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  • Memoria, Verdad y Justicia: identificar para restituir

    Parana » AIM Digital

    Fecha: 23/03/2026 19:05

    Juan Nóbile, integrante del Equipo Argentino de Antropología Forense, brindó este lunes una conferencia en el Museo Serrano en el marco de los 50 años del último golpe de Estado, de la que participó AIM. El arqueólogo forense destacó que uno de los pilares del equipo es la cuestión humanitaria: identificar para restituir, para que los familiares puedan tener una certeza, una verdad de lo sucedido y poder dar las inhumaciones correspondientes de acuerdo a las tradiciones. El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) surgió vinculado a la demanda de familiares que tenían personas desaparecidas. A partir de ahí se empezaron a desplegar métodos y técnicas para poder recuperar, a partir de los restos óseos, las identidades y poder restituírselas a sus familiares, señaló Nóbile. Con respecto a la dimensionalidad de las desapariciones, explicó que, en el último tramo de la dictadura: En la guerra de Malvinas, después de cada combate se hacían fosas comunes para inhumar los cuerpos de los soldados caídos. Cuando hacen el cementerio para los soldaros argentinos, fueron exhumando esas fosas comunes. El coronel inglés a cargo de hacer el cementerio de Darwin, se encuentra con que 123 soldados argentinos no los podía identificar, no podía darles nombre y apellido, por lo que coloca una placa que decía soldado argentino solo conocido por Dios. A partir de 1992, cuando los familiares iban, había un problema, algo que no cerraba: no encontraban la tumba de su familiar y eso les generaba una imposibilidad de elaborar el duelo. Si no tengo la certeza de dónde está el cuerpo voy a tener siempre la idea de que quizás no esté muerto. En 2017, el EAAF entrevista a cada uno de los familiares de los soldados caídos en Malvinas , se realiza un banco genético y se va a las islas a tomar muestras de cada uno de los excombatientes fallecidos sin identificar. Hoy esos 123 cuerpos tienen nombre y apellido. Explicó Nóbile que si no se tiene el lugar y la certeza del fallecido, la historia de la desaparición o el no poder definir, queda permanentemente latente; además enfatizó: Hasta en una guerra, donde se combatió con un enemigo, se respeta la muerte y la tumba de quienes habían matado. En 1984, continuó el antropólogo, los familiares de miles de personas desaparecidas empiezan a buscar la posibilidad científica de poder identificar a partir de restos esqueletales. En ese momento en Argentina no había antropología porque la mayor cantidad de escuelas estuvieron cerradas durante la última dictadura. Además, era un momento muy difícil, porque comprometerse con la búsqueda de personas desaparecidas, víctimas del terrorismo de Estado, podía hasta llegar a ser peligroso. Madres de Plaza de Mayo, por ese entonces, recurre a un antropólogo forense guatemalteco vinculado a los derechos humanos. En Argentina, trabaja con dos cuerpos recuperados, logra dar respuestas a esas familias y declara en el Juicio a las Juntas como perito. En 1984 conforma, con estudiantes, el EAAF con dos pilares fundamentales, la cuestión humanitaria: identificar para restituir, para que los familiares puedan tener una certeza, una verdad de lo sucedido y poder dar las inhumaciones correspondientes de acuerdo a las tradiciones; además, colaborar con la justicia, presentar esos estudios como evidencia científica y responder a un argumento que presentaban muchas veces los responsables de delitos de lesa humanidad sosteniendo que la mayor cantidad de muertos que encontrábamos eran porque habían caído en enfrentamientos. En el 80 por ciento de los casos, en realidad, fueron producidas por ejecuciones y no en enfrentamientos, relató Nobile. En antropología forense, identificar significa comparar dos conjuntos de datos: identidades que no tienen cuerpos (información que brindan familiares de personas desaparecidas), ese fue el primer trabajo, tener un listado con detalles acerca de quiénes eran los desaparecidos de la República Argentina, con eso teníamos certeza de quiénes eran los restos de las personas que teníamos que ir a buscar. Podíamos identificar asociando ese conjunto de datos a los cuerpos que encontrábamos sin identidad. Nóbile indicó que: Cuando la información de los cuerpos que no tenían identidad se vinculaban con las identidades que no tenían cuerpo, encontrábamos lo que llamábamos una hipótesis de identidad que, a partir del siglo XXI, pueden certificarse mediante análisis genéticos. El EAAF desandó las estrategias que implementó el terrorismo de Estado para desaparecer personas porque así generaban hipótesis de identidad que permitía guiar las búsquedas arqueológicas. Entre 1975 y 1978 se publicaban en los diarios de todo el país la publicación de los llamados enfrentamientos en la vía pública, cuyos cuerpos eran depositas como NN en cementerios. Estadísticamente, antes del golpe, eran uno o dos por año. A partir del 24 de marzo de 1976 en Rosario ingresan 300 cuerpos NN, 800 en los de Buenos Aires, 250 en el de Córdoba, 250 en el de Tucumán. Los primeros lugares de búsqueda era inhumar víctimas del terrorismo de Estado como NN. La segunda estrategia que utilizó la dictadura, explicó Nóbile, fue la inhumación en los mismos centros clandestinos de detención. Se pudo corroborar en Puente 12 en La Matanza, Puesto Bajo en La Plata, el Batallón Azcuénaga en Tucumán, La Perla Córdoba, San Pedro Santa Fe, entre otros, que había lugares específicos que funcionaban como centros clandestinos de detención y también como lugares de inhumación clandestina. A diferencia de la otra metodología, era que la detención y la disposición final de los cuerpos era absolutamente clandestina. La tercer estrategia que utilizó la dictadura, fueron los vuelos de la muerte. Muchas personas que estuvieron en centros clandestinos de detención eran subidos con vida a los aviones, arrojados al mar y al río de la Plata. Algunos de esos cuerpos aparecieron en las costas de Argentina y de Uruguay. Actuaban jueces y se los enterraba como NN en cementerios cercanos. El 90 por ciento del trabajo del EAAF está vinculado a víctimas del terrorismo de Estado. A lo largo de 42 años, en Argentina, se encontraron 1400 cuerpos y se han identificado 872 cuerpos que han sido restituidos.

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