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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 23/03/2026 16:20
Las proyecciones de los analistas consultados por el Banco Central anticipan que el dólar mayorista continuará mostrando movimientos moderados durante abril de 2026 desde los $1.390,50 actuales. En un escenario de calma cambiaria, las estimaciones del mercado reflejan expectativas de incrementos controlados, en línea con la estabilidad observada en los últimos meses. Esta dinámica responde a la percepción de un contexto externo e interno favorable para el ingreso de divisas y la gestión de las variables financieras. Según las proyecciones relevadas por el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que realiza el Banco Central de la República Argentina (BCRA), los analistas prevén una suba gradual del tipo de cambio nominal a partir de abril. El dato relevante es la diferencia con el relevamiento previo: la proyección para diciembre de 2026 se ajustó a la baja en $43,2 en comparación con las expectativas del mes anterior. Esta revisión indica que los participantes del mercado perciben una mayor capacidad para mantener bajo control la evolución del tipo de cambio. A cuánto llegará el dólar en abril Para mes siguiente, la mediana de las estimaciones se ubica en $1.452 por dólar, mientras que para mayo asciende a $1.475 y en junio a 1.500 pesos. Las previsiones continúan en alza para los meses siguientes: $1.532 en julio y $1.565 en agosto. Las proyecciones para los próximos 12 meses anticipan que el tipo de cambio alcanzará los $1.748 por dólar en febrero de 2027. Para diciembre de 2026, la mediana de expectativas se ubica en $1.707, de acuerdo a la información difundida por el BCRA. Por su parte, el promedio de los diez mejores pronosticadores del REM esperan valores superiores en cada período: $1.468 en abril, $1.490 en mayo, $1.522 en junio, 1.553 en julio, $1.585 en agosto, $1.716 para diciembre y $1.750 para el mismo horizonte de 12 meses. Las proyecciones para comienzos de 2027 muestran que la expectativa de los analistas sigue siendo de incrementos acotados en el tipo de cambio nominal. El consenso ubica al dólar en $1.748 para el segundo mes del año que viene, cifra que representa una baja de 20 pesos respecto a las estimaciones anteriores. Este escenario sugiere una dinámica de relativa estabilidad en la cotización nominal de la moneda estadounidense, en tanto no se registren cambios significativos en la orientación de la política económica. Se mantiene la estabilidad La estabilidad del tipo de cambio se sostiene por las expectativas de un flujo constante de divisas, tanto por exportaciones como por inversiones financieras. Entre los factores que contribuyen a este escenario se encuentran la recuperación del superávit energético, la inminente liquidación de la cosecha agrícola y tasas de interés en pesos que favorecen la colocación de fondos en instrumentos del Tesoro a plazos breves, fenómeno identificado como carry trade. Esta combinación podría preservar el equilibrio cambiario al menos hasta mediados de año, cuando finaliza el período de mayores exportaciones de granos y productos industriales del sector agroexportador. Un informe de Balanz Capital remarcó que el peso ha sido una de las monedas con mejor desempeño en la región desde que estalló el conflicto en Medio Oriente, a pesar de la apreciación del dólar a nivel internacional. Creemos que el mejor desempeño relativo del peso se debe a factores tanto internacionales como locales. En el lado internacional, las subas en los precios del petróleo y de la soja probablemente ayuden a mejorar la balanza de pagos, mientras que la baja presencia de inversores externos en la curva argentina, en comparación con las de México y Chile, también aporta sustento desde las posiciones técnicas. En cuanto a lo primero, el precio del barril Brent acumula una suba del 70% en lo que va del año y el poroto de soja acumula un 14%, pero el dato saliente es que el aceite de soja, que en 2025 representó el 36% de las exportaciones del complejo sojero, acumula casi un 38% en igual período. Por otra parte, entre los factores locales se encuentran los flujos provenientes de emisiones de deuda, del aumento de préstamos en dólares y de una cosecha de trigo mejor al promedio, sumaron los analistas.
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