Contacto

×
  • +54 343 4178845

  • bcuadra@examedia.com.ar

  • Entre Ríos, Argentina

  • El tamaño importa: la pasión se mide en centímetros

    » Clarin

    Fecha: 21/03/2026 06:37

    El sol de la mañana rebota en el río Paraná y un hincha de Newells saca un centímetro del bolsillo. Lo estira sobre el piso de una plaza recién inaugurada en Rosario y mide el escudo de su club. La escena ocurre sobre la Costanera, en El Aura, un espacio al aire libre con un mural gigantesco en el suelo. Hay figuras y símbolos de la ciudad: Messi, Di María, Olmedo, Fito, las canchas de fútbol... La gracia está en mirar hacia arriba: el techo refleja la obra y uno termina viendo la ciudad como en un espejo. Una identidad hecha de fragmentos. Cultura, humor, río, historias. Todo conviviendo bajo el mismo Aura. Hasta que aparece el centímetro. Porque ahí, en ese hermoso collage diseñado por Martín Ron y artistas locales, también están los escudos de Newells y Rosario Central. Y ya hay fanáticos que llegan con una misión: comprobar si uno es más grande que el otro. Para sacarme la duda, yo hice mi propia medición con los pies. Un escudo tiene doce pasos de ancho. El otro, diez. No diré cuál es cuál porque en Rosario ese dato puede tener consecuencias diplomáticas. Pero el punto no es quién gana la medición. La pregunta es otra: ¿puede la pasión -esa fuerza desbordada, irracional, creativa- expresarse en milímetros? Difícil pensarlo acá, frente al Paraná que desborda cualquier medida. Como ya lo escribió Juan José Saer en El río sin orillas, es más vasto e inabordable que el universo entero. No sé si será para tanto. Pero alcanza para poner en escala esta discusión. Porque acá, frente al río, la ciudad -con sus dos clubes rivales- entra en un mismo mural. No parece poco. Esa convivencia entre opuestos es parte de nuestra historia. Pienso en Avellaneda, donde crecí. Independiente y Racing. Dos formas de ver el mundo separadas por un par de cuadras. En los 80 hacía atletismo en Racing. Corría con esa camiseta celeste y blanca que me quedaba grande. Pero mi corazón -como el de toda mi familia- estaba con el Rojo. Nunca lo viví como un conflicto. Era, simplemente, otra forma de pertenecer. Nuestro profesor, Domingo Amaisón -un maratonista histórico que había organizado algunas de las primeras carreras de calle del país- tenía una frase que nos repetía a los chicos del barrio antes de cada largada: Para llegar primero a la meta no pierdan tiempo mirando al de al lado. Cada segundo cuenta. No lo desperdicien peleando entre ustedes. Años después entendí que no hablaba solo de correr. Vuelvo a esa frase ahora, al ver al hincha de Newells con la cinta métrica en la mano, mientras la ciudad intenta poner a todos bajo el mismo techo, en una obra de arte. Como ese río del que escribió Saer, más vasto e inabordable que el universo entero. No por su tamaño, sino por todo lo que arrastra: historias, ciudades, rivalidades y afectos. A fin de cuentas -y por suerte- hay pasiones que siguen siendo demasiado grandes para entrar en un centímetro. Mirá también Sobre la firma Newsletter Clarín

    Ver noticia original

    También te puede interesar

  • Examedia © 2024

    Desarrollado por