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» Clarin
Fecha: 24/03/2026 07:12
Su primer nombre fue Boulevard Atlántico. También le decían Mar del Sud. Un refugio marítimo para quienes buscan naturaleza y tranquilidad, a 17 kilómetros al sur de Miramar, dentro del partido de General Alvarado. Sus playas de arenas blancas, negras y grises son extensas y los acantilados les dan un marco perfecto en un entorno virgen. Si la idea es estar cerca del mar con paisajes campestres, el lugar es Mar del Sur o Mar del Sud. Es común ver durante el día, cruzando los campos aledaños, caballos y ovejas desplazándose a los terrenos que rodean las construcciones. Las vacas esparcidas en el campo como manchas a pocos metros del mar, forman parte del paisaje. Si hipotéticamente, se pudiese trazar un ángulo de 180 grados, Mar del Sud estaría repartido entre el mar y el campo, en una visión única, a pura naturaleza. También abundan los teros, que cruzan el cielo en bandada y, cada tanto, sigilosamente, inspeccionan los jardines. El binomio mar y campo no es tan usual en las costas bonaerenses a pocos kilómetros de CABA, pero acá es parte de su identidad. Las casas blancas y modernas se asoman sobre el mar como una especie de reverencia. La playa Rocas Negras, en la parte más austral y famosa por los negruzcos sedimentos marinos, junto al arroyo La Tigra resultan ideales para los aficionados a la pesca, sobre todo pejerreyes. Casi como una aparición, hay una imagen de la Virgen de la Medalla Milagrosa, colocada por una familia que esperaba un milagro de salud. Allí está, abriendo sus brazos al mar y recibiendo a los lugareños y turistas que la visitan en un ambiente de espiritualidad. La Casa de los Caracoles En la intersección de las calles 19 y 96 hay una casa particular llamada la Casa de los Caracoles (o Caracolas), de Herve Plaul, totalmente revestida de caracoles. La terminó de construir en 1984. Plaul era un jubilado ferroviario y pasaba todo el verano en Mar del Sur. Salía a las seis de la mañana para recoger los caracoles que luego utilizaba para tapizar las paredes de su casa; así lo hizo durante 12 años, convirtiéndola en la casa más peculiar del lugar. El propietario recibía a turistas de toda la Argentina que llegaban, curiosos, a conocer su casa, adornada con más de dos millones de caracoles y piedras. Cuando falleció, la casa quedó bajo el cuidado de los familiares. Actualmente está en venta. El hotel histórico renace En el pequeño centro de la localidad se alza, como un gigante blanco, el Hotel Boulevard Atlántico, de finales del siglo XIX, con trabajos recientes de restauración y puesta en valor para recuperar su fachada, aberturas y pisos. En el momento de su inauguración se buscaba convocar a la alta sociedad de la época, con un estilo europeo majestuoso, en un entorno de construcciones bajas. Y el pueblo nació alrededor del hotel, que fue declarado Monumento Histórico. Hoy funciona un restaurante, hay shows y, poco a poco, se van acondicionando las habitaciones para ampliar las posibilidades de alojamiento. En la arteria principal y la costanera se encuentra la hostería Villa del Mar, cuyo propósito inicial era tanto brindar alojamiento al nuevo flujo turístico como ofrecer un espacio para reuniones sociales. Construida en 1930, forma parte de la historia joven de Mar del Sur y se la considera uno de los dos alojamientos tradicionales de Mar del Sud junto al Hotel Boulevard Atlántico. Un toque gastronómico La gastronomía marsureña acaba de recibir en 2026 a Otero Sur, sucursal del restaurante Otero de San Isidro. El restaurante, a pasos del mar, en una típica cabaña de la zona. Cenas en un ambiente mágico iluminado por lucecitas multicolores donde se pueden saborear platos impregnados de mar y toques gourmet. Se suma a los clásicos de Mar del Sud, como el restaurante croata Makarska que comenzó hace varias décadas, cerró y reabrió el año pasado con la tradición más viva que nunca con sus exquisitos goulash y strudel. Otras recomendaciones: las rabas del balneario Coco Loco y las opciones del parador Mariyù. La recordada actriz Alicia Bruzzo fue pionera en vacacionar en este lugar al que consideraba su lugar en el mundo. Y tenía su mesa fija en el restaurante croata. más, varios actores suelen elegir la quietud y la naturaleza de Mar del Sud para descansar como Boy Olmi y Carola Reyna, Mercedes Morán, Tomás Fonzi. Se suman periodistas como Raúl Carnota y Bebo Granados, y la artista multimedia Zulema Maza, que aquí se inspira para nuevas obras. Una estancia en el camino Camino a Centinela del Mar, a menos de 10 kilómetros de Mar del Sur se encuentra la estancia La Eufemia, que de acuerdo a la historia del lugar data de mediados del siglo XIX. Nació de la mano de la acaudalada Eufemia Otamendi quien siguió el camino religioso, convirtiéndose en monja, y con su dinero hizo una gran obra para la comunidad. En 1926 abrió sus puertas el Colegio y la granja, lo cual representa un símbolo comunitario y espiritual hasta hoy. Sobre la firma Newsletter Clarín
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