21/03/2026 07:09
21/03/2026 07:08
21/03/2026 07:08
21/03/2026 07:03
21/03/2026 07:03
21/03/2026 07:03
21/03/2026 07:02
21/03/2026 06:58
21/03/2026 06:58
21/03/2026 06:58
» TN
Fecha: 21/03/2026 05:49
La familia Castro sigue manejando los hilos de la Revolución cubana más allá de que el clan no ejerza hoy el poder formal en la isla. Sin Fidel Castro, que murió en 2016, y con un Raúl Castro (94) retirado, Cuba volvió a imponer al linaje fundador de la Revolución para buscar una salida al laberinto que los metió Donald Trump. Leé también: El turismo internacional se derrumba en Cuba, pero crece el número de visitantes argentinos: ¿qué buscan? El presidente estadounidense y su secretario de Estado, Marco Rubio, están convencidos de que Miguel Díaz-Canel tiene los días contados. Es el precio que le exigen a Cuba para evitar un violento cambio de régimen, aunque lo nieguen en público. La Casa Blanca necesita que alguien pague el precio y el elegido es el presidente más impopular en la historia de la Revolución cubana. Como en Venezuela, Trump no está interesado en arrasar con el sistema político. Solo quiere que la isla se someta a los intereses y negocios estadounidenses. Por eso conversa directamente con los Castro y no parece importarle que la familia vuelva a ejercer el poder central y deje de actuar, como hasta ahora, en las sombras. La pregunta es si el clan estaría dispuesto a sacrificar a Díaz-Canel, su fiel, pero cuestionado delfín, si eso garantiza la supervivencia de la Revolución. Por qué Marco Rubio negocia con los Castro Cuba vive hoy bajo la presión máxima de Trump. El bloqueo petrolero total que le impuso a la isla se suma al embargo vigente desde 1961. El país atraviesa un colapso energético. Con apagones masivos y sin transporte, las protestas se están extendiendo por toda la isla. Por las noches suenan las cacerolas en distintos barrios de La Habana. El 14 de marzo, un grupo de manifestantes provocó un incendio en la sede municipal del Partido Comunista en la ciudad de Morón, en el centro del país. Los cubanos están en modo supervivencia y dispuestos a seguir movilizados. No exagero. La situación es realmente catastrófica. Las mipymes (micro, pequeñas y medianas empresas privadas) y las remesas y productos enviados por familiares y amigos están ayudando, pero la mayor parte de la población no los recibe, dijo a TN la periodista independiente Miriam Leiva, residente en La Habana. En ese escenario terminal, un equipo especial liderado por Rubio, de origen cubano, negocia directamente con la familia Castro. El intermediario es Raúl Guillermo Rodríguez Castro, alias El Cangrejo y nieto preferido de Raúl. Lo llaman así porque nació con seis dedos. Una reunión bilateral se llevó a cabo a principios de marzo en la isla caribeña de Saint Kitts y Nevis. La misión estadounidense le entregó una lista de exigencias, entre las que estaría la salida de Díaz-Canel, según la prensa del exilio y The New York Times. Rubio lo negó, pero el presidente cubano no es una pieza irremplazable para el desgastado engranaje cubano. Leé también: Cocinan de madrugada y a leña: así sobrevive una familia de Cuba en medio del apagón interminable Pocos días después llegó la primera señal desde La Habana. El ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Oscar Pérez-Oliva, anunció que los emigrados y sus descendientes podrán invertir y abrir negocios en Cuba, algo inédito y largamente esperado en Miami. Pérez Oliva no es un funcionario irrelevante. Es miembro del clan. Es nieto de Ángela Castro Ruz, hermana mayor de Raúl y Fidel, sus tíos abuelos. La trilogía de los Castro que podrían comandar una transición se completa con el general de brigada Alejandro Castro Espín, de 60 años, único hijo varón de Raúl. Su madre es la heroína Vilma Espín, exguerrillera de la lucha contra la dictadura de Fulgencio Batista fallecida en 2007. Fue uno de los negociadores cubanos que llevaron al restablecimiento de relaciones diplomáticas con Washington en 2015. Pero hay una cuarta opción, un as en la manga que la Revolución cubana podría utilizar por fuera de la familia Castro: la vice primera ministra Inés María Chapman. Quién es Inés María Chapman El nombre de Inés María Chapman comenzó a sonar fuerte para una eventual transición en algunos círculos del exilio cubano. De 60 años e ingeniera hidráulica, es un respetado cuadro femenino de la Revolución. Actualmente, es vice primera ministra y vicepresidenta del Consejo de Estado y de Ministros. Además, es miembro del comité central del Partido Comunista y diputada nacional. Ha dirigido la recuperación hidráulica al lado del vice primer ministro Ramiro Valdés. Ha sido la mujer más relevante en los últimos años. Parece tener el apoyo de Raúl Castro. Es de hablar pausado y escucha opiniones. Es afrocubana, lo que cubre el interés por acercar a la población negra y mestiza. Viaja por las obras hidráulicas de todo el país, habla con los trabajadores y aconseja en voz baja, pero firme, dijo Leiva. Además, afirmó: Cuando el ciclón golpeó Guantánamo hasta Moa, en la provincia de Holguín, ella permaneció allí, de un lado a otro con los dirigentes del partido y la población. El portal opositor 14ymedio, dirigido por la periodista disidente Yaoani Sánchez, la elogió en una nota publicada a fines de diciembre. En un gabinete dominado por hombres que suelen hablar de lo que no funciona como si fueran comentaristas ajenos al desastre, ella encarna el raro caso de quien todavía aparenta creer en el orden, la gestión y la responsabilidad. Dentro del reducido círculo del poder, Chapman ha despertado interés por algo que escasea en las alturas del Partido Comunista: competencia técnica. Mujer en un engranaje de testosterona, disciplinada en un entorno que prefiere las consignas, ha logrado construir una marca personal que la ubica, para algunos, entre los nombres presidenciables, escribió. Pero tiene algo que le juega en contra. No pertenece a ninguna de las familias históricas que controlan los resortes esenciales del país, un entramado de clanes que reparten ministerios, empresas militares y embajadas como si fueran herencias privadas, indicó el portal. El activista y dramaturgo Yunior Garcia, exiliado en España tras convertirse en la voz de las protestas del 11 y 12 de julio de 2021 en La Habana, dijo a TN: Inés María Chapman es uno de los nombres que se menciona (ante una eventual salida de Díaz-Canel), sobre todo por su perfil y además porque no ha tenido declaraciones tan fuertes. Leé también: Silvio Rodríguez dijo que tomaría las armas para defender la Revolución si Trump invadiera Cuba Ella no ha sido objeto de odio por parte de la población cubana, que ha enfocado más su odio por supuesto en la familia de los Castro, en Díaz-Canel, que ha sido como una especie de capataz de la finca durante estos años y en algunas otras figuras del régimen, afirmó. Para García, es probable que Estados Unidos la tenga identificada como una figura importante que podría encabezar una transición. Ahora hay que ver si Trump se decanta por la familia Castro o una alternativa como Chapman para liderar una transición hacia un modelo empresarial y capitalista, como exige la Casa Blanca. O si la Revolución está dispuesta a resistir hasta las últimas consecuencias a las imposiciones del presidente republicano en un escenario de protestas y hartazgo creciente. Obviamente, la única figura que está capacitada para negociar con Estados Unidos es Raúl Guillermo Rodríguez Castro, el nieto de Raúl y parte de su escolta. Es realmente la figura que encarna el poder de los Castro. Evidentemente, es la persona que está representando los intereses de los Castro y la que probablemente esté liderando el país, concluyó.
Ver noticia original