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  • El Remington Rolling Block, la temible arma que cambió la historia

    Parana » Informe Digital

    Fecha: 28/03/2026 17:46

    Hace unos días cenaba en casa de mi amigo Jorge, militar retirado. En una pared del comedor había un rifle en exposición, un Remington Rolling block carabina. Eliphalet Remington fue el fundador en EEUU, en el siglo XIX, de la fábrica de armas Remington & Sons. Se dedicó primero a los primitivos fusiles a chispa, y luego a los más modernos rifles de percusión de la época. Su creación más famosa es el Remington Rolling Block. Un fusil de retrocarga (a diferencia de los de avancarga antiguos que se cargaban por la boca del cañón) de cartucho metálico, producido desde mediados de la década de 1860 hasta inicios del siglo XX. Es un Rifle monotiro, de baja cadencia de tiro (frecuencia de disparo no muy veloz) que cuenta con un cerrojo robusto y confiable (el cerrojo pivotante/ rolling block) que permitía cargar y disparar un cartucho a la vez con seguridad y comodidad. Básicamente se fabricaron como carabina o tercerola (cañón más corto y sin posibilidad de usar bayoneta, frecuentemente en manos de caballería o marinería) y en modelo fusil (cañón más largo, para infantería con bayoneta). Esta arma fue de gran uso en nuestro país. El primero en la Argentina fue el Remington Rolling Block 1866. Fue fabricado en diversos calibres y empleaba una variedad de cartuchos, se distingue de los posteriores (1871-1874-1879), porque la parte externa del cañón, correspondiente a la recámara, es curvo y no octogonal. Más tarde, el modelo 1879, fue adoptado oficialmente por el Ejército Nacional, tanto en su versión fusil como en carabina de caballería, ambos en calibre .43 Spanish (11,15 X 58 mm), esto son los más abundantes hoy en dia y es conocido en el mundo de las armas antiguas como: Remington modelo Argentino o Remington Patria. Está considerado como el primer fusil reglamentario moderno en escala, de compra unificada y de gran difusión del ejército argentino. Ya en la década del 1870 se habían importado en forma privada y comercial, distintas armas de retrocarga, por lo general de fabricación estadounidense, como, Spencer, Sharps, Merrill, y por supuesto, Remington, el cual presto servicio eficaz en nuestras filas hasta ser reemplazado por el Máuser calibre 7,65 mm de 1891. Se estima que para fin de siglo había aproximadamente 100.000 unidades de los variados modelos de Remington RB entre civiles y militares de nuestro país. El origen de las compras militares y en escala del Remington en Argentina es incierto y se reparte entre diversas teorías: los compró Roca como ministro de Guerra del presidente Avellaneda, Sarmiento cuando era presidente, o el entrerriano Ricardo López Jordán para equipar su ejército, luego de que dicha novedosa arma, (en manos de sus oponentes Martin de Gainza, Julio de Vedia y Juan Gelly y Obes), lo derrotara en la batalla de Don Gonzalo (1873). En el resto del mundo fueron usados por muchos países: Inglaterra, Suecia, Noruega, España, Francia, Egipto, México, Dinamarca y varios de Latinoamérica, pero a pesar de esa gran difusión, paradójicamente no fue un arma de uso masivo en los ejércitos de EE.UU. Existían mejores rifles en ese mercado (Spenser, Springfield, Sharps, Winchester, etc.) siendo algunos tecnológicamente diferentes y superiores al Remington Rolling block. Junto al Sharps, otro monotiro, fue uno de los dos fusiles probablemente más utilizados por los cazadores civiles estadounidenses de bisontes que diezmaron las manadas en las décadas de 1870 y 1880. La Argentina empleó varios modelos del Remington Rolling Block en la campaña del Desierto donde jugó un papel definitorio en la victoria sobre el indio. Su gran calibre, capacidad de recarga veloz comparado a los rifles de chispa, gran alcance y potencia lo posicionaron como una terrible arma para su época. Las boleadoras y lanzas indias poco pudieron hacer ante esta novedad moderna cuyo rango de alcance preciso llegaba a los 300 metros, distancia en la cual se podían efectuar unos 5 o 7 disparos antes de tener un ataque encima. Por eso se puede decir que las fronteras se consolidaron en gran parte gracias a la tecnología (armas de fuego, telégrafo, trenes) además de la constancia y valor de los políticos, colonizadores y militares involucrados. Vaya uno a saber las historias que podría contar el Remington de Jorge.

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