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Concordia » Hora Digital
Fecha: 27/03/2026 08:20
El ministro de Economía, Luis Caputo, rechazó las afirmaciones sobre una supuesta recesión en Argentina y afirmó que el país atraviesa un proceso de crecimiento respaldado por datos concretos y no por percepciones. Estas declaraciones las realizó durante su participación en el canal de streaming Carajo, en el ciclo Las tres anclas, donde defendió el cambio de modelo económico y explicó por qué la recuperación no se percibe de manera uniforme en todos los sectores. Caputo criticó lo que definió como una construcción mediática negativa que, según él, exagera la situación económica. Señaló que se utiliza una combinación de cherry picking y la toma de casos puntuales para generalizar una crisis. Citando datos del INDEC, indicó que 12 de 16 sectores económicos mostraron crecimiento, lo que a su juicio contradice la idea de una megarrecesión. Además, mencionó que las ventas de combustibles cayeron un 1,7% en febrero, el volumen más bajo para ese mes desde 2021, pero no consideró que esto refleje un deterioro generalizado. El ministro fue especialmente crítico con el periodismo económico, al que acusó de exagerar la situación y generar un clima de pesimismo que afecta las expectativas y el ánimo social. Cuando querés instalar depresión en un contexto de récord de actividad, la gente deja de creerte, afirmó. Insistió en que el análisis económico debe basarse en evidencias y no en sensaciones, y remarcó que los indicadores actuales muestran niveles récord de actividad, consumo y exportaciones. Caputo reconoció que la mejora económica no se siente de igual manera en todos los sectores. La economía no es igual para todos, admitió, y explicó que algunas personas ya perciben la recuperación mientras que otras tardarán más en experimentarla. Atribuyó esta diferencia al cambio de modelo económico, que pasó de un esquema proteccionista y proempresario a uno más competitivo. En este proceso, algunas empresas se adaptan y crecen, mientras que otras, acostumbradas a un mercado cerrado, enfrentan dificultades. Mencionó casos de firmas que, frente a la apertura y la competencia, bajan precios, mejoran calidad y aumentan exportaciones, mientras que otras prefieren retirarse antes que competir en igualdad de condiciones, actitud que resumió con la frase: Si no me dejan cazar en el zoológico, no juego más. El ministro también destacó una transformación en los hábitos de consumo. Explicó que, en un contexto de menor inflación, los argentinos dejan de gastar en bienes cotidianos para protegerse de la suba de precios y comienzan a financiar compras de mayor valor, como electrodomésticos, autos o viviendas. En paralelo, señaló que la baja de tasas y la estabilidad macroeconómica permiten una mayor oferta de crédito, lo que, según el Gobierno, favorece el consumo y la inversión. En cuanto a indicadores negativos, Caputo admitió que el desempleo subió un punto y que la inflación mostró un repunte reciente. Sin embargo, sostuvo que estos movimientos forman parte del proceso de transición hacia el nuevo esquema económico y no invalidan la tendencia general. No negamos los datos que no nos favorecen, pero cuando mirás el conjunto, hablar de depresión es falso, afirmó. El ministro también destacó un cambio en el clima político a nivel federal, señalando que incluso gobernadores opositores respaldan el rumbo económico, lo que consideró clave para sostener la estabilidad y atraer inversiones a largo plazo. Sin embargo, fue más duro con otros sectores de la dirigencia política, a quienes acusó de querer que al país le vaya mal para poder volver. Calificó esta postura como rara y propia de la vieja política, y afirmó que la Argentina actual está en una situación claramente mejor que en 2023, cuando el país se encaminaba a una crisis más profunda. Finalmente, Caputo valoró las medidas impulsadas por el Gobierno para facilitar la transición económica, como la reforma laboral que busca incentivar la contratación formal mediante la reducción de cargas patronales y la eliminación de la industria del juicio. También mencionó el objetivo de consolidar el superávit fiscal para avanzar en una reducción de impuestos, especialmente Ingresos Brutos, al que calificó como uno de los tributos más distorsivos.
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