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  • Selección: la lectura interna del traspié ante Mauritania y las dudas que se instalan en la antesala del Mundial

    » La Nacion

    Fecha: 28/03/2026 16:08

    Selección: la lectura interna del traspié ante Mauritania y las dudas que se instalan en la antesala del Mundial El 2-1 ante Mauritania dejó algo más que un resultado: una señal de alerta en la antesala del Mundial. La pregunta, a esta altura, no es tanto lo ocurrido en la Bombonera, sino su significado. Puede leerse como un baño de realidad a tiempo, como un golpe necesario para reactivar la exigencia interna o como una mala noche condicionada por factores externos que no conviene sobredimensionar. En esa duda se instala el verdadero foco. Argentina jugó bien apenas un tramo del primer tiempo, sacó ventaja y luego se diluyó. Perdió ritmo, precisión y, sobre todo, sentido colectivo. El rival, limitado, creció con el correr de los minutos, descontó sobre el final y hasta dejó la sensación de que el empate no era una utopía. Un desarrollo atípico, dentro de una noche incómoda, lejos del nivel que este equipo supo sostener en los últimos años. En ese sentido, hay un punto que el cuerpo técnico viene marcando desde hace tiempo. Lionel Scaloni insiste con la dificultad de sostener la competitividad después de haber ganado todo. En la semana, antes del partido, volvió sobre esa idea y hasta recordó el antecedente de Arabia Saudita en el debut de Qatar 2022: un equipo invicto durante 36 partidos, consolidado, que fue sorprendido en el momento menos pensado y que complicó su camino en la clasificación. El mensaje era claro: evitar la relajación. Sin embargo, lo que se vio en la cancha muestra que el riesgo sigue latente. No es la primera vez que ocurre. Ante Angola, en el cierre de 2025, Argentina también ganó sin convencer, en un partido que dejó más preguntas que respuestas. La diferencia es que ahora el calendario aprieta. Hay cosas para corregir y es mejor que pasen ahora. No hicimos un buen partido; este equipo puede jugar mucho mejor. No está bueno puntualizar en fallas, pero con decir que se puede jugar mejor alcanza, explicó Lionel Scaloni, disconforme con el nivel. Aunque relativizó la idea de que el equipo haya bajado la intensidad -no creo que nos hayamos relajado-, sí fue terminante al evaluar el rendimiento: No se jugó bien el segundo tiempo, tampoco el primero. También descartó que la caída de la Finalissima haya afectado al grupo: Si no te contagia jugar en tu casa y con tu gente. Otro punto tiene que ver con el contexto. No fue una noche cualquiera. En los papeles, debía ser una fiesta: una de las últimas funciones en el país antes del Mundial y una de las primeras despedidas de Lionel Messi ante el público argentino. Pero el ambiente cambió desde el inicio. La reprobación a Claudio Tapia, los cantos de la barra de Boca, la ausencia del capitán entre los titulares y la escasa jerarquía del rival generaron un ambiente enrarecido. Puertas adentro, la lectura es que también pesaron factores puntuales. La lesión de Joaquín Panichelli en la práctica del jueves, bajo la lluvia -en condiciones similares a las del partido-, dejó una marca en el grupo. En el vestuario y en el cuerpo técnico admiten que, consciente o inconscientemente, varios futbolistas se cuidaron más de lo habitual, algo que también forma parte de este tipo de encuentros, en los que hay mucho más para perder que para ganar. Hay, además, una cuestión estructural: la elección de los adversarios. Tras la caída del partido ante España, la AFA salió a buscar alternativas y terminó cerrando a Mauritania y Zambia, dos selecciones de cuarto orden. Antes había avanzado con Guatemala, pero una incompatibilidad reglamentaria la obligó a modificar los planes. Mientras Argentina jugaba en la Bombonera, los centroamericanos caían 7 a 0 ante Argelia, la primera parada en el Mundial, el 16 de junio, en Kansas. En ese sentido, también vale preguntarse si esta clase de partidos exige lo mejor de los jugadores o si es lógico que el rendimiento baje. En ese marco, tampoco pasa inadvertido el ecosistema externo. Hay una porción del público que, entre el exitismo y el malestar con la conducción de la AFA -sumado a los precios de las entradas, que oscilaron entre los $90.000 y los $490.000-, se muestra dividida. La pregunta a Scaloni en la semana sobre una posible decepción en el Mundial no fue casual. Para representar a la selección tenemos que competir mejor, sostuvo Emiliano Martínez. Nos llegaron demasiado. Al rival no lo conocíamos mucho. Ellos se jugaron la vida, pero hay que tener un poquito más de corazón. Nos faltó intensidad, solidez y compromiso. Cuando jugamos con la camiseta de la selección, hay que hacerlo mucho mejor. Menos mal que se suspendió la Finalissima, si jugábamos así, agregó, crudo, uno de los símbolos del equipo. Thiago Almada, uno de los que busca convencer a Scaloni para ganarse un lugar en el equipo titular, habló de sensaciones un poco raras y pidió seguir entrenando para levantar el nivel, que no apareció en su verdadera dimensión. En el Mundial, además, el escenario inicial no será tan distinto: los tres primeros partidos serán ante rivales de menor jerarquía -Argelia, Austria y Jordania-, un contexto similar al de este tipo de amistosos, antes de un probable cruce en 16avos de final frente a España -que venció 3 a 0 a Serbia- o Uruguay, que igualó 1 a 1 con Inglaterra en Wembley. Más allá de lo actitudinal, el equipo también dejó señales preocupantes en el rendimiento. Ni siquiera el ingreso de Messi, como falso nueve, logró modificar el desarrollo. Se lo vio incómodo, contrariado, sin encontrar su lugar. Y la imagen final, con los jugadores retirándose sin saludar, en contraste con los mauritanos, que celebraron de cara al público, terminó de reflejar esa desconexión. Al mismo tiempo, hubo indicios que permiten otra mirada. Nicolás Paz, por ejemplo, entendió el partido en clave Mundial: jugó con intensidad, asumió la iniciativa y fue de los pocos que sostuvo el nivel. El cuerpo técnico, además, siguió probando variantes en el entrenamiento del sábado ante la Sub 20, también bajo la lluvia, que terminó 1 a 0 con gol de José López. Allí sumaron minutos Valentín Barco, Gianluca Prestianni y el propio Paz, mientras que luego ingresaron Máximo Perrone, Franco Mastantuono, Gabriel Rojas y Tomás Palacios, quienes podrían tener su oportunidad frente a Zambia. Si lo de Mauritania fue un golpe que llega en el momento justo o es apenas un episodio aislado es algo que empezará a definirse el martes, ante Zambia, y sobre todo en la recta final hacia el Mundial. Pero hay una certeza: en la previa de una Copa del Mundo, Argentina no está exenta de tropezones y, para evitarlos, hará falta reordenarse de arriba hacia abajo y corregir lo que no funciona, con un margen de tiempo cada vez más corto. Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo. Otras noticias de Selección argentina Últimas Noticias Ahora para comentar debés tener Acceso Digital. Iniciar sesión o suscribite

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