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Concordia » Diario Del Sur Digital
Fecha: 28/03/2026 11:21
Gaillard rechazó la acusación de traición. Rossi salió con duras críticas. Crece la interna. Riesgo de ruptura electoral. Según publicó Informe Digital, el conflicto interno del Partido Justicialista de Entre Ríos sumó este viernes un nuevo capítulo con alto voltaje político: el descargo formal de la diputada nacional Carolina Gaillard y una serie de publicaciones del dirigente Daniel Rossi que profundizaron el enfrentamiento. El trasfondo no es menor: el peronismo entrerriano discute su conducción, su estrategia electoral y, en los hechos, el armado de poder hacia 2027, en un escenario donde ya asoma el riesgo de fractura. Gaillard rechazó la acusación de traición En un extenso escrito presentado ante las autoridades partidarias, Gaillard negó de manera categórica haber incurrido en una conducta sancionable y cuestionó el proceso disciplinario en su contra. En el documento, la diputada sostiene que las acusaciones carecen de sustento fáctico, jurídico y político y advierte sobre un uso discrecional de las herramientas partidarias. Además, plantea que la participación en una lista por fuera de la estructura oficial fue consecuencia directa de la falta de internas reales y de la imposibilidad de integrar espacios dentro del armado definido por el sector dominante del PJ. Uno de los ejes más fuertes del descargo es la denuncia de un disciplinamiento interno, al considerar que se actúa con rapidez contra dirigentes disidentes mientras se omiten otros casos de decisiones políticas controvertidas dentro del partido. También remarca que el peronismo debe ser un espacio de debate y no un esquema cerrado de decisiones, cuestionando que cuatro personas se encierren a tomar decisiones sin representación amplia. El trasfondo: internas frustradas y listas cerradas El planteo de Gaillard vuelve a poner en el centro uno de los principales conflictos del PJ entrerriano: la falta de mecanismos internos transparentes para definir candidaturas. Según su versión, existieron intentos de avanzar en internas, pero nunca se generaron las condiciones políticas ni institucionales para que se concretaran. Lo que dice el archivo En ese contexto, sectores que quedaron afuera del armado oficial decidieron competir por fuera, lo que derivó en los actuales procesos disciplinarios y expulsiones. Este punto conecta directamente con el debate más amplio que atraviesa al peronismo provincial: si avanzar hacia internas departamentales abiertas que ordenen la competencia o sostener el esquema actual, más centralizado y con fuerte control de las listas. Rossi agitó el conflicto con fuertes declaraciones En paralelo, el dirigente Daniel Rossi salió públicamente a confrontar con el sector que impulsa las sanciones. En sus redes sociales, Rossi afirmó que a las mafias del peronismo entrerriano no les importa ganar elecciones, sino sostener el sistema que instalaron hace más de 20 años. En otro tramo, defendió su trayectoria local y cuestionó a otros dirigentes al señalar que donde han estado ya no los vota nadie y los acusó de dejar cajas al rojo vivo: nombramientos, contratos truchos, créditos truchos, subsidios truchos. Las declaraciones escalaron rápidamente dentro del clima interno del PJ, donde los cruces ya dejaron de ser reservados y pasaron al terreno público. Un PJ en tensión: poder, territorio y 2027 Detrás de los episodios puntuales, el conflicto expone una disputa más profunda: quién conduce el peronismo entrerriano y bajo qué reglas se definirán las candidaturas futuras. El escenario combina varios factores de tensión: - Sectores que reclaman internas reales para terminar con el dedo - Dirigentes con peso territorial que amenazan con competir por fuera - Un armado oficial que busca mantener control de las listas - Y un contexto nacional que empuja a reconfigurar el peronismo El riesgo político es claro: si no se ordena la interna, el PJ podría llegar fragmentado a las próximas elecciones, debilitando sus chances frente al oficialismo provincial y nacional. Por ahora, lejos de apagarse, los chispazos internos siguen creciendo. Y cada nuevo movimiento parece confirmar que la discusión ya no es solo disciplinaria, sino estructural.
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