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  • Estrategias para la incorporación de innovación en el sector salud

    Buenos Aires » Infobae

    Fecha: 27/03/2026 09:49

    El sector de la tecnología médica en Argentina presenta una dinámica de crecimiento concentrada en las áreas de diagnóstico temprano y generación de datos clínicos. Este segmento, que abarca la ecografía avanzada y la radiología digital, registra una expansión vinculada a su capacidad para detectar patologías en fases iniciales, lo cual incide en la eficiencia del sistema de salud. La evolución de esta industria no se limita a la provisión de dispositivos físicos, sino que se desplaza hacia la integración de sistemas. La relevancia del hardware médico se encuentra hoy en un nivel de paridad con las soluciones de interoperabilidad y la inteligencia artificial aplicada al diagnóstico. La capacidad de vincular el equipamiento con sistemas clínicos y plataformas de análisis de datos define la utilidad operativa de la tecnología en la actualidad. Mientras que las tecnologías flexibles y escalables muestran una adopción dinámica, los equipos de alta complejidad, como resonadores y tomógrafos, presentan ciclos de inversión más extensos. Estos activos requieren decisiones institucionales de mayor escala y compromisos de capital que dilatan los tiempos de adquisición en comparación con las herramientas de diagnóstico preventivo. Limitaciones operativas derivadas de la fragmentación del sistema A pesar de que Argentina destina aproximadamente el 9,5% de su PBI al área de salud, los resultados operativos se encuentran condicionados por la configuración del sistema. La coexistencia de subsistemas públicos, de obras sociales, de medicina prepaga y privados genera una fragmentación que dificulta la integración de procesos. Este fenómeno actúa como un obstáculo para que la inversión tecnológica se traduzca en una mejora directa de la eficiencia. De esta forma, la efectividad de la tecnología médica queda supeditada a su inclusión dentro de un proyecto institucional que coordine la gestión con los procesos clínicos, ya que, en ausencia de esta alineación, el valor de la inversión tiende a diluirse dentro de la estructura hospitalaria. Incertidumbre presupuestaria y planificación de bienes de capital La planificación de ventas y adquisiciones de bienes de capital se ve afectada por la variabilidad en la asignación de recursos, especialmente en el sector público. Los proyectos de incorporación de tecnología médica se caracterizan por ciclos de concreción que oscilan entre los seis meses y los dos años. Ante la falta de certidumbre sobre la disponibilidad presupuestaria, las instituciones tienden a postergar decisiones o a fragmentar sus requerimientos en procesos de compra de menor envergadura. Esta situación obliga a los proveedores a diversificar su exposición comercial entre los distintos subsistemas para mitigar riesgos, aunque la demanda estructural de renovación persiste para mantener los niveles de prestación. El ciclo promedio de renovación de equipamiento crítico en Argentina presenta un desfase respecto a los estándares internacionales. En mercados con mayor estabilidad, la actualización tecnológica de alta complejidad ocurre cada cinco o siete años, mientras que en el ámbito local este periodo se extiende entre los diez y quince años. La utilización de equipos con mayor antigüedad técnica conlleva un incremento en los costos de mantenimiento y una reducción en la productividad del sistema, dado que estos dispositivos suelen requerir más tiempo por cada procedimiento ejecutado. En consecuencia, el costo operativo por paciente aumenta como resultado de la ineficiencia técnica acumulada. La previsibilidad en las variables cambiarias funciona como un incentivo para la toma de decisiones de inversión y el acceso al financiamiento. Al ser la tecnología médica un activo con impacto directo en la capacidad de prestación, la estabilidad financiera permite retomar proyectos que anteriormente se encontraban en fase de suspensión. No obstante, la viabilidad del endeudamiento para la renovación de parques tecnológicos depende del modelo de negocio de cada entidad y de la existencia de una demanda sostenida para los servicios que dichas tecnologías habilitan. La mejora en la calidad clínica y la eficiencia operativa son los factores que determinan el retorno de estas inversiones. Ante la presión financiera que enfrentan los prestadores y las entidades de medicina prepaga, surgen modelos de negocios alternativos a la adquisición directa de bienes. El leasing, el pago por uso y los acuerdos de servicio a largo plazo permiten distribuir la carga de la inversión y alinearla con la utilización real del equipamiento. Asimismo, se observa una tendencia hacia la creación de centros de diagnóstico compartidos entre diversas instituciones. Este modelo colaborativo busca optimizar la capacidad instalada de la tecnología de alta complejidad, permitiendo que la innovación sea sostenible incluso en contextos de restricciones presupuestarias. En este marco, el sector debe gestionar la inflación en dólares que afecta a los insumos y repuestos tecnológicos a nivel global. Las estrategias para mitigar este impacto incluyen la planificación de inventarios y la búsqueda de eficiencia operativa en la logística de soporte. Poseer una base instalada de equipos de dimensiones considerables facilita la organización del servicio técnico. Asimismo, establecer relaciones de largo plazo con fabricantes internacionales permite desarrollar esquemas comerciales adaptados a las limitaciones estructurales del mercado local, asegurando la competitividad de las prestaciones de salud. Digitalización y marcos regulatorios para la sostenibilidad del sector En el corto plazo, el foco de la evolución sectorial se sitúa en la digitalización y la optimización de los flujos de información dentro de las instituciones. La integración de sistemas clínicos con los equipos médicos ofrece oportunidades inmediatas para mejorar la eficiencia y la calidad de atención. De manera complementaria, a mediano plazo resulta necesario el desarrollo de marcos regulatorios que incentiven la participación e inversión privada. Dado que la tecnología médica evoluciona con celeridad, el sistema requiere mecanismos que aseguren la incorporación de innovación de manera sostenible y constante. En este sentido, a través de la integración de tecnología, la optimización de los ciclos de renovación y la adopción de modelos financieros flexibles, el sector salud puede enfrentar los desafíos de fragmentación y costos, orientándose hacia una mayor productividad operativa y una mejora en los estándares de prestación clínica. El autor es CEO de CSH (Centro de Servicios Hospitalarios)

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