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  • Empezó a correr a los 66 años y con 82 rompió varias marcas mundiales en ultramaratones

    » La Nacion

    Fecha: 26/03/2026 13:09

    Juan López tenía 66 años cuando, por primera vez, se puso un par de zapatillas y salió por la puerta de su casa de Toledo, en España, a correr. Hoy, con 82, rompió varias marcas en las categorías de ultra distancia dentro de su rango de edad. López le explica a BBC Mundo que, a pesar de tener poco tiempo para entrenar debido a que cuida de su esposa, aún procura salir a correr seis veces por semana para mantenerse en forma. Todas las mañanas las ocupo arreglando el desayuno, las compras, en fin, las cosas del hogar, dice, y agrega: Y por las tardes, ya cuando dejo a mi mujer, Mari, quietita en el sillón, puedo permitirme ir a entrenar: entonces entreno, mismo invierno que verano, entre dos horas y dos horas y media. Los domingos la cosa cambia porque sale en la mañana con un grupo de compañeros y hacen distancias largas: Es muy ameno porque puedes ir charlando con un ritmo cómodo con el que puedes hacer varios kilómetros de rodaje. Juan es un caso especial, tan especial que un equipo de investigadores de la Universidad de Castilla La Mancha, en España, decidió estudiarlo en profundidad y descubrió que su edad metabólica, es decir, la edad de su organismo -medida en la cantidad de energía (calorías) que el cuerpo gasta en reposo- equivale a la de una persona de veintitantos años. Sobre todo, lo que tienen los músculos de Juan es que son muy eficientes a nivel cardiorrespiratorio de utilización de oxígeno para producir fuerza, le explica a BBC Mundo el doctor Julián Alcázar. Y si bien los científicos admiten que hay una parte de su caso que se basa en la suerte el no haber tenido que lidiar con ninguna enfermedad congénita importante en su vida o no haber sufrido ningún accidente que le dejara secuelas, ésta apenas sirve para explicar una parte mínima de lo especial que realmente es Juan. Más bien, en lo que cada vez más expertos concuerdan es que, si uno quiere entender el secreto de la longevidad, puede resultar más útil escuchar las historias de vida de personas como este toledano orgulloso, historias en las que la tenacidad y la capacidad de innovación se convierten en las herramientas clave para poder vivir una vida larga y saludable. Pasión por la velocidad El hecho de que Juan empezara a correr a los 66 años no quiere decir que esa fuera la primera vez que se enfrentaba a la velocidad. Mi vida con los autos empezó muy jovencito, cuenta emocionado. Empecé con 11 años, con vehículos que tenían ruedas de hierro, y luego estudiaba por las noches, continúa. Juan tuvo una exitosa carrera como mecánico automotriz: logró montar su propio taller, en el que le dio trabajo a varios aprendices, quienes luego terminarían asumiendo la administración del lugar cuando Juan se retiró. Sus amplios conocimientos de mecánica le permitieron, ya entrado en los 60 años, construir un auto de carreras con el que participó en el autocross de Castilla-La Mancha en la categoría de prototipos. Era un Seat 600, pero aproveché el cascarón nada más y le metí un motor muy gordo (un V6 de 2.700cc), le reformé todo, suspensiones, ruedas, frenos, dirección y le metí un motor central. Este estilo de vida activo, dice el doctor Alcázar, con un trabajo que lo mantenía en constante movimiento, pudo ser un factor que contribuyó a la buena salud de Juan durante su vida y lo que le permitió un buen punto de partida a la hora de arrancar a correr. Si Juan, en vez de dedicarse a la mecánica de vehículos, se hubiese dedicado a un trabajo de oficina en el que hubiera pasado muchas horas sentado, igual estaríamos hablando de que Juan habría llegado con otros problemas de salud u otras rutinas que no lo hubieran favorecido para alcanzar lo que logró. Pero la larga relación de Juan con los autos estaba llegando a su fin: después de dedicarle la mayor parte de la vida adulta a una pasión, decidió dejarla. Lo disfruté bastantes años, le dice a BBC Mundo, hasta que llegó el momento de que tenía que cambiar homologaciones, gastar dinero y dije, es el momento de dejarlo. A pesar de la incertidumbre que genera la vida tras la jubilación, lo que para Juan estaba claro era que dejar los autos no significaba mantenerse quieto. Con todo el tiempo que ahora tenía disponible, Juan tuvo que encontrar otra manera de entretenerse. Y pues, encontré otro camino. El Camino Sin saber que con su decisión le iba a abrir la puerta a una nueva etapa de su vida, un día Juan se acordó de una vieja promesa que le hizo a un primo años atrás. Yo le había dicho a mi primo cuando me jubile, haré el Camino de Santiago contigo y así lo hice, contó Juan. Hice primero uno de prueba de 100 km y luego ya digo: quiero hacer otro, pero entero, empezando desde Francia, San Juan Pie de Puerto hasta Santiago, 800 km, 20 días. Al ver la cantidad de tiempo que su padre le estaba dedicando a su nuevo hobby, una de sus hijas -la única que se dedica al deporte, a la escalada- le sugirió un ejercicio más eficiente: Ella me dijo: papá, deberías ponerte a correr porque andando pasas muchas horas fuera de casa. Juan tenía 66 años. Yo empecé y duraba un minuto y no aguantaba, recuerda Juan. Le decía a mi hija: es que me asfixio, yo no puedo, yo no valgo para esto. Y ella me decía: tú sigue, tú sigue ese minuto y no lo dejes. Y básicamente así empecé, poquito a poquito. Asegurándose de mantener un régimen de descanso y de buena alimentación, Juan empezó a aumentar la distancia y logró conectar con un grupo de fondistas toledanos con el que arrancó a entrenar. Juan cuenta que su forma sorprendió a sus compañeros y uno lo impulsó a competir: Si tú te federaras, le dijo, creo que estarías dentro de los 4 o 5 de España. El doctor Alcázar le explica a BBC Mundo que esta aparente facilidad con la que Juan entró en el atletismo puede explicarse por su morfotipo Juan es un hombre delgado y más bien bajito y la capacidad que tienen sus músculos para usar oxígeno y oxidar grasas. Juan tiene una capacidad por encima de lo normal, explicó Alcázar y sumó: Equivalente a la que puede tener una persona entrenada para usar ese oxígeno y esas grasas, porque es el metabolismo más importante en las carreras de ultralarga distancia. Fundamentalmente es el que te hace ahorrar otro tipo de combustible, como podrían ser los azúcares o hidratos de carbono que son más necesarios en esfuerzos de intensidad. Al seguirle el consejo a su amigo, Juan terminaría lanzando la carrera de atleta que lo mantiene en los titulares de los medios internacionales hasta el día de hoy. Las diferencias entre entrenar y competir Se nos pueden ir párrafos enteros contándoles cuántas marcas mundiales rimpió Juan en su categoría de edad y cuántas medallas acumuló desde que empezó a competir cuando cumplió 70 años. A lo mejor, si mencionamos la marca mundial que impuso en 2025, es suficiente para contextualizar: Juan destrozó la marca anterior en la categoría 50 kilómetros para mayores de 80 (establecida por la leyenda estadounidense Don Winkley con 5:36:39) terminando la prueba casi 49 minutos antes que el registro anterior: corrió una distancia de 50 kilómetros en 4:47:39. Esto quiere decir que Juan sostuvo una velocidad promedio de 5:44 minutos por kilómetro, lo que muestra su extraordinaria capacidad aeróbica. El éxito de Juan viene sobre todo de la capacidad que tienen sus músculos de utilizar oxígeno, insiste el profesor Alcázar, porque el oxígeno que entra a través del sistema respiratorio, pasa a nuestra sangre, nuestra sangre lo transporta hacia nuestros músculos y nuestros músculos utilizan ese oxígeno. Juan tiene una capacidad por encima de lo normal, equivalente a la que puede tener una persona joven entrenada para utilizar ese oxígeno y oxidar grasas. Aunque, por el estado de salud de su esposa, Juan tuvo que reducir la cantidad de competencias a las que se presenta, dice que sigue un entrenamiento riguroso para mantenerse en forma porque todavía siente que puede hacer muchas cosas más. La palabra viejo no me gusta porque lo viejo es algo que no sirve, nos dice con una sonrisa, y yo todavía me siento capaz de mucho. Una de las cosas que estoy logrando es ayudar a mi mujer, que depende de mí. Si ella se sienta o se cae, la puedo levantar perfectamente y eso me ha valido por el deporte que estoy haciendo. Punto que es clave resaltar, para el investigador Alcázar, quien cree que el secreto del ejercicio es el poder mantenerlo sostenido en el tiempo y convertirlo en una práctica. El mejor programa de entrenamiento posible no sirve de nada si no se realiza, explica. Yo podría decirte cuál es exactamente el ejercicio perfecto, la cantidad perfecta, la intensidad perfecta y te lo pasaría a ti, pero si no eres capaz de hacerlo, no hoy o mañana, sino el resto de tu vida, no vale de nada. Algo en lo que Juan concuerda, y da el consejo de no enfocarse en el entrenamiento solo para competir, sino para mantenerse en forma. El hacer deporte o atletismo está muy bien con las edades nuestras, pero con el cronómetro ya no es tan bueno, dice. Si ese ejercicio lo haces para mantenimiento, es mucho más sano. Entonces tengo que acostumbrarme un poco a seguir porque, por supuesto, aunque no compita, lo que no voy a hacer es dejar de entrenar. Consejos de un campeón La llegada de Juan a los laboratorios de la Universidad Castilla La Mancha fue un poco por sorpresa, según nos contró el profesor Alcázar, pero fue una fuente inestimable de información acerca del buen envejecer. Un día no recuerdo quién fue del grupo de investigación se cruzó con Juan, que iba corriendo por la ciudad de Toledo, y le propuso que viniese al laboratorio, pero en ese momento nosotros no conocíamos a Juan ni sabíamos que luego iba a conseguir lo que consiguió, cuenta. Ya llevan tres años estudiándolo: Hemos tenido una gran suerte o ha sido una gran casualidad buscada haber conseguido monitorizar muy de cerca a Juan en todo este tiempo, y lo que nos va a hacer es ayudarnos a entender mejor qué efectos tiene el ejercicio a esa edad y qué cosas aún se pueden conseguir. Juan no ve esos límites, y recomienda más bien, salir, probar las cosas, y dejar que los límites lo encuentren a uno. Yo no me siento viejo, no me encuadro en el grupo de edad de otros amigos míos o vecinos o compañeros porque tienen una idea un poco equivocada de no, ya es que no hago esto porque yo ya no tengo edad. Porque podrás tener las capacidades físicas que sean, pero si te quedas quieto en un sillón, nunca las desarrollas. Y me siento muy satisfecho porque si no hubiera sido por el deporte, yo a lo mejor no estaría en las condiciones que estoy ahora. De pronto el consejo más importante que nos dio Juan y que podemos aplicar cuando estamos entrenando, tiene que ver con la motivación y cómo él logra mantenerla en esas largas distancias corriendo, en las que el cansancio lo puede traicionar. Cuando hago esos recorridos largos, pues como tengo además una familia grande -tengo a mi mujer, mis hijas, mis nietos y un bisnieto, total 11- pues divido las carreras en 11 partes y voy dedicando cada fracción de ese tiempo a uno de mis personajes y así pues se me hace más llevadero. Más tarde añade: Entretengo la mente en todo eso y creo que es un buen sistema entretener la cabeza en algo que no sea el esfuerzo. Puede ser que ese sistema sirva igual de bien para motivarnos cuando sea la hora de empezarse a mover. Por Rafael Abuchaibe

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