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Concordia » Diario Junio
Fecha: 21/03/2026 12:13
El reclamo de la comunidad se basa en la necesidad de una escuela en condiciones, una reparación urgente que garantice el derecho a la educación para todos/as los y las estudiantes. En consecuencia, exigen al gobierno provincial una respuesta efectiva y el inicio inmediato de las obras. El miércoles de la semana pasada, Melisa Reniero, asesora pedagógica de la institución, confirmó que, tras una reunión con autoridades de la Dirección Departamental de Escuelas realizada ese día, los padres de los alumnos decidieron enviar a sus hijos a la escuela. No obstante, aseguraron que, si para el miércoles 18 de marzo, no había novedades de intervención alguna en la escuela, dejarían de enviar a los estudiantes. Reniero explicó que hace dos años que, en un aula del edificio escolar que pertenece a un 3° año, se observan rajaduras y hundimientos en algunos pisos. Luego comenzaron a ver fisuras en las paredes. Incluso, esa habitación, en ocasiones, estaba «llena de hormigas» que ingresaban por esas brechas o algunos huecos en el piso. Desde la Dirección de la Escuela comenzaron con las gestiones a través de las vías jerárquicas. «Desde hace dos años que se vienen elevando notas», indicó. Cuando volvieron de las vacaciones, en febrero pasado, constataron que las condiciones edilicias habían desmejorado aún más. Por otra parte, en el patio comenzó una especie de desmoronamiento debido a la presencia de un antiguo pozo ciego. «Hay una rejilla de desagüe y si ves por ahí se nota, y eso no se veía antes», dijo. No es el único lugar. En el sector trasero de la escuela, lindante con el aula con problemas, el patio evidencia un «hundimiento importante» debido a la presencia de otro pozo negro antiguo. «Cada día se nota más que se va hundiendo», remarcó. Las docentes deducen que el pozo fue tapado con tierra y luego se le añadió una capa de cemento a modo de piso. «A la vista quedó bien, pero ahora ya no», remarcó. A principios de este año, se les informó a los padres que había un aula que este año no se podía utilizar. En la escuela hay seis aulas para seis cursos. Por lo tanto, una de las divisiones se quedaba sin espacio para desarrollar sus actividades. La intención era rotar los cursos para no afectar a uno solo en particular. Además, se ofrecieron clases virtuales para la división que no iba a clases el día que les tocaba permanecer en sus hogares. Reniero sostuvo que eran conscientes de que la alternativa no era la mejor, teniendo en cuenta que, en las familias del barrio, hay carencias económicas que les imposibilitan a todos los chicos contar con computadora o celular en condiciones de recibir actividades escolares y una conexión activa a Internet. Pero los padres se negaron y reclamaron que las autoridades se hicieran presentes. «Los padres levantaron la voz y dijeron no, esto no puede seguir así. No vamos a enviar a nuestros hijos en esas condiciones. Ahí comienza la visibilización de todo esto», expresó la asesora.
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