sistema bancario como agente de recaudación. - Que Nación impulse un nuevo pacto fiscal condicionando acuerdos a que las provincias que aún no lo han hecho se sumen a los sistemas coordinados por la CA y al Monotributo Unificado, que excluye totalmente retenciones y percepciones y simplifica el cumplimiento (ya vigente en muchas provincias y en CABA desde 2026). - Avanzar con SIRCIP (nuevo régimen unificado para percepciones sobre compras, ya aprobado y con entrada en vigencia progresiva) como otro paso hacia la unificación de regímenes dispersos. - Que la propia Comisión Arbitral cree un Monotributo Unificado específico para monotributistas de Convenio Multilateral, extendiendo estos beneficios (exclusión de regímenes anticipados y simplificación) a quienes operan en más de una provincia y hoy quedan expuestos a los SAF. En síntesis: las provincias no soltarán IIBB en el corto plazo por razones fiscales y políticas. Pero los regímenes de recaudación abusivos sí pueden ser acotados ya. Con límites desde el BCRA, regímenes unificados y coordinados desde la Comisión Arbitral y adhesiones condicionadas en un nuevo pacto fiscal, se lograría un alivio concreto para los pequeños contribuyentes, menos informalidad inducida y un sistema menos asfixiante. Hay que actuar en lo que duele de verdad: la voracidad fiscal anticipada que asfixia al sector privado.

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