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  • La sorpresiva aparición de Carlos Morelli y Rómulo Berruti en los Martín Fierro de Cine 2024

    Buenos Aires » Infobae

    Fecha: 23/03/2026 16:00

    El mundo del espectáculo argentino se vistió de luto y nostalgia tras conocerse la partida de Rómulo Berruti, una de las figuras más emblemáticas de la crítica y la divulgación cinematográfica local. Más allá de los premios y la trayectoria, Berruti fue durante décadas un verdadero puente entre el cine y el público, entre la pasión y el conocimiento, y supo ganarse un lugar de privilegio en la memoria colectiva. Su presencia en televisión, especialmente como co-conductor de Función Privada junto a Carlos Morelli, marcó un antes y un después en la manera de acercarse al séptimo arte. A poco de la noticia de su fallecimiento, los seguidores y colegas recordaron con cariño su última aparición junto a Morelli en los premios Martín Fierro de Cine 2024, donde la dupla volvió a brillar con su complicidad inconfundible. Aquel reencuentro, que se dio en octubre de ese año, emocionó a todos los presentes y dejó una de las postales más recordadas de la ceremonia. Ambos, vestidos de traje y con el carisma de siempre, se robaron el protagonismo durante los minutos previos a la entrega del premio a la trayectoria a Norman Briski. Frente a una platea colmada de figuras del cine nacional, Morelli y Berruti hicieron gala de la complicidad y el humor que los caracterizó durante años. Muchas gracias por la cálida recepción y muchas gracias también a ATRA para convocarnos. Vamos a entregar un premio, pero fundamentalmente el premio es estar acá, tener una platea como la de ustedes y de alguna manera a nosotros ya nos dieron todo, comenzó Berruti, con la humildad de quien sabe que su aporte trascendió los reconocimientos. Morelli, fiel a su estilo, no tardó en romper el hielo y provocar la risa general. La primera pregunta, ¿dónde te habías metido?, lanzó, mientras Berruti respondía con ironía: No te lo puedo decir. La charla derivó en anécdotas sobre la vida en el cine. Yo estoy en el cine. Yo vivo en el cine, afirmó su compañero. Si me querés ubicar, bloque derecho de plateas, última fila, punta de hilera, sobre el pasillo. Ahí hay un señor sentado. Es Carlos Morelli. El ida y vuelta, lleno de guiños y bromas, incluyó referencias a sus rutinas compartidas en las salas, las visitas a hijos y nietos, las cenas y los viajes, pero siempre, siempre, volviendo al cine como lugar de pertenencia. No faltó el humor autorreferencial. Hicimos una especie de plataforma cinematográfica que nos superó a nosotros mismos. Porque esto es lo que mucha gente nos dice, y es verdad, nos superó a nosotros. No sabíamos nosotros qué estaba pasando con el programa, confesó Berrutti, reconociendo el fenómeno cultural que fue Función Privada. Morelli, con una sonrisa, agregó: Me alegro y me tranquiliza que después de tanto tiempo se haya escuchado la musiquita de Nino Rota y hayamos aparecido nosotros. Porque, queda en claro, que Fellini la haya usado en Amarcord, vaya y pase, se lo perdonamos. Pero que en este cuarto de siglo se haya escuchado en la Argentina la musiquita de Nino Rota y después haya aparecido, no sé, la publicidad de un quitamanchas o de turismo de aventura o de pizza por metro, eso es demasiado. El público celebró cada intervención. La nostalgia se mezcló con el humor: Como ustedes verán, en un gran esfuerzo de producción de ATRA para este primer Martín Fierro al Cine, nos han conseguido al señor, a mí y a la musiquita de Nino Rota. Lo demás, la foto de Marilyn, la barra, la frapera, la botella de champán, las copas y la nave intergaláctica de Flash Gordon, formalmente eso queda para el año que viene, bromeó Morelli. Berruti acotó: Cuando nos ven a nosotros, ven todo eso. Ven Marilyn, ven la frapera, ven todo. El momento sirvió también para aclarar una confusión clásica de la audiencia. El señor es Rómulo Berruti. Yo soy Carlos Morelli. Porque no hay caso... De cada diez saludos, siete: Chao, Rómulo. Fuerza, Rómulo. No te entregues, Rómulo. Yo antes me enojaba, ahora no. Ahora agradezco el saludo, sonrío e incluso, generosamente, ofrezco mandarle un abrazo a Carlos Morelli, ironizó Morelli, mientras Berruti reía a su lado. La ceremonia avanzó y llegó el momento de la entrega del premio a la trayectoria. ¿No te da un poquito de fiaca tener que presentar este homenaje?, preguntó Morelli. Me da un poco de fiaca y me da un poco de nostalgia también, respondió Berruti, con la honestidad de quien entiende el peso de la historia. Morelli prosiguió con una descripción sentida: Gran actor, todo terreno: cine, teatro, televisión y lo que venga. Dramaturgo, realizador teatral, director cinematográfico, máscara imponente, talento desbordante y un vozarrón muy especial, una verba muy filosa y una capacidad de causticidad absolutamente intransferible. Berruti continuó: Capaz de hacer de los personajes que le dieron en su momento creaciones absolutas que significó en un momento para una de las grandes empresas cinematográficas de la Argentina, que fue Aries, un negocio colosal". Y por su parte, su colega sumó: Ese señor, que por otra parte es el genio que en su momento convirtió algo tan despreciado o menospreciado como la fiaca en una virtud y en una palabrita mágica para el futuro del espectáculo argentino. La muerte de Berruti deja un vacío enorme en la cultura argentina. Crítico, periodista, divulgador y amante genuino del cine, supo transmitir su pasión y su conocimiento sin perder nunca la calidez y el humor. Para quienes crecieron con Función Privada, la dupla con Morelli y la música de Nino Rota son parte del ADN cultural de un país que, gracias a figuras como Berruti, aprendió a mirar el cine con otros ojos.

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