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  • Joaquín Benegas Lynch: una clase de historia para negar las 30 mil desapariciones

    Concordia » Tarea Fina

    Fecha: 24/03/2026 11:13

    Joaquín Benegas Lynch publicó este 24 de marzo un extenso texto en sus redes sociales. Reivindicó el concepto de «memoria completa», a tono con el Gobierno, y repasó los hechos históricos desde una perspectiva negacionista. «Ni la romantización de la violencia guerrillera. Ni la justificación del terrorismo de Estado. Una herida abierta en la historia argentina que debemos cicatrizar con la historia y memoria completa, para no repetirla Nunca Mas», sostuvo el senador. El legislador comenzó su publicación con el título Historia y Memoria completa, para no repetirla Nunca Más. Advirtió que «la violencia política en la Argentina no empezó en 1976» y acto seguido se extendió repasando lo que para él fue «el comienzo de la guerrilla en el país». «En los años 60, con la influencia de la revolución marxista en Cuba, comienza a gestarse la guerrilla en el pais con sus primeros focos de violencia en la selva salteña de Oran», apuntó. A continuación, el texto publicado en la red social X: Historia y Memoria completa, para no repetirla Nunca Más. La violencia política en la Argentina no empezó en 1976. En los años 60, con la influencia de la revolución marxista en Cuba, comienza a gestarse la guerrilla en el pais con sus primeros focos de violencia en la selva salteña de Oran. Pero fue en 1970, con el asesinato del Presidente Aramburu, que esa violencia se vuelve sistemática y organizada. Montoneros con apoyo y aval político desde el exterior por parte de Perón, el ERP y otras organizaciones armadas eligieron un camino claro: matar, secuestrar, extorsionar, imponer el miedo como herramienta de poder.No eran jóvenes idealistas. Eran organizaciones armadas que desafiaban al Estado y a la sociedad.Con el tiempo, esa criatura se volvió incontrolable. Y entonces ocurre uno de los hechos más graves y menos reconocidos de nuestra historia: el propio gobierno peronista decide responder con violencia ilegal.En 1973, bajo el liderazgo de Perón, se crea la Triple A. Un aparato parapolicial financiado desde el Estado para eliminar a esos mismos grupos.El poder combatiendo al terror con más terror. El Estado cruzando un límite que nunca debe cruzar.Entre 1974 y 1975, la Argentina se hunde en una espiral de violencia: bombas, asesinatos, secuestros por parte de la guerrilla; desapariciones y ejecuciones clandestinas por parte de la Triple A.Muere Perón. López Rega se exilia. La estructura se desarticula. Y lo que queda es un país sin conducción, sin control y al borde del colapso.Crisis económica brutal, desorden social, vacío de poder. Un gobierno incapaz de gobernar.En ese contexto, en 1976, las Fuerzas Armadas conducidas por hombres que habían sido designados en 1973 durante el propio gobierno peronista (Videla y Massera) toman el poder con la promesa de restablecer el orden. Pero lo que siguió no fue orden. Fue ruptura institucional y degradación moral.Se cerró el Congreso. Se concentró el poder. Y el Estado pasó a operar en la clandestinidad.No fue una guerra convencional. Y precisamente por eso, el Estado tenía aún más responsabilidad.Sin embargo, eligió el peor camino: secuestrar, torturar y hacer desaparecer personas. Si bien fueron 8.961 casos documentados por la CONADEP, no se justifica ni una sola desaparición.La guerrilla eligió la violencia asesina como método. El Estado eligió el terrorismo como sistema.Ni la romantización de la violencia guerrillera. Ni la justificación del terrorismo de Estado.Una herida abierta en la historia argentina que debemos cicatrizar con la historia y memoria completa, para no repetirla Nunca Mas.

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