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  • Todo está tranquilo, decía el Gordo Muñoz, mientras la Argentina sangraba

    Chajari » Chajari al dia

    Fecha: 25/03/2026 11:44

    Por El Loco del Tablón El domingo nos pasamos viendo televisión. Todo lo que se dice en torno a la figura de algunos jugadores de fútbol, la transmisión del fútbol local de Radio Chajarí y las imágenes que ahora es posible ver y disfrutar, las opiniones sobre el VAR, ¿sirve?, ¿no sirve? Muchos opinan. No sabemos el grado de conocimiento de cada uno de ellos, aunque hablan como si fueran los dueños de la pelota. El Abuelo no está conforme con esto. Nunca lo estuvo. Hay algunos que si se habla de platos voladores, opinan y hasta pueden afirmar que vieron uno en el fondo de la casa, dijo. El Toto recordó que habíamos arreglado para ver fútbol en alguna cancha, pero finalmente nos quedamos en casa. Nos olvidamos muchachos. Creemos que tenemos 30 y hace demasiado que los pasamos. Además, con la piojera que hay, cualquier excusa es buena para quedarse, dijo el Abuelo a las risas. El Toto insistió en que ya casi no salimos, que el frío, el calor y la humedad nos frenan y que sería bueno programar alguna salida, como antes, aunque la misma no tenga que ver con el deporte. Tenés razón Toto Sería bueno, aunque no tenga que ver con el deporte. La Porota apuró un mate, el Toto tomó el control de la tele para buscar cualquier cosa Al final terminamos viendo goles del fútbol europeo y algunas jugadas de tenis, goles de un viejo partido de la Selección Nacional disputado en Alemania y otro partido jugado ante Polonia en el 76 El veterano no hablaba. Fumaba un cigarrillo tras otro. Tenía la vista fija en el televisor, pero todos nos dábamos cuenta que su mente estaba en otra cosa. El partido había terminado. El Abuelo tomó otro mate. Recuerdo aquél día de marzo del 76, dijo y agregó: Fue el 24 de marzo de 1976, el mismo día del golpe de Estado en Argentina. La selección nacional venció 2-1 a Polonia en un amistoso en Chorzow, con goles de Héctor Scotta y René Houseman y quedó callado por algunos minutos, con la mirada perdida pensando en hechos muy tristes. Una cosa de locos Mientras se producía en el país el golpe de Estado que devino en una dictadura durísima y terrible, la Selección había ganado un encuentro amistoso en Polonia Los goles de Scotta y Houseman sirvieron para el triunfo, pero ¿a quién le importaba eso? ¡Como sería la cosa que, ese día, el partido fue lo único que se autorizó ver por televisión! Por supuesto que algunos festejaban Siempre hubo quienes se beneficiaron con los gobiernos militares -que también siempre estuvieron acompañados por civiles- y además siempre hubo quienes vivieron dentro de un termo, indicó. Prendió otro cigarrillo mientras parecía tener la vista fija en la pantalla de la tele, imágenes en blanco y negro, pero todos sabíamos que en realidad pensaba. Un tiempo después nos enteramos de algunas cosas. Por ejemplo, que no todos estaban felices tras el triunfo contra el equipo polaco. Claro, no estaban felices por las noticias que llegaban desde Argentina. ¡Otro golpe de Estado! Y era cierto que se lo esperaba, que las desapariciones y muertes comenzaron antes de ese día y en un gobierno democrático, pero ¡otro golpe de Estado!. Y así fue, más allá que se lo esperaba, muchos no querían que eso se produzca. Uno de ellos era Mario Kempes, quien lloraba cuando se enteró de los sucesos que se vivían en nuestra tierra. El ´Gordo´ Muñoz, que estaba con la selección transmitiendo los partidos para Radio Rivadavia, intentaba calmar a todos diciendo que no pasaba nada y estaba todo tranquilo. Pero, ¿qué otra cosa se podía esperar de este hombre que siempre apoyó el golpe?, indicó el veterano. Muñoz conducía el programa deportivo radial más escuchado del país. Durante el Mundial de 1978 integró la comisión organizadora y desempeñó un rol de relator casi oficial de la dictadura, que pretendía utilizar el evento como propaganda para difundir que en la Argentina no se cometían violaciones a los derechos humanos. Muñoz predicaba que había que demostrar que la Argentina era un país en orden. En 1979 encabezó una campaña junto a José Gómez Fuentes contra la visita de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA. En esa oportunidad difundió una frase histórica que ha quedado en la memoria colectiva como una ofensa: ´Los argentinos somos derechos y humanos´. Muñoz, relator popular e influyente y convertido en la voz oficial del Mundial 78, no perdía oportunidad de convencer al público de que Argentina era un país que no tenía nada que ver con los horrores que se denunciaban ¡¡¡Ay Muñoz!!! Pensar que muchos estudiantes de periodismo querían ser como él, dijo. Pero en el marzo de 1976, en Polonia y según contara alguna vez Leopoldo Luque, a pesar que Muñoz con su gritón estilo decía que todo estaba bien, Kempes se levantaba de su silla y se iba a su habitación a llorar. Detrás de él fueron varios y se encerraron angustiados. No pocos puteaban por lo que pasaba en el país y hasta alguien sugirió volver, pero no se podía: la orden era que la gira continuara, dijo el Abuelo. Las lágrimas de quien dos años después sería el goleador del Mundial iban más allá de la preocupación por su familia: se sentía mal por el país. Eso lo contó el propio Kempes tiempo después. Claro que, según el Gordo Muñoz, todo estaba tranquilo, dijo. En el 78 el país festejó el triunfo de Argentina en el Mundial. Hasta se hizo una película. Todos se habían olvidado de todo. ¡Argentina campeón del mundo! Ese era el grito ¡Qué difícil de entender por qué somos así los argentinos!, finalizó el veterano.

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