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» tn24
Fecha: 21/03/2026 14:04
La escalada del conflicto en Medio Oriente genera un escenario contradictorio para Argentina: por un lado, aumenta su valor estratégico como proveedor de energía y alimentos; por otro, provoca efectos inmediatos sobre la macroeconomía, el agro y los costos logísticos. El contexto internacional, marcado por ataques a infraestructura energética y la reducción del tráfico en el Estrecho de Ormuz, reconfigura el mapa energético global. En ese escenario, el potencial de Vaca Muerta y la producción récord de materias primas agrícolas refuerzan el atractivo del país para inversiones estratégicas. Sin embargo, en el corto plazo la economía local enfrenta tres impactos directos. 1. Impacto macroeconómico y financiamiento más difícil El primer canal es financiero. Si el conflicto se prolonga y la economía mundial entra en una etapa de menor crecimiento con inflación, los mercados se vuelven más adversos al riesgo. Para un país como Argentina que necesita refinanciar deuda y atraer capitales esto puede traducirse en tasas más altas, mayor presión sobre el riesgo país y dificultades para acceder a financiamiento externo. En ese contexto, una eventual pérdida de confianza podría derivar en tensiones cambiarias o en un ajuste vía devaluación. 2. Fertilizantes más caros para el campo El segundo impacto afecta directamente al agro, uno de los principales motores de la economía argentina. La guerra encareció los fertilizantes, especialmente la urea, clave para la producción de trigo y maíz. Según datos de la Bolsa de Comercio de Rosario, Argentina importó 4,1 millones de toneladas de fertilizantes en 2025, de los cuales 2,1 millones fueron de urea, y cerca del 40% provino de Medio Oriente. Tras el inicio del conflicto, el precio internacional de la urea llegó a subir hasta 42%, lo que complica la planificación de la próxima campaña agrícola. Esto podría llevar a algunos productores a reducir el uso de fertilizantes o incluso cambiar cultivos, priorizando soja o girasol en lugar de maíz. 3. Fletes marítimos más caros El tercer impacto está en la logística. El conflicto también elevó el costo de los fletes marítimos entre 40% y 50%, lo que afecta directamente a un país altamente exportador como Argentina. El aumento del transporte internacional encarece el precio final de los productos agrícolas en los mercados externos y reduce la competitividad. Esto ocurre en un momento en el que el país espera una campaña récord cercana a 156 millones de toneladas, aunque consume internamente solo una parte de esa producción. Un escenario de oportunidad a mediano plazo A pesar de las dificultades inmediatas, especialistas señalan que la crisis global también puede convertirse en una oportunidad estratégica. La necesidad de diversificar el origen de la energía y de los insumos industriales podría favorecer inversiones en energía, minería y producción de fertilizantes en Argentina. En ese sentido, el desarrollo de infraestructura energética y proyectos vinculados al gas y la agroindustria será clave para que el país capitalice el nuevo escenario internacional.
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