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» La Nacion
Fecha: 25/03/2026 15:49
Hungría recorta el suministro de gas a Ucrania y agrava la disputa energética en plena guerra El premier anunció que reducirá gradualmente el suministro hasta que se restablezca el flujo de petróleo ruso por el oleoducto Druzhba - 4 minutos de lectura' BUDAPEST. El primer ministro de Hungría, Viktor Orban, anunció este miércoles que su país comenzará a reducir gradualmente el suministro de gas hacia Ucrania hasta que se reanuden las entregas de petróleo ruso a través del oleoducto Druzhba pipeline. La medida, que introduce un nuevo frente de tensión en el conflicto regional, amenaza con impactar de lleno en el abastecimiento energético ucraniano en medio de la guerra con Rusia. Mientras Ucrania no suministre petróleo, no recibirá gas de Hungría, afirmó Orban en un video difundido en redes sociales, donde calificó la situación como un chantaje ucraniano. Según explicó, el gas que deje de exportarse será destinado a reforzar las reservas internas húngaras. As long as Ukraine does not supply oil, it will not receive gas from Hungary. Orbán Viktor (@PM_ViktorOrban) March 25, 2026 We will protect Hungarys energy security, keeping fuel prices regulated and household gas prices low. pic.twitter.com/fcZpt6nAmX El anuncio se produce en un contexto de fuerte deterioro en las relaciones entre Budapest y Kiev, marcado por la interrupción del flujo de crudo ruso que atraviesa territorio ucraniano hacia Europa Central. Ese suministro permanece cortado desde hace casi dos meses, luego de daños provocados según autoridades ucranianas por ataques con drones rusos y las dificultades para reparar la infraestructura bajo constantes bombardeos. La decisión de Hungría tiene un peso considerable: el tránsito de gas a través de su territorio representa una porción clave del abastecimiento energético ucraniano. El año pasado, cerca del 45% del gas importado por Ucrania ingresó por esa vía, una cifra que se redujo al 38% en enero, pero que sigue siendo estratégica para sostener el sistema energético del país. Pese al anuncio, los envíos continuaban este miércoles según datos del operador húngaro FGSZ, y desde Kiev aseguraron que, por el momento, no se había producido una interrupción efectiva. Hasta ahora, esta importación no se ha detenido, señaló un vocero del Ministerio de Asuntos Exteriores ucraniano. Sin embargo, la advertencia de Orban introduce un factor de incertidumbre en un escenario ya frágil. Ucrania prevé importar unos 25 millones de metros cúbicos de gas desde Europa del Este en un solo día, lo que evidencia la magnitud de su dependencia. Tensiones con Moscú El eje del conflicto es el oleoducto Druzhba, una de las principales arterias energéticas de Europa, que transporta petróleo ruso hacia Hungría y Eslovaquia. Ambos países cuyos gobiernos mantienen posiciones más cercanas al Kremlin dentro de la Unión Europea (UE) acusan a Kiev de obstaculizar deliberadamente el flujo. Desde Ucrania, en cambio, sostienen que los daños en la infraestructura son consecuencia directa de la guerra y que los trabajos de reparación se realizan bajo condiciones extremadamente peligrosas. El presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, expresó además su reticencia a permitir el tránsito de petróleo ruso por su territorio, en línea con la estrategia de debilitar los ingresos energéticos de Moscú, fundamentales para financiar el esfuerzo bélico. El recorte de gas anunciado por Hungría se suma a una serie de medidas de presión adoptadas por el gobierno de Orban en las últimas semanas. Budapest ya había suspendido el envío de diésel a Ucrania y bloqueó un paquete de ayuda de la Unión Europea por 90.000 millones de euros destinado a Kiev. Además, el líder húngaro prometió vetar nuevas decisiones del bloque en favor de Ucrania mientras no se restablezca el suministro de petróleo. Estas acciones refuerzan su perfil como uno de los aliados más cercanos a Rusia dentro de la UE, en un momento de creciente aislamiento político en Bruselas. La ofensiva de Orban también tiene una dimensión interna. El primer ministro enfrenta un desafío electoral significativo de cara a los comicios del próximo mes y ha intensificado su retórica contra Ucrania, a la que llegó a calificar como enemigo. En ese contexto, acusó a Zelensky de intentar provocar una crisis energética para influir en el resultado electoral húngaro, una afirmación que no fue respaldada con pruebas. Al mismo tiempo, el gobierno desplegó fuerzas militares para proteger infraestructuras energéticas críticas, en medio de denuncias también sin evidencia pública sobre posibles planes de sabotaje. La disputa se inscribe en un escenario más amplio de alteración del mercado energético global. Ucrania ha intensificado en las últimas semanas sus ataques con drones contra instalaciones petroleras rusas, afectando según estimaciones hasta el 40% de la capacidad de exportación de crudo de Rusia. Estos golpes buscan reducir los ingresos energéticos del Kremlin, que representan cerca de una cuarta parte de su presupuesto estatal, pero también generan efectos colaterales en el suministro regional. La interrupción del oleoducto Druzhba constituye una de las mayores disrupciones en la historia reciente del sector energético ruso y llega en un momento de alta volatilidad en los precios internacionales del petróleo. Agencias AP y Reuters
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