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  • Pulseada por Ormuz: Irán sube la presión ante EE UU

    La Plata » El dia La Plata

    Fecha: 23/03/2026 03:16

    Teherán advierte que podría bloquear por completo una ruta clave para el crudo si Washington ataca su infraestructura, en un marco de fuerte tensión e impacto global La tensión en Medio Oriente sumó un nuevo capítulo crítico y amenaza con escalar aún más. En respuesta directa al ultimátum del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, Irán advirtió que podría cerrar por completo el estrecho de Ormuz, una arteria clave para el comercio mundial de petróleo. La advertencia llega tras más de tres semanas de conflicto abierto que ya dejó miles de muertos, daños generalizados y una creciente inquietud en los mercados internacionales. Desde Teherán, la respuesta fue inmediata y contundente. El presidente del Parlamento, Mohammad Baqer Qalibaf, sostuvo que cualquier ataque contra infraestructuras críticas iraníes desencadenará represalias masivas. Según afirmó, instalaciones energéticas, tecnológicas y de desalinización en toda la región podrían convertirse en blancos legítimos y ser destruidas de forma irreversible, elevando el riesgo de una crisis regional aún mayor. El ultimátum de Washington fijó un plazo de 48 horas, plazo que vencería hoy, para que Irán garantice la reapertura del estrecho. En caso contrario, Trump amenazó con destruir centrales eléctricas clave. La Casa Blanca argumenta que gran parte de esa infraestructura está bajo control de la Guardia Revolucionaria iraní y cumple un papel central en el sostenimiento del aparato militar del país. El estrecho de Ormuz, que conecta el golfo Pérsico con el océano Índico, es uno de los puntos más sensibles del sistema energético global. Por allí circula cerca de una quinta parte del petróleo que se comercia en el mundo. Sin embargo, la intensificación del conflicto redujo el tránsito marítimo a niveles mínimos: solo una pequeña fracción de los buques habituales logra atravesarlo, mientras muchos petroleros permanecen detenidos o desvían sus rutas por razones de seguridad. El impacto económico ya es visible. Los precios del crudo registran fuertes subas, crecen los temores de un rebrote inflacionario y varios países productores enfrentan serias dificultades para exportar su petróleo. Al mismo tiempo, economías altamente dependientes de ese suministro, especialmente en Europa y Asia, observan con preocupación la posibilidad de un corte prolongado. En paralelo, el frente militar continúa activo. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, aseguró que su país, junto a Washington, avanza hacia sus objetivos estratégicos: debilitar el programa nuclear iraní, su capacidad de misiles y la red de aliados que respalda en la región. En ese marco, Israel intensificó sus operaciones tanto defensivas como ofensivas. Durante las últimas horas, misiles iraníes impactaron en el sur de Israel, particularmente en zonas cercanas a instalaciones sensibles como Dimona, donde funciona un centro de investigación nuclear. Los ataques dejaron decenas de heridos y generaron escenas de pánico entre la población. Teherán justificó la ofensiva como una respuesta a un presunto bombardeo contra su planta nuclear de Natanz, aunque Israel negó cualquier responsabilidad. Organismos internacionales de control nuclear señalaron que no se detectaron niveles anormales de radiación tras esos episodios, lo que llevó algo de alivio en medio de la incertidumbre. Sin embargo, la posibilidad de que instalaciones estratégicas se conviertan en objetivos militares mantiene en alerta a la comunidad internacional. El conflicto también se extiende al Líbano. El grupo Hezbolá, aliado de Irán, sigue lanzando cohetes hacia territorio israelí, mientras Israel intensifica sus bombardeos y operaciones en el sur del Líbano. En los últimos días, ataques israelíes destruyeron puentes clave sobre el río Litani, utilizados -según Tel Aviv- para el traslado de combatientes y armamento. Las autoridades libanesas denunciaron estos ataques y advirtieron que podrían ser el preludio de una ofensiva terrestre de mayor escala. La escalada en este frente aumenta el riesgo de una regionalización aún más profunda del conflicto. El costo humano sigue creciendo. En Irán, más de 1.500 personas murieron, según cifras oficiales, mientras que en Israel y otros territorios también se registran víctimas civiles. Hospitales saturados, evacuaciones masivas y daños a infraestructuras críticas reflejan la gravedad de la crisis. Incluso se reportaron ataques que afectaron instalaciones médicas, lo que agrava la situación humanitaria. En este contexto, el posible cierre total del estrecho de Ormuz aparece como un punto de inflexión. Irán señaló que podría permitir el paso solo a embarcaciones no vinculadas con sus enemigos, introduciendo un nuevo factor de incertidumbre en una de las rutas más importantes del planeta. La pulseada entre Washington y Teherán, lejos de moderarse, se intensifica. Con amenazas cruzadas, enfrentamientos en varios frentes y un mercado energético en alerta, el conflicto no solo redefine el equilibrio de poder en Medio Oriente, sino que también pone en riesgo la estabilidad económica global. Una escalada mayor podría tener consecuencias difíciles de contener. ESTA NOTA ES EXCLUSIVA PARA SUSCRIPTORES HA ALCANZADO EL LIMITE DE NOTAS GRATUITAS por favor, suscríbase a uno de nuestros planes digitales ¿Ya tiene suscripción? Ingresar Diario El Día de La Plata, fundado el 2 de Marzo de 1884. © 2026 El Día SA - Todos los derechos reservados. 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