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  • Pakistán emerge como mediador clave entre Donald Trump e Irán para frenar la escalada en el Estrecho de Ormuz

    » Clarin

    Fecha: 24/03/2026 12:42

    Pakistán, una potencia nuclear y con uno de los ejércitos más poderosos de Asia del Sur, está buscando mediar entre Trump e Irán. El jefe del ejército pakistaní, Asim Munir, el hombre fuerte del país musulmán donde reinan los militares, habló por teléfono con Donald Trump el domingo para abordar el conflicto. El influyente jefe del ejército pakistaní mantiene una estrecha relación con Trump, a quien ha visitado dos veces en Washington. El presidente estadounidense lo ha descrito como su "mariscal de campo favorito". Si bien Pakistán e Irán tienen relaciones complejas, Pakistán alberga la segunda mayor población de musulmanes chiítas después de Irán. Con la excusa de saludar al presidente iraní y cardiólogo Masoud Pezeshkian por el Nuevo Año Persa, el general Munir habló largamente sobre la necesidad de desescalar, resolver el problema del estrecho de Ormuz, evitar una crisis energética mayor con un mayor costo de vida y evitar la ocupación israelí del Líbano, como hicieron antes en las alturas del Golán. En la intrincada y autónoma teocracia iraní el poder está distribuido. El presidente Pezeshkian es un médico cardiólogo, formado en Occidente, más moderado que los Guardias de la Revolución, que son autónomos en las provincias de un país de 91 millones de habitantes. Junto al canciller, que estudió ingeniería en la universidad británica de Kent, tienen una posición más diplomática que los Guardianes, que conducen militarmente la guerra. Pueden hacer contacto con una mayor apertura que los más duros. ¿En Islamabad esta semana? Fuentes diplomáticas indican que las negociaciones en Islamabad podrían comenzar esta misma semana, aunque aún no existe un acuerdo formal. Islamabad, la capital diplomática paquistaní, aún no ha sido confirmada oficialmente como sede de las conversaciones de paz, a las que ninguna de las partes ha dado su consentimiento formal hasta el momento. Qatar, Turquía y Egipto se barajaron como posibles sedes, pero fuentes indicaron que Teherán prefería Islamabad. Todos coinciden en que Pakistán puede ser el interlocutor por la cercanía que se ha desarrollado entre Trump y el jefe del ejército paquistaní. Esto explica por qué Estados Unidos autorizó la guerra de Pakistán contra los talibanes en Afganistán tres semanas atrás. Los bombarderos paquistaníes demolieron Kabul, Kandahar y los puestos talibanes de la frágil Línea Durand, marcada por los colonizadores británicos. Las fuentes de seguridad afganas creen que el objetivo fue destruir las municiones, los armamentos y los blindados abandonados por los norteamericanos en su huida de Afganistán para que no fueran recogidos por nadie si la guerra en Irán se ampliaba peligrosamente. Islamabad y Pakistán fueron aliados por años bajo el talibán. Oficialmente, el ataque fue para romper el ISIS paquistaní y la línea de la droga que controla la familia Haqqani, cercana a Al Qaeda inicialmente y ahora con uno de ellos como ministro del Interior afgano. Bombardearon un hospital de adictos del opio, donde mataron a 400 e hirieron a 1400 enfermos. El opio es el cáncer afgano. ¿Quién negociará? Fuentes pakistaníes señalaron que el vicepresidente estadounidense, J.D. Vance, se perfilaba como el probable jefe negociador de Estados Unidos si las conversaciones se llevan a cabo, en lugar del enviado de Trump para Oriente Medio, Steve Witkoff, o su yerno, Jared Kushner, quien lideró las negociaciones nucleares con Irán antes de la guerra. Vance es considerado un escéptico de la decisión estadounidense de bombardear Irán. Se ha mantenido en gran medida al margen del conflicto, pero finalmente irá Witkoff a Islamabad por el momento. Tras la llamada telefónica entre Trump y Munir, el primer ministro pakistaní, Muhammad Shehbaz Sharif, habló el lunes con el presidente iraní, Masoud Pezeshkian. Según un comunicado oficial, ambos coincidieron en la urgente necesidad de reducir la tensión, fomentar el diálogo y recurrir a la diplomacia. Fake news y la interna iraní Un nuevo Speaker reemplazó en Irán al ejecutado Ali Larijani. El nuevo presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, es un ex Guardia de la Revolución con una historia de brutalidad represiva contra los estudiantes. Parecía el más indicado para los sectores duros para liderar las conversaciones por parte de Irán. Sin embargo, Ghalibaf ha desestimado hasta el momento los informes sobre conversaciones entre ambas partes, calificándolos de "noticias falsas". Una fuente diplomática iraní confirmó que se esperaban conversaciones esta semana, pero afirmó que Irán desconfiaba completamente de Washington y que no aceptarían a Witkoff ni a Kushner como negociadores. Con el equipo negociador anterior no hay ninguna posibilidad, dijo una fuente diplomática. La parte iraní considera la solicitud de negociaciones como otra maniobra engañosa del régimen estadounidense-israelí para encontrar una laguna legal que les permita intensificar los ataques. La parte iraní veía a Vance como un interlocutor más aceptable. Si las negociaciones van a tener algún resultado, J.D. Vance debería unirse, afirmó. Con Witkoff y Kushner no se logrará nada. Ya lo hemos visto antes. ¿Trump frenará los ataques? El lunes, Trump dio la señal más clara hasta el momento de que estaría dispuesto a detener los ataques estadounidenses, tras afirmar que se estaban llevando a cabo conversaciones intensas entre funcionarios iraníes, Witkoff y Kushner. Hemos tenido conversaciones muy, muy intensas. Veremos a dónde conducen. Tenemos puntos de acuerdo importantes, diría que casi todos, declaró Trump a los periodistas. El anuncio de Trump sobre las conversaciones impulsó los mercados, ya que provocó una fuerte caída de los precios del petróleo por debajo de los 100 dólares por barril, el nivel más bajo en días. Los iraníes han negado hasta ahora que se estén llevando a cabo conversaciones directas con la administración Trump, pero han afirmado que "ciertos estados amigos" han estado transmitiendo mensajes de Estados Unidos sobre las negociaciones. Pakistán, Omán, Turquía y Egipto se encuentran entre los países que se comunican con funcionarios estadounidenses e iraníes en un intento por poner fin a las hostilidades. El Golfo con sus economías destruidas Pakistán también mantiene una estrecha relación con los países del Golfo. En menos de 48 horas, los estados del Golfo contemplaron una guerra total contra sus pacíficas ciudades e industrias. Esto ha obligado a las élites gobernantes del Golfo a cuestionar los cimientos de su alianza de seguridad más importante. En el Golfo, los príncipes han perdido la confianza en Donald Trump y necesitan salvar su economía energética. Los herméticos países del Golfo Pérsico consideran diversas opciones: desde unirse al conflicto hasta redefinir sus relaciones con Estados Unidos. Irán ha vuelto a minar el estrecho de Ormuz, el epicentro de la crisis, con doce minas que impiden el paso de los barcos cargueros sin un convoy pacífico de desminadores. La crisis energética urge una inmediata solución diplomática de sobrevivencia. La confianza en Estados Unidos se vio seriamente afectada al estallar la guerra. Apenas unas horas antes del inicio del conflicto, el 28 de febrero, los líderes del Golfo aseguraban al mundo que la paz entre Irán y Estados Unidos estaba cerca. Los ataques y la represalia de Irán sumieron a la región en su mayor crisis en décadas. Arabia Saudita, Qatar, los Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Bahréin y Omán se vieron inmersos, durante al menos tres semanas, en una guerra que no eligieron. Las últimas tres semanas han puesto en entredicho las arraigadas convicciones políticas sobre su alianza con Washington y los han visto enfrentarse a una furiosa represalia por parte de un régimen iraní herido pero aún poderoso. Sobre la firma Newsletter Clarín

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