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Parana » Cuestion Entrerriana
Fecha: 24/03/2026 01:31
A horas de que se cumplan 50 años del último Golpe de Estado cívico-militar, el reportero gráfico Pablo Grillo participó de la Vigilia por el Día de la Memoria en Plaza de Mayo, donde fue recibido con aplausos y una fuerte carga emotiva. El fotógrafo llegó sonriente, con su cámara al hombro, una camiseta argentina y un piluso con las iniciales CFK, acompañado por su padre. En una jornada atravesada por la memoria y los derechos humanos, fue presentado, subió al escenario, saludó a la multitud, que celebró su asombrosa recuperación, y volvió a desplegar su oficio: sacar fotos. Pablo Grillo fue gravemente herido el 12 de abril de 2025 mientras cubría una protesta, cuando recibió el impacto de un cartucho de gas lacrimógeno en la cabeza, disparado por el gendarme Héctor Guerrero. A casi un año de aquel hecho que lo dejó al borde de la muerte, y tras una recuperación que muchos calificaron como milagrosa, recibió el alta y regresó a las calles en una fecha tan significativa, en un gesto cargado de memoria, vida y compromiso con los derechos humanos. En ese contexto, Grillo fue dado de alta tras pasar un año internado en varios centros médicos, primero en coma y terapia intensiva y luego en rehabilitación. Ya instalado en su casa familiar de Remedios de Escalada, el fotógrafo dio su primera entrevista televisiva. Hoy estoy bien, ¿qué puedo decir? Estoy en casa, con mis familiares. Tenemos el alta definitiva y ahora queda rehabilitar algunas cuestiones, pero ya desde casa, contó el fotógrafo en una entrevista en exclusiva con C5N, al describir el momento actual de su recuperación. Grillo, de 36 años, resultó gravemente herido el 12 de marzo de 2025, cuando personal de Gendarmería Nacional le disparó una lata de gas lacrimógeno directo a la cabeza. El fotógrafo había ido a cubrir la marcha de jubilados frente al Congreso. Allí, cayó al suelo en un charco de sangre y fue auxiliado de inmediato por el público y el personal de emergencias que se encontraba en el lugar. Tras el ataque, Grillo estuvo internado en la terapia intensiva del Hospital Ramos Mejía y, una vez que superó la etapa más crítica, comenzó su rehabilitación en el Hospital de Rehabilitación Manuel Rocca, en la Ciudad de Buenos Aires. Durante todo ese suplicio, su familia y sus amigos lo acompañaron de cerca y ese apoyo fue crucial para salir adelante. Soy re amiguero. Acá en el barrio salimos a caminar un rato y te saludan todos, señaló esta semana, al valorar el sostén afectivo de su entorno. En cuanto a su mirada sobre lo ocurrido, Grillo se definió poco creyente, pero puso el foco en el esfuerzo colectivo: No soy tan creyente, los milagros se construyen. Un milagro se construye y esto se construyó casi como un milagro, afirmó desde la casa de sus padres, en Remedios de Escalada, donde cada viernes se realizó un semaforazo en reclamo de justicia. Ya ese miércoles iba a explotar. Habían reventado a los de Chacarita y a un par más, recordó el fotógrafo al reconstruir la jornada en la que integrantes de la hinchada de Chacarita y otros clubes se sumaron al reclamo de los jubilados para darle más visibilidad a la demanda por haberes dignos. En esa línea, agregó sobre el operativo de seguridad, que estuvo bajo las órdenes de la entonces ministra de Seguridad Patricia Bullrich: Ese miércoles ya se profundizaba mucho más, aludiendo a la escalada represiva. Tipo 5 y pico se empezaron a ver rispideces con la gorra y ahí ya dije acá van a cascotear. Me calcé la cámara y salí a tomar documento. Y cuando te calzás la cámara y salís a hacer el laburo es cuando empieza la pesada, sentenció, al describir el clima previo a la represión. Desde la calle, Pablo Grillo miró la escena con ojo clínico: cómo cargaban las armas, cómo las apuntaban. Había una orden de reprimir, 5 menos cuarto la explotaron por todos lados, señaló, al apuntar a la decisión política detrás del accionar de las fuerzas. Incluso antes de ser derribado, de tener el cráneo fracturado y de luchar por no perder el conocimiento en una ambulancia camino al hospital, Grillo ya pensaba en su trabajo y en las imágenes que había registrado. Las vi una vez sola a las fotos que saqué cuando me dieron un garronazo en la cabeza. Me gustaron. Dije qué buenas fotos que estaba sacando. Yo soy documentalista, comentó, reivindicando su mirada profesional aun en medio de la tragedia. En paralelo, la Justicia Federal investiga por lesiones gravísimas al gendarme Héctor Guerrero, señalado como el autor del disparo. Y en ese marco, Pablo Grillo confirmó que aceptaría sus disculpas, aunque con una condición política y judicial clara. Le tocaría el hombro y le diría: Compañero estuviste bien, pero la próxima fijate por tener puntería. La puntería de él es jodida porque usa un arma, sostuvo sobre un hipotético encuentro con su agresor, y dejó planteado que ese eventual perdón debería ir acompañado de una mayor implicancia de Patricia Bullrich en la causa judicial.
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