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  • Un dirigente estudiantil también denuncia a Rossi

    Concordia » Entre Rios Ahora

    Fecha: 25/03/2026 18:47

    El presidente del Centro de Estudiantes de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER), Lucas Remiro, se sumó a las denuncias por violencia hacia el diputado provincial socialista Juan Rossi. El caso había sido adelantado por Entre Ríos Ahora. Remiro se desempeñó durante un año como empleado en la Legislatura y dejó ese cargo echado por Rossi, y con un trato que estuvo cruzado por los malos tratos, según contó al programa Puro Cuento de Radio Plaza 94.7. Me hubiese gustado hablar antes. No disfruto ser la décima persona en denunciar. Pero fue el valor de mis compañeras lo que me permitió dar este paso hoy. Y espero que esto sirva para que se tomen medidas concretas, contó Remiro en su cuenta de Instagram. Fue después que la presidenta de la Federación Universitaria de Entre Ríos (FUER),Tamara Godoy, exempleada de la Legislatura, también denunciara situaciones de violencia. Y que lo hiciera un grupo de mujeres que renunció al Partido Socialista también por los hechos de violencia que se reprochan al legislador. También creo que este es un momento en el que la política debe estar a la altura. Espero que el partido al que pertenezco pueda asumir una posición institucional clara frente a estos hechos. No solo por este caso, sino porque es una oportunidad para demostrar que hay otra forma de hacer política, contó el dirigente del Movimiento Nacional Reformista (MNR), el brazo universitario del socialismo. Y agregó: También resulta indispensable que se ponga en vigencia y se aplique de manera efectiva el protocolo ante situaciones de violencia laboral y de género aprobado en el ámbito legislativo de la provincia. El testimonio Estás mal de la cabeza Un testimonio (más) de violencia y humillación. Hace unos días, una compañera tuvo la valentía de hacer pública una denuncia por situaciones de violencia. Es a raíz de ese gesto que hoy me animo a hablar. Quiero decir que no es un hecho aislado. Durante el 2025 trabajé como asesor del mismo dirigente político de la provincia y viví la violencia en primera persona. Trabajar en ese espacio era convivir con la ira permanente, los gritos y la humillación. Su enojo se desataba por lo más mínimo: un error, una interpretación o cualquier situación cotidiana que no le gustara. Llegué a ir a trabajar con miedo y ansiedad. Con mis compañeras tratábamos de sostenernos entre nosotros para evitar que le toque a alguno, pero era inevitable. Uno de los episodios que más me marcó ocurrió cuando tardé en cumplir con una indicación porque el personal de seguridad no me dejaba pasar a cierto lugar. Aún así, terminé cumpliendo, pero eso no evitó que, al finalizar, me gritara y humillara públicamente frente a muchas personas. Luego de eso, él regresó en auto a la oficina mientras a mí me hizo volver caminando. Cuando llegué, nos reunió a sus tres asesores y continuó con el maltrato durante lo que parecieron horas, exponiéndome delante de mis compañeras y generando una situación completamente innecesaria para ellas. Fue el momento más humillante de mi vida. Este tipo de situaciones se repetían: llamados a la noche para insultar, exigencias fuera de horario y una falta total de respeto por los espacios de descanso. Intenté irme muchas veces, pero mi situación económica no me lo permitía. En diciembre fui desvinculado sin previo aviso, a una semana de las fiestas y en un contexto muy difícil para conseguir otro trabajo. Ante mi consulta, primero se me dieron excusas inconsistentes y luego se me reconoció el verdadero motivo: mi cercanía con Tamara Godoy. En esa conversación, además, recibí amenazas directas: se me dijo que podía perjudicar laboralmente a personas de mi agrupación e incluso hacer que desaparezca la misma. También intentó pagarme solo la mitad de mi último sueldo, lo cual rechacé tras asesorarme legalmente. Como respuesta, recibí un audio con una amenaza directa que hoy conservo para protegerme. Quiero ser muy claro con algo: esto no tiene nada que ver con ninguna interna política. Reducir estas situaciones a una disputa partidaria no sólo es falso, sino que también es una forma de minimizar y encubrir hechos graves que afectan la integridad de las víctimas. Elijo salir del silencio porque es mi responsabilidad. Porque me cansé de las amenazas. Porque nadie debería tener que trabajar, militar y vivir con miedo. No hay nada que justifique la violencia de ningún tipo. Me hubiese gustado hablar antes. No disfruto de ser la décima persona en denunciar. Pero fue el valor de mis compañeras lo que me permitió dar este paso hoy. Y espero que esto sirva para que se tomen medidas concretas. También creo que este es un momento en el que la política debe estar a la altura. Espero que el partido al que pertenezco pueda asumir una posición institucional clara frente a estos hechos. No solo por este caso, sino porque es una oportunidad para demostrar que hay otra forma de hacer política. También resulta indispensable que se ponga en vigencia y se aplique de manera efectiva el protocolo ante situaciones de violencia laboral y de género aprobado en el ámbito legislativo de la provincia. Lucas Remiro Militante Socialista y Reformista Ver esta publicación en Instagram De la Redacción de Entre Ríos Ahora

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