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  • Milei, tras un golpe de efecto que cambie la agenda

    » La Nacion

    Fecha: 23/03/2026 05:20

    Milei, tras un golpe de efecto que cambie la agenda La táctica de inundar la zona, pergeñada por los ingenieros del caos y que con tanta eficacia supo utilizar el mileísmo desde su ingreso en la política, se le está volviendo en contra al Gobierno. La práctica de anegar la agenda pública de eventos impactantes sin solución de continuidad para mantener el control y la centralidad parece haber dejado de estar bajo su control en estos días. Para peor, la inundación se estaría produciendo de manera inorgánica y sobre la base de sus propios desaciertos, torpezas y acciones reñidas con la pretensión de superioridad moral con la que descalifica a sus oponentes. Por eso, en la Casa Rosada y en Olivos están a la espera de algunos refuerzos que, otra vez, le llegarían de los Estados Unidos para revertir con pirotecnia estruendosa los golpes que viene recibiendo desde hace dos semanas. Al mismo tiempo, se debaten en la cima de la administración mileísta algunos anuncios políticos y medidas económicas para instalar nuevos temas y dar señales de no estar solo a la defensiva y ajenos a la realidad que vive, mira, percibe y padece la mayoría de los argentinos. Las no muy numerosas voces autocríticas y reflexivas del Gobierno admiten que están en uno de sus peores momentos. Ocupan el centro de la escena, pero por malos motivos. Política económica, cohesión interna, relato y expectativas están en crisis. Lo que parecía virtud se volvió vicio. Y resulta inocultable. Sobre el final de la semana pasada y antes de iniciar otro viaje ideológico a la autoritaria Hungría de Viktor Orban, Milei mantuvo una larga conversación con uno de los más importantes colaboradores del presidente Donald Trump que le retempló el ánimo, contaron calificadísimas fuentes mileístas. Aún en medio de la guerra en Medio Oriente, que hasta el momento parece más complicada que lo que el excéntrico magnate estadounidense le prometió al mundo, el alto funcionario estadounidense se dio tiempo para anunciarle al presidente argentino que podría ofrecerle otra ayudita. El favor sería muchísimo menos efectivo que el aportado el 22 de septiembre cuando Scott Bessent rescató del abismo a Milei y al peso argentino, pero, al menos, podría resultar efectista para introducir temporalmente otros temas en la agenda. Se ilusionan con que la magnitud del estruendo compense la condición efímera de los fuegos de artificio. Como nada de lo que está bajo sospecha se esclarecería, queda apostar al encandilamiento. Munición para los enemigos En la conversación mantenida en la mañana del jueves pasado, su interlocutor le habría prometido a Milei datos de aportes financieros de origen venezolano-iraní a dos de los muchos enemigos que el Presidente se ha dedicado a cosechar, a los que culpa de varios de los padeceres de estos días. En tiempos de liderazgos estrambóticos, hasta lo insólito resulta verosímil. El kirchnerismo y la diputada Marcela Pagano, que obtuvo su banca por La Libertad Avanza y hoy encabeza la lista de los herejes por sus denuncias y acusaciones contra los principales funcionarios del Gobierno, serían los blancos de esas revelaciones, según afirman en el karinismo legislativo. Esa información, dicen, habría sido aportada por el sustraído dictador venezolano Nicolás Maduro, en un proceso de colaboración para aliviar los cargos por los que los Estados Unidos lo mantienen detenido. Giros de dinero, información proveniente del espionaje y contraprestación de la parte argentina serían los elementos que aportaría el trumpismo a los aliados más fieles del Cono sur. Los kukas y Pagano van a quedar expuestos, dice un conspicuo karinista que dice estar al tanto del tema. Como es habitual con sus enemigos, a la exdiputada libertaria Milei ya no la menciona con su nombre y apellido sino con un oprobioso apodo deshumanizante: la chancha iraní. Los muy meneados vínculos de su esposo, el sombrío abogado Franco Bindi, con Venezuela, Rusia e Irán, dan verosimilitud y soporte a las sospechas y descalificaciones. La decisiva participación de Bindi en la repatriación del gendarme Nahuel Gallo desde Venezuela, donde estaba ilegalmente detenido y que dejó en ridículo al sistema de información e inteligencia del Gobierno, y la denuncia de Pagano contra Manuel Adorni por presunto enriquecimiento ilícito son expresiones de una guerra a cielo abierto. No hay peor cuña Pese al entusiasmo que la revelación de los datos provenientes de Estados Unidos provocó en el oficialismo sobre el cierre de la semana, no todos en la administración libertaria confían en la eficacia de la maniobra. Entre las contras que se advierten es que resaltaría la enorme dificultad e incapacidad que ha tenido el Gobierno para explicar las revelaciones que cada vez exponen más al Presidente y a su hermana Karina en el caso $LIBRA. Lo mismo ocurre con la sucesión interminable de tropiezos y opacidades que transformaron al otrora provocador vocero presidencial en un afónico y devaluado jefe de Gabinete, al que solo sostienen, por ahora, el afecto y la confianza que todavía le dispensan los hermanos Milei. No obstante, muchos dudan de que ese blindaje se mantenga en la medida que aparezcan nuevos datos que dificulten aún más la explicación sobre los gastos incurridos y el patrimonio acumulado en apenas dos años de gestión libertaria. Al margen de los tiempos y la voluntad de averiguación de la Justicia, las investigaciones periodísticas y políticas prosiguen y abundan indicios sobre asuntos de índole económica que tampoco serían sencillos de justificar. Que el escudero verbal del Gobierno deba ser ahora defendido por sus jefes no solo es una singularidad (o una anomalía) que golpea al propio Presidente y a su administración, justo en el momento en el que la negativa dinámica de la política económica oficial está haciendo mutar el ánimo social. El mal humor se está expandiendo, como lo reflejan todas las encuestas. Lo más complicado para la administración mileísta en estas horas sombrías en demasiados planos, que no vivía desde hace seis meses, es la orfandad de voces de peso, autoridad y legitimidad social para defenderlo y recrear las expectativas marchitas por los escándalos y la realidad microecónomica, que, como muchos especialistas advierten, ya se ha vuelto un problema macroeconómico. Por eso, empiezan a circular nombres para ocupar el rol de portavoz gubernamental. Es un recurso escaso, casi tanto como la plata. Después de los muchos pasos en falso dados por Luis Caputo, no fueron nada auspicios los primeros ensayos para erigir en defensor mediático de funcionarios en problemas al flamante ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques. Sus apariciones, en las que se enredó tratando de defender a Adorni y a Milei, avanzando sobre el vedado acceso a causas en trámite, no fueron el mejor debut. Hasta su predecesor Mariano Cúneo Libarona señaló el viernes diferencias públicas respecto de sus declaraciones, aunque luego trató de justificarlas, así como sostuvo que aconsejaría al jefe de Gabinete no seguir hablando sobre los hechos que lo comprometen. Si bien Cúneo Libarona consideró que Adorni no habría incurrido en el delito de dádivas porque se exige que los favores recibidos hayan sido dados por su condición de funcionario público y este no habría sido el caso, fue menos enfático cuando se le señaló que las evidencias desvirtuaban ese argumento. La justificación de que quien habría pagado el viaje ida y vuelta a Punta del Este del jefe de Gabinete y su familia en avión privado lo habría hecho en su condición de amigo personal, choca contra la ausencia de registros de invitaciones similares de Marcelo Grandio hechas y concretadas antes de que Adorni llegara a la función pública. A eso se agrega que Grandio y su empresa tienen contratos con la Televisión Pública, que se encuentra en la órbita del jefe de Gabinete. En este contexto, los indicadores favorables que propagandea el ministro de Economía, Luis Caputo, y trata de amplificar Milei con toda su artillería verbal desplegada a pleno, parecen tener cada vez menos poder de penetración en los oídos de una sociedad en buena medida desenchufada de los parlantes de la política y preocupada por llegar a fin de mes, preservar su incierto poder adquisitivo y no perder su empleo, su comercio o su industria. Las perspectivas en el corto plazo no despiertan sonrisas ni siquiera en varios empresarios de los sectores más beneficiados por el modelo económico en marcha. Abundan hoy la preocupación y los interrogantes, aunque mantengan la confianza a largo plazo. Curiosamente, varios inversores que participaron de la Semana Argentina en Nueva York elogiaron el rumbo económico y resaltaron los logros del Gobierno en materia fiscal y de ordenamiento macroeconómico, pero también se ocuparon de preguntar por las perspectivas de construcción de una alternativa electoral a periodistas con los que hablaron esos días. Empresarios y representantes de empresas nacionales o radicadas en el país andan en busca de similares respuestas. Un outsider, a prueba Los movimientos de algunos armadores políticos, entre los que destaca Emilio Monzó (aunque no es el único), para tratar de construir una opción electoral superadora del mileísmo están empezando a ser observados con algún interés, a pesar de que todavía esa construcción es apenas un boceto a mano que no ha llegado siquiera a alcanzar el estatus de render. La mención de un outsider de la política proveniente del mundo empresarial como protocandidato parece haber sido, al menos, una buena estrategia de marketing. El nombre del banquero Jorge Brito es el que más suena. Se está entusiasmando cada vez más con la idea, afirma uno de los políticos que, junto con un par de consultores, está encargado de convencerlo para que se lance. La duda es si Sergio Massa, el mejor amigo de la política de su fallecido padre, también lo impulsará o buscará aprovechar su estela para reposicionarse y volver al ruedo desde la parte baja de las encuestas. El fallido pluricandidato a presidente nunca es fácil de interpretar, entre otras cosas. Esos, de todas maneras, son devaneos para el futuro, aunque alimentados por el reciente cambio de humor social y las fragilidades de una economía que no parece que todo marche de acuerdo al plan (TMAP). Al rosario de preocupaciones y dificultades que enlazan demandas de ciudadanos de a pie con las de otros más poderosos le sobran cuentas. Algunas de ellas son las disputas dentro del oficialismo, el déficit de gestión en muchas áreas de la administración que demora trámites y respuestas, el malestar social por la reducción de ingresos, la caída del consumo, el aumento del desempleo, la baja sostenida de los ingresos públicos, algunos efectos negativos de la guerra en Medio Oriente (sobre todo, si se prolongara demasiado), el retraso del dólar, el impacto en dólares de salarios que no alcanzan, la caída de transferencias a las provincias y la suspensión de pagos a proveedores y contratistas del Estado. Se trata apenas de enunciación para nada taxativa. El último punto enciende luces de alarma en el sector privado y en los estados subnacionales. No hay plata. Hace dos meses que se cortaron los pagos, admite un alto funcionario nacional que a diario interactúa con el ministro de Economía. En el Ministerio del Interior, interlocutores frecuentes de gobernadores e intendentes hacen malabarismos retóricos para mantener vínculos provechosos y amigables. Es demasiado lo que tienen para pedirles, sobre todo de sus legisladores en el Congreso, y es casi nada lo que tienen para darles. En algunos casos, apenas pudieron ofrecer el compromiso de sostener las cajas previsionales provinciales. El problema más grande es la caída de la recaudación del IVA por el parate en el consumo, además de la reducción severa de las transferencias no automáticas. No es fácil para los gobernadores. Hay mucho malestar en los empleados públicos esenciales y en los integrantes de las fuerzas de seguridad. No va a ser fácil sostener la calma y mantener el apoyo de los gobernadores, admite un habitual contertulio de los hermanos Milei, al que suelen pedirle consejos diversos. Esos temores y preocupaciones se acrecientan ante la particularidad de que el Gobierno mantiene la centralidad absoluta, pero ahora no por buenas razones. Por eso, en la Casa Rosada buscan y analizan el golpe de efecto que, aunque sea provisionalmente, revierta la tendencia adversa.

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