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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 24/03/2026 01:34
Es inminente el final. Todo está dicho. CaÃa la tarde del martes 23 de marzo de 1976. TodavÃa eran tiempos de importantes ediciones vespertinas de los diarios. La tapa de La Razón dejaba en claro lo que estaba por venir. Los rumores de un posible golpe de estado habÃan comenzado el año anterior y se aceleraron a partir de marzo. El endeble gobierno que encabezaba MarÃa Estela MartÃnez de Perón estiraba su letanÃa, en medio de una agobiante crisis polÃtica, económica y social. Su derrocamiento fue una realidad en las primeras horas del miércoles 24, comenzando allà otra era de terror. Todos los estamentos quedaron conmocionados hasta lo indecible, pero ¿qué pasaba con el fútbol argentino? ¿Se detuvo la actividad o todo siguió como si nada estuviese ocurriendo? El golpe de estado de marzo del 76. Se están cumpliendo 50 años de una fecha dolorosa. Sin embargo, el fútbol siguió de manera casi normal, con el guiño de la Junta Militar. Apenas asumidos, dieron a conocer a la población una serie de comunicados, donde se establecÃan las nuevas reglas que tendrÃan vigencia en el paÃs. Se detalló que quedaban suspendidos todo tipo de espectáculos y transmisiones, con una excepción. En el comunicado número 23, se dejó expresamente aclarado que se iba a poder ver en directo, como estaba pautado, el partido de la selección nacional ante Polonia en la ciudad de Chorzów. Mientras la edición de La Razón con su concluyente titular se distribuÃa en todo el territorio argentino en la tarde del martes 23, el público iba llegando con normalidad al estadio Monumental, donde River Plate recibÃa al débil Portuguesa de Venezuela. En diálogo con Infobae, la Pepona Reinaldi, titular aquella noche, recordó lo vivido: HabÃamos ganado un partido importante, porque con esa victoria quedamos a un paso de la clasificación a la siguiente ronda. Marqué un tanto en cada arco y parecÃa ser una noche normal para cualquier futbolista. Terminamos cerca de las 23 horas. Nos cambiamos y cumplimos con la rutina de ir a comer con algunos compañeros a uno de los carritos de la Costanera, cerca del estadio. En el trayecto, no se presentÃa nada en particular por las calles. Concluyó la cena tipo a las 2 de la madrugada y cuando quisimos salir, fue imposible porque ya estaban apostados los tanques y el ejército, que no te dejaban mover para ningún lado. Fue una situación que nos sorprendió y tomamos conocimiento que se habÃa producido el golpe. Debimos quedarnos allà aproximadamente una hora más. Eran horas importantes, también, para la selección argentina. César Luis Menotti habÃa asumido en octubre del 74, llevando adelante un proyecto serio, con el gran objetivo del Mundial 78. El domingo 14, habÃa partido la delegación hacia Europa del Este, para afrontar la primera gira de su ciclo por el exterior. El viaje insumió más de 50 horas cubriendo Buenos Aires - Las Palmas - Madrid - ParÃs - Zurich (aquà se hizo un descanso en un hotel) - Varsovia - Moscú - Kiev. Para la mayorÃa de los integrantes, era su primera vez en el viejo continente, llenándose de asombro y vértigo a cada paso. Y también de sorpresas, como nos contó Jorge OlguÃn: Para mà era como estar viviendo un sueño, porque era difÃcil pensar que podÃa estar en la Selección y más hacerlo en una gira de esas caracterÃsticas. Muchas cosas se hicieron mal, a las apuradas y entre ellas, mi visa, que estaba a nombre de Asad, otro compañero. Apenas llegamos a Moscú, me detuvieron los soldados que te revisaban en la aduana. Por medio de señas, meneaban la cabeza y con los dedos me hacÃan dos y tres, dos y tres. Obviamente no entendÃa nada, ni las señas ni el idioma. El dos era porque en la visa habÃa dos nombres, Julio Asad, y en el pasaporte, tres: Jorge Mario OlguÃn. Todo el plantel pasó y a mà me dejaron solo sentado en un banquito como en las pelÃculas (risas). La historia se soluciona cuando llegó gente de la embajada y pude sumarme al resto hacia Kiev. SIMULADOR Juega y simula el camino de las selecciones hasta la final del Mundial El fin de semana anterior al golpe, se desarrolló la 8° fecha del Metropolitano, con algunos resultados sorprendentes, como el 3-1 de Quilmes ante River en el sur, la goleada de Huracán, el mejor equipo hasta allà del torneo, sobre Ferro por 5-1, y la sufrida victoria de Boca frente al recién ascendido San Telmo en la Bombonera por 2-1, con gol de GarcÃa Cambón, en el tramo final del match. El sábado 20, por la mañana, pudo verse por televisión en directo, algo que no era habitual, el encuentro frente a la Unión Soviética. Fue una mueca de felicidad, en medio del caos y la incertidumbre que azotaban a la sociedad. Argentina se impuso por 1-0 con gol de Mario Kempes, en la que fue una de las mejores actuaciones en la carrera del Loco Gatti, como él mismo rememoró: Contra la Unión Soviética en Kiev las hice todas. Para entonarme, tomé un poco de whisky y el Flaco Menotti lo sabÃa. Yo tenÃa una botellita al lado del poste y cada tanto tomaba un traguito para motivarme y por el frÃo tremendo que hacÃa. Como ese partido, no habrá ninguno igual. A contramano de lo que ocurre en la actualidad, donde cada presentación del equipo nacional en cualquier punto del planeta es seguida por muchos periodistas, en aquella gira, apenas un puñado de colegas estuvieron presentes. Uno de ellos fue Fernando Niembro, a cargo de los relatos para Canal 7: Ese partido quedó en la historia por muchos motivos, empezando por el clima: habÃa 10 grados bajo cero y tenÃamos la seguridad que no se iba a disputar, porque la capa de nieve que tenÃa el campo de juego era de un metro. Llegué allà varias horas antes y el que era el intendente del estadio, por intermedio del embajador que hacÃa la traducción, me dijo: Quédese tranquilo, porque a la hora de comenzar, todo va a estar perfecto. Y asà fue, porque con turbinas de avión, tiraron la nieve hacia los costados. Durante el transcurso del encuentro, comenzó a nevar. Al concluir, los periodistas fuimos a los vestuarios como era rutina y los jugadores estaban ateridos de frÃo, solo consumiendo el agua que habÃan llevado los utileros, hasta que de pronto, se abrieron las puertas y aparecieron mozos de guantes blancos portando bandejas de plata con té caliente. La alegrÃa inmensa del plantel y de todos los futboleros por un éxito tan trascendente, contrastaba con lo que se vivÃa en el paÃs. donde los diarios daban a conocer, dÃa tras dÃa, las cifras de muertes y asesinatos. En las portadas del martes 23, ya se hacÃa mención al final anunciado, señalando que los diputados y senadores, habÃan pasado por el Congreso a retirar sus pertenencias. Lo tradicional en los lamentablemente frecuentes golpes de estado de esos tiempos. Ajenos a todo eso, ya instalados en Polonia, los muchachos de la Selección se preparaban para el cruce ante la selección local, pautado para el 24 de marzo. Asà fue la vivencia de Niembro: La noche anterior al partido, nos enteramos del golpe de estado, a través del José MarÃa Muñoz, que era quien nos informaba en forma permanente. Mi padre tenÃa actividad polÃtica en ese momento como asesor en el Ministerio de Trabajo. Yo querÃa tener datos, ya que, obviamente, la información de lo que ocurrÃa en Argentina no abundaba. Llegué al estadio con varias horas de anticipación, me instalé en la cabina y Enrique Macaya Márquez, desde Buenos Aires, me dijo: Fernando: el partido finalmente se va a televisar en directo. Era la primera vez que iba a relatar. Era dificilÃsimo conseguir una comunicación telefónica con nuestro paÃs, pero al terminar el cotejo, logré hablar con mis padres, que me confirmaron que estaban bien y me ampliaron un poco los detalles de lo que se estaba viviendo. Pensamos que la gira se iba a suspender, pero siguió tal como estaba programada. En el mismo sentido van los recuerdos de Héctor Scotta, quien era parte del plantel, luego de su sensacional temporada 75, donde batió todos los récords de nuestro fútbol al convertir 60 goles con la camiseta de San Lorenzo: Me acuerdo que estábamos cenando y vinieron Menotti y el presidente de la delegación para contarnos que habÃa habido un golpe militar y que Videla habÃa afirmado que la Selección debÃa seguir su curso y terminar la gira. Sinceramente, estábamos todos asustados, porque no sabÃamos que estaba ocurriendo realmente en el paÃs. Ese dÃa enfrentamos a Polonia y tuve la suerte de hacer un lindo gol tras una asistencia de Leopoldo Luque, pero no tuve ni tiempo de festejar, porque automáticamente Menotti me reemplazó por Houseman, que convirtió el segundo y ganamos 2-1. La población ya se encontraba bajo el control de la Junta Militar, como señaló el primer comunicado. Luego fueron llegando más, como el número 22, que anunciaba la suspensión para ese dÃa de los espectáculos públicos, en cines, teatros y actividades deportivas. Y el 23, se referÃa al fútbol: Se pone en conocimiento público que se ha exceptuado de la transmisión por cadena nacional de radio y televisión, la propalación programada para el dÃa de la fecha del partido de fútbol que sostendrán las selecciones nacionales de Argentina y Polonia. Y asà fue: las marchas militares y comunicados que inundaban la televisión, se detuvieron a las 13:30 cuando comenzó el encuentro. La Selección continuó con el periplo tal como estaba programado. El sábado 27 cayó ante HungrÃa en Budapest 2-0, el martes 30 perdió 2-1 con el Herta BerlÃn y concluyó con un empate en cero frente al Sevilla en esa ciudad, el jueves 1 de abril. La actividad del fútbol en el paÃs no se detuvo, ni tuvo ningún cambio, porque en la noche del jueves 25, Estudiantes goleó a Portuguesa 3-0 y un dÃa más tarde comenzó una nueva fecha del Metropolitano, con el triunfo de River sobre Temperley 2-0. Y uno concluye que la pelota no se detuvo, pese a la situación brutal que se desataba en cada rincón del paÃs. La Junta Militar, pese a cierta reticencia inicial, enseguida detectó que era conveniente seguir adelante con la organización de Argentina 78. Se habÃa hecho muy poco, y por ello se motorizaron obras faraónicas para tener todo listo para disputar la Copa del Mundo. Esa que fue utilizada, pero que también le brindó una alegrÃa enorme al pueblo futbolero, que saldó la vieja deuda de salir campeón y sentirse el mejor del planeta, gracias a un equipo que sentó las bases de su convicción, en la histórica gira de marzo del 76.
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