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  • Pérez-Reverte y Muñoz Machado, mano a mano, entre la tregua y la disputa por la RAE

    » La Nacion

    Fecha: 27/03/2026 16:41

    Pérez-Reverte y Muñoz Machado, mano a mano, entre la tregua y la disputa por la RAE En una entrevista conjunta para el diario ABC de España, el escritor reiteró sus cuestionamientos al peso de los filólogos y la pérdida de autoridad de la Academia, el director rechazó ese diagnóstico y ambos cargaron contra el Instituto Cervantes - 8 minutos de lectura' En los últimos meses, la Real Academia Española quedó envuelta en una serie de polémicas que expuso tensiones dentro y fuera del organismo. Una de las más visibles fue el cruce con el Instituto Cervantes, luego de que su director, el poeta Luis García Montero, cuestionara públicamente a Santiago Muñoz Machado, su par en la RAE. En octubre pasado, llegó a decir que la Real Academia estaba en manos de un experto en llevar negocios desde su despacho para empresas multimillonarias, una frase que cayó mal y abrió una pelea que fue bastante más allá de lo personal. La respuesta de la RAE no tardó en llegar. La Academia repudió las expresiones de García Montero y defendió la gestión de Muñoz Machado, a quien presentó como una figura clave en la modernización, internacionalización y estabilidad económica de la casa. El episodio volvió a encender una discusión más profunda, vinculada a quién ocupa hoy el lugar de mayor autoridad simbólica en torno al idioma: si la RAE, como organismo normativo, o el Cervantes, con su peso institucional y su proyección cultural en el exterior. A esa disputa externa se sumó, en enero, una interna todavía más delicada. En una columna publicada en el diario El Mundo de España, el escritor Arturo Pérez-Reverte miembro de la RAE desde 2003 cuestionó el rumbo de la Academia y cargó contra lo que consideró una deriva excesivamente permisiva y técnica. Allí sostuvo que la RAE había dejado de fijar la lengua con claridad y que algunas decisiones respondían más a la presión del uso, las redes o los corpus lingüísticos que a una idea de autoridad cultural o literaria. El texto provocó un fuerte revuelo dentro de la Docta Casa y dejó al descubierto una discusión que, hasta ese entonces, había circulado en los pasillos. Con ese telón e fondo, se publicó hoy una extensa entrevista conjunta que encuentra cara a cara a Pérez-Reverte y Muñoz Machado, y será la nota de tapa del suplemento cultural del diario ABC, mañana. El diálogo, por momentos un poco pomposo, por momentos un poco áspero, finalmente muestra una convivencia aceitada, y permite ordenar buena parte de las tensiones recientes dentro de la RAE así como deja ver, también, puntos de coincidencia entre ambos. Ese punto en común aparece muy al principio del diálogo, cuando se refieren al Instituto Cervantes. En la entrevista con ABC, Muñoz Machado marca una diferencia tajante entre el rol de una y otra institución: Nosotros somos los que establecemos la normativa de la lengua, dijo, mientras que al Cervantes le atribuyó una función vinculada a la expansión y difusión del español. Aunque evitó personalizar el conflicto en García Montero, deslizó que el organismo no siempre se limita a ese terreno y que en ocasiones entra en el terreno de la normatividad de la academia. Sobre este tema, Pérez-Reverte fue bastante más lejos. En el tono que ya había mostrado en su artículo de enero, presentó el avance del Cervantes sobre la RAE como una forma de injerencia política. En España en los últimos tiempos todo se ha convertido en arma política, todo, sostuvo, y añadió que los fracasados están queriendo interferir en el trabajo de la academia. En uno de los pasajes más duros de la charla, acusó al Cervantes dependiente del Ministerio de Exteriores de España de querer meter la zarpa en la academia y lo vinculó con una lógica partidaria que, según dijo, quiere contaminar ese limpio trabajo y perturbarla. Ese frente compartido, sin embargo, no borra el conflicto interno. Pérez-Reverte volvió a insistir en casi todos los puntos que habían encendido la discusión a principio de año. El eje central de su crítica es que, según él, la RAE perdió el equilibrio entre escritores y filólogos, y que el sector más técnico de la institución fue acumulando poder real. Hay una tendencia que es mayoritariamente lingüística o filológica, y otra que es creadora o práctica, explicó, para luego afirmar que en los últimos tiempos se ha dado más peso a los filólogos. Lo que el escritor cuestiona no es la presencia de especialistas en sí, sino el modo en que, a su juicio, se ejerce hoy esa autoridad técnica. Para Pérez-Reverte, la Academia se volvió cada vez más descriptiva y menos normativa, es decir, más dispuesta a registrar usos que a jerarquizarlos o corregirlos. Por eso insiste en que la institución dejó de actuar con el principio de autoridad que, según su mirada, debería corresponderle. La palabra autoridad como referencia ha desaparecido, dijo en la entrevista, y más adelante resumió su malestar con una de las frases más fuertes del intercambio: La academia ha pasado de ser un equilibrado mecanismo de pesos y medidas y contrapesos para que la lengua, abierta a lo popular y a la evolución, se fije, a ser una especie de bebedero de patos donde todo vale. Ese diagnóstico se apoya, además, en una crítica al modo en que hoy se procesan las decisiones dentro de la RAE. Pérez-Reverte sostiene que muchas de las discusiones relevantes ya no se juegan realmente en el pleno, sino antes, en comisiones y áreas técnicas donde, según él, pesan más los criterios de corpus, frecuencia de uso o documentación digital que la tradición literaria o el oído de los escritores. En ese punto, su objeción no es que haya demasiado saber experto, sino que ese saber experto, tal como se ejerce hoy, renunció a establecer jerarquías. Muñoz Machado respondió a esa lectura con bastante firmeza, aunque sin perder el tono diplomático que lo caracteriza. Negó que exista una suerte de captura de la Academia por parte de los filólogos y defendió la estructura interna de la institución. Según explicó, la composición actual sigue siendo plural y está organizada, en términos generales, en tres grandes grupos: escritores y creadores, filólogos y lingüistas, y otros profesionales. Esos tercios están más o menos equilibrados, sostuvo. También rechazó la idea de que las decisiones lleguen al pleno ya cocinadas por un pequeño grupo. La discusión que echa de menos Arturo se ha pasado a las comisiones, explicó, pero negó que eso implique que haya un sesgo predeterminado o una línea impuesta de antemano. Desde su perspectiva, el funcionamiento técnico y colegiado de la Academia no debilita su autoridad, sino que la vuelve más sólida, más panhispánica y más ajustada al modo real en que circula hoy el español. Ahí aparece una de las diferencias de fondo más claras entre ambos. Mientras Pérez-Reverte reclama una RAE más enfática, más dispuesta a decir qué está bien y qué está mal, Muñoz Machado defiende una institución que sigue normando, pero desde procedimientos más complejos, distribuidos y menos personalistas. Nunca se ha preocupado tanto por la corrección en el uso de la lengua como ahora, afirmó, y mencionó herramientas como el servicio de consultas, el Diccionario panhispánico de dudas, la FundéuRAE o la Crónica de la lengua española como prueba de que la Academia sigue interviniendo activamente en el debate público sobre el idioma. La entrevista, de todos modos, no se agota en el desacuerdo. Hay varios momentos en los que un Muñoz Machado más conciliador que su interlocutor concede parte de los argumentos de Pérez-Reverte o al menos los escucha con atención. Uno de los más significativos aparece cuando el escritor vuelve a reclamar una intervención pública más visible de la RAE para marcar usos incorrectos o señalar formas preferibles. Lo que está bien, está bien y lo que está mal, está mal, le responde el director en un pasaje, antes de admitir que esa idea es buena y que habría que hacerlo. Después del ruido que generó el artículo de enero, la charla en ABC no muestra una reconciliación total, pero sí una voluntad de encauzar públicamente una discusión que hasta hace poco parecía más cerca de la ruptura que del debate razonado. Pérez-Reverte no se retracta, sigue convencido de que la Academia resignó autoridad y de que el peso de los filólogos creció demasiado. Muñoz Machado, en cambio, no cede en la defensa del modelo actual, pero evita responder en el mismo tono confrontativo y prefiere sostener una idea de institución estable, colegiada y abierta. La entrevista, que por momentos se pierde en viejas disputas académicas -como la tilde de solo o la escritura de guion-, no resuelve ninguna de las discusiones que atraviesan hoy a la RAE, pero sí las deja más claras. Pérez-Reverte sostiene su diagnóstico sobre una Academia cada vez más técnica y menos dispuesta a ejercer autoridad; Muñoz Machado, en cambio, defiende el funcionamiento actual y rechaza que la institución haya perdido el control de su rumbo. Otras noticias de Arte y Cultura Últimas Noticias Ahora para comentar debés tener Acceso Digital. Iniciar sesión o suscribite

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