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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 29/03/2026 00:31
La visita de Carla Pereyra y Diego Cholo Simeone junto a sus hijas a las Cataratas del Iguazú se transformó en una experiencia familiar y espiritual documentada en imágenes y palabras. Aprovechando su paso por Argentina, la pareja eligió el emblemático destino para que la española y las dos niñas que tienen en común vivieran uno de los paisajes más imponentes del país. Durante el recorrido, las postales reflejaron la conexión del grupo con la naturaleza. En una de las fotos, el entrenador observa en silencio la caída de agua desde una pasarela, rodeado del verdor y la fuerza del parque. En otra imagen sonríe apoyado en la baranda, con el telón de fondo de los saltos de agua y un cielo gris cargado de nubes, resaltando la imponencia del lugar. La contemplación es protagonista: Carla extiende los brazos hacia la luz del sol, de pie ante el vapor y el estruendo de las cataratas, y también aparece posando relajada en la pasarela, mientras un arcoíris y la bandera argentina enmarcan la escena. Las instantáneas capturan la atmósfera de asombro, calma y disfrute en cada paso. La familia compartió momentos juntos frente a la Garganta del Diablo, uno de los puntos más impactantes del parque nacional. Se los ve sonrientes, las niñas de la mano de su madre, y a los adultos disfrutando del paisaje. En otra escena, la modelo posa en soledad rodeada por la bruma, mientras el técnico celebra frente a la bandera nacional y el arcoíris. La sucesión de imágenes alterna entre fotografías a color y en blanco y negro, sumando diferentes matices a la experiencia: abrazos, risas y hasta un beso sobre la pasarela, con el agua como telón de fondo. El viaje, sin embargo, trascendió el plano turístico. En el pie de foto de una de sus publicaciones, Carla compartió una reflexión sobre lo vivido: Hay lugares donde la naturaleza deja de ser paisaje y se vuelve mensaje. Las Cataratas no solo se miran, se sienten. Son la magnificencia de Dios expresándose en cada caída, en cada gota, en cada sonido que parece infinito. Y siguió: Aquí, Dios habla. Habla en la fuerza del agua, en su constancia, en su entrega sin resistencia. Nos recuerda que hay algo mucho más grande sosteniéndolo todo incluso cuando no lo entendemos. Cuando callamos la mente, el corazón se aquieta. Y en ese silencio aparece lo verdadero. La conexión real no viene de afuera, ni del ruido, ni de lo superficial. Nace en lo profundo. En ese espacio donde el alma reconoce lo esencial. Porque en la naturaleza no hay máscaras. Y tal vez por eso ahí es donde más cerca estamos de Dios", cerró a empresaria el pie de foto que escribió en la publicación. Esta mirada interior y espiritual quedó plasmada no solo en sus palabras, sino también en la manera de recorrer el parque. El grupo disfrutó de cada rincón, deteniéndose a contemplar el espectáculo del agua y la vegetación, y dejando espacio para el silencio y la observación. La presencia de las hijas sumó ternura y espontaneidad a la travesía, con escenas de curiosidad y asombro ante la inmensidad del entorno. El álbum familiar resultante muestra tanto la dimensión afectiva como la admiración por el entorno natural. Cada fotografía refuerza la idea de que el viaje no solo fue un paseo turístico, sino una oportunidad para conectarse con lo esencial, compartir en familia y dejarse sorprender por la fuerza y la belleza de uno de los paisajes más impactantes de Sudamérica. El paso del grupo por las Cataratas del Iguazú quedó plasmado en una serie de registros que dieron cuenta de la emoción, la contemplación y la búsqueda de sentido en la naturaleza.
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