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» Clarin
Fecha: 25/03/2026 14:55
El Gobierno no va a bajar los impuestos a los combustibles, pese a que los aumentos de la nafta y el gasoil en lo que va de marzo rondan el 15% y amenazan con impulsar fuertemente la inflación por la guerra en Medio Oriente. Según supo Clarín, en el Ministerio de Economía por ahora descartan utilizar una herramienta que tienen a la mano para contener la situación: mover el Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL) y el Impuesto al Dióxido de Carbono (IDC). La prioridad sigue siendo sostener a cualquier costa el superávit fiscal, pilar de la baja de la inflación y la estabilidad monetaria a largo plazo. Sin embargo, el equipo económico evalúa en estos días no subir esos mismos impuestos a los combustibles, tal como vienen haciendo en los últimos meses, con un impacto en los surtidores cercano al 1% mensual. En los primeros dos meses de 2026, la recaudación tributaria de los impuestos a los combustibles sumó $ 870.558 millones (equivalentes a más de 600 millones de dólares o un 0,1% del Producto Interno Bruto, PIB). Para no impactar de lleno en los precios, el Gobierno todavía mantiene un atraso de esos tributos de $ 89,40 por cada litro de gasoil y de $ 212,50 por litro de nafta, de acuerdo a los datos de la consultora Economía & Energía, que le hacen perder al Tesoro de recaudar unos 200 millones de dólares mensuales extra. La visión económica de los funcionarios es que no tienen que intervenir en el mercado, ni siquiera para atajar los efectos transitorios del conflicto entre Israel, Estados Unidos e Irán que generó la mayor crisis de oferta energética de la historia. En ese sentido, tampoco subirán los derechos de exportación (retenciones) más allá del 8% previsto en la normativa vigente, porque entienden que sería un "cambio en las reglas del juego"; ni intervendrán en los precios internos de comercialización del petróleo crudo. Así, dejarán de lado el camino que tomó el presidente Luiz Inácio "Lula" Da Silva en Brasil. Pese a los efectos inmediatos que sienten los consumidores por el alza de los combustibles, en el Gobierno mandan una señal a las petroleras de estabilidad a largo plazo y explican que se reservan una carta que no quieren jugar. Es que la reglamentación de la Ley Bases le dejó al Poder Ejecutivo la facultad de bloquear exportaciones de hidrocarburos por motivos económicos "que hagan a la seguridad del suministro". La situación actual configura uno de esos escenarios, pero el Gobierno no quiere romper la confianza construida con el sector. Sobre la firma Newsletter Clarín
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