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Parana » AIM Digital
Fecha: 21/03/2026 13:58
Por la tormenta que azota la capital provincial desde ayer, la municipalidad de Paraná alertó sobre el riesgo de aquaplaning, acuaplaneo e hidroplaneo, que se produce cuando la lluvia gana terreno sobre el asfalto, y es uno de los mayores desafíos de la conducción segura, supo AIM. La prevención y la prudencia al volante son las mejores aliadas. El fenómeno ocurre cuando el agua acumulada en la calzada forma una lámina, que los neumáticos no logran evacuar, interceptando el contacto directo entre la banda de rodamiento y la superficie vial. El principio físico detrás del aquaplaning es claro: si el volumen de agua bajo las ruedas supera la capacidad de evacuación de los surcos del neumático, el automóvil literalmente se desliza sobre el líquido. El conductor primero percibe una sensación de flotabilidad en el eje delantero, muy parecida al comportamiento sobre placas de hielo, con una facilidad inédita para girar el volante y una inminente pérdida de dirección, detalla la Fundación Mapfre. En ese instante, el control del vehículo queda sensiblemente reducido y cualquier intento de maniobra puede resultar ineficaz hasta recuperar la adherencia al asfalto. Cómo evitar el aquaplaning con lluvia Frente al aquaplaning, la prevención y la prudencia al volante son las mejores aliadas. Un primer aspecto crucial es moderar la velocidad en días de lluvia. Reducir la marcha incluso por debajo de los límites legales otorga a los neumáticos el tiempo necesario para drenar el agua y conservar la tracción. La suavidad en las maniobras también cobra protagonismo: es clave evitar frenadas y giros bruscos. Cualquier movimiento repentino puede hacer perder el control del vehículo de forma irreversible. En la misma línea, aumentan la distancia de seguridad y mantener siempre la atención máxima al tránsito y el estado de la vía resulta obligatorio para poder reaccionar a tiempo ante cualquier imprevisto. Un último factor a considerar es la estructura de la propia calzada: zonas con drenajes deficientes, pendientes mal orientadas, o pavimento en mal estado aumentan las probabilidades de acumulación de agua y, por ende, de aquaplaning. Qué partes del auto hay que revisar para evitar el aquaplaning La prevención del aquaplaning no descansa únicamente sobre el modo de conducir, sino que requiere una atención minuciosa a piezas clave del vehículo. Una de las recomendaciones más sólidas surge del seguimiento del estado de los neumáticos. Es necesario controlar mensualmente la presión de inflado y la profundidad de la banda de rodadura, ajustándose siempre a las indicaciones del fabricante para cada modelo específico. Los especialistas advierten que los neumáticos desgastados, con ranuras poco profundas o de baja calidad, pierden eficiencia para desalojar el agua y se convierten en un factor central de riesgo. El sistema de frenos también requiere especial atención, siendo fundamental garantizar su funcionamiento óptimo, como indica el Manual del Conductor de CABA, para mejorar la capacidad de respuesta ante un imprevisto, siempre evitando frenadas bruscas y persistentes bajo lluvia. Por último, los expertos recomiendan inspeccionar periódicamente el parabrisas, los limpiaparabrisas y los sistemas de iluminación y señalización. Estos componentes, aunque no influyen directamente en el contacto de los neumáticos con el pavimento, sí aseguran la visibilidad y la percepción de los peligros, permitiendo anticipar zonas de riesgo y mejorando la toma de decisiones a la hora de enfrentar condiciones meteorológicas adversas. La llegada de la lluvia suele transformar la rutina de manejo en una experiencia llena de desafíos inesperados. Más allá de la simple precaución por el asfalto mojado, existe un fenómeno que puede tomar por sorpresa incluso a los conductores más experimentados: el aquaplaning.
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