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  • Granja Tres Arroyos: éxodo del 60% de las granjas integradas y fuerte caída en la faena de pollos

    Parana » Cuestion Entrerriana

    Fecha: 28/03/2026 14:19

    La crisis de Granja Tres Arroyos ya provocó la salida de alrededor del 60% de las granjas integradas que trabajaban con la firma, en un contexto de atrasos en los pagos, caída de la actividad y falta de definiciones empresariales. En ese marco, la principal procesadora de pollos del país pasó de faenar 700.000 pollos diarios a apenas 200.000, lo que expone un funcionamiento muy por debajo de su capacidad histórica y pone en jaque su liderazgo en la cadena avícola. Desde la empresa, sin embargo, buscaron llevar tranquilidad. Seguimos avanzando en el ordenamiento de nuestros compromisos con los granjeros, lo cual constituye nuestra principal prioridad, informaron. Y añadieron: Al mismo tiempo, mantenemos el suministro de pollos a las granjas con normalidad. A su vez, sostenemos un diálogo fluido con todos los actores involucrados y el abastecimiento de alimento se encuentra plenamente normalizado, remarcaron. En números concretos, en el sector indicaron que unos 120 productores avícolas dejaron de operar con Granja Tres Arroyos y migraron hacia otros establecimientos de la región en busca de continuidad y previsibilidad. La caída en la actividad es notoria. De los 700.000 pollos diarios que faenaba la compañía, hoy apenas alcanza los 200.000, describieron fuentes del sector, lo que supone una merma drástica respecto de la etapa previa a la crisis, cuando la firma concentraba cerca del 35% de la faena de pollos del país. El trasfondo financiero agrega presión. Hasta mediados de febrero, la empresa acumulaba 224 cheques rechazados por más de $7.000 millones, en un contexto de tensiones comerciales y atrasos en obligaciones previsionales, según se detalló. Desde la producción integrada advierten que el cuadro no muestra señales de mejora. Ricardo Unrein, de la Cámara Argentina de Productores Integrados de Pollos (Capit) e integrante de la comisión de avicultura de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), describió un escenario crítico. No ha cambiado nada, siguen en la misma temática, afirmó, al tiempo que enumeró dificultades operativas que impactan de lleno en la producción. Según explicó, la empresa continúa retirando animales con bajo peso y mantiene irregularidades en la alimentación. Siguen mandando una tanda de alimentos, se termina ese alimento que le aguantan dos días al pollo y después suelen estar otra vez dos días sin comer, señaló. Y graficó el deterioro del esquema: Le han quedado muy pocas granjas; la gran mayoría son propias, indicó. En ese contexto, muchos productores permanecen vinculados a la firma más por necesidad que por convicción. Hay gente que se ha quedado solo porque le están debiendo hasta tres crianzas, entonces se queda con la esperanza de cobrar eso y le sigue criando, explicó Unrein. Sin embargo, otros optaron por cortar la relación. Hay muchos que directamente lo dieron por perdido y se han integrado con otros frigoríficos, agregó, en referencia al éxodo hacia otras plantas de la región. El resultado, sintetizó, es contundente: Granja Tres Arroyos hoy está con un 40% de las granjas integradas que tenía inicialmente. De los 700.000 pollos diarios que faenaba la compañía, hoy apenas alcanza los 200.000, afirmó, confirmando la magnitud del repliegue productivo. El dirigente cuestionó además la falta de una instancia de diálogo estratégico. Señaló que no hay una mesa para discutir con el productor integrado qué hacer hacia adelante y que la disponibilidad de insumos y materia prima es otro freno. Directamente, ya no tienen pollitos para darle, porque todo el pollito con lo que ellos cuentan está ya programado, indicó. En ese marco, el panorama a futuro genera fuerte preocupación. Hay un 40% que todavía está aguantando para poder cobrar. Si llega a pasar una situación aún peor, después se le va a complicar integrarse con otros frigoríficos, alertó Unrein, aludiendo al riesgo de que una eventual profundización de la crisis deje a esos productores sin alternativas. La incertidumbre también atraviesa la cuestión financiera cotidiana. Con respecto al tema de los pagos, los cheques que habían rebotado en febrero, dieron nuevos para mayo, y ahora hay que esperar esa fecha para ver qué es lo que sucede, recordó. Mientras tanto, los ingresos siguen siendo insuficientes. Ahora salieron unos pocos pagos, pero muy pocos, añadió. Frente a este escenario, los productores apelan a otras actividades para sostenerse. Unrein explicó que el productor integrado subsiste porque, por lo general, todos tienen alguna otra actividad complementaria. En muchos casos, se trata de explotaciones mixtas de pequeña escala. Las granjas están en alguna chacra de 30, 40 hectáreas, y todos tienen algo de ganadería a muy baja escala, un poco de cerdo, y con eso subsisten, detalló. El impacto trasciende a los productores individuales y se proyecta sobre toda la cadena avícola de la región. Todo el sector avícola de Entre Ríos está preocupado por la situación porque no se logra una solución ni un diálogo, sostuvo el dirigente. En esa línea, lamentó la imposibilidad de planificar. Sería bueno tener un horizonte cierto para poder programar alguna pequeña inversión, alguna mejoría, pero no se puede programar nada, expresó. Con una actividad en retroceso, pagos demorados y sin definiciones claras por parte de la empresa, el escenario se mantiene abierto y cargado de dudas. No hay un norte para guiarse, concluyó Unrein. Fuente: El Entre Ríos

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