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  • Gana 1000 dólares al mes, vive en una moto y viaja por toda la Argentina: Vi muchas cosas misteriosas

    » TN

    Fecha: 21/03/2026 05:19

    En la Argentina hay más de 40.000 kilómetros de rutas nacionales pavimentadas y troncales. Para muchos es una cifra impactante; para Julia Turner (32), no. Conocida en redes como Penny Ryder, convirtió ese mapa en su terreno cotidiano: recorrió casi todo el país arriba de una moto de apenas 150 cc, chica para distancias largas, pero equipada para sostener una vida en movimiento. Ya acumula más de 125.000 kilómetros con su moto actual y el recorrido sigue. Está a solo dos provincias de completar su objetivo La Rioja y Catamarca y, una vez que lo logre, planea ir por más: expandir el viaje y lanzarse a recorrer toda Latinoamérica. Leé también: Reciclan tapitas, fabrican anteojos y tienen gestos solidarios: La satisfacción es muy grande Las primeras rutas A Julia siempre le gustó viajar. Es algo que tiene claro desde chica: Viajaba con mis papás; cuando tenían vacaciones en enero nos íbamos a algún lado en auto. Veía las motos pasar en la ruta y me llamaban la atención. Con el tiempo, esa curiosidad se transformó en una forma de vida. A los 23 años la invitaron por primera vez a hacer un viaje de 150 kilómetros como pasajera. En ese momento dije: Esta sensación que me encanta, quiero vivir de esta manera, y a partir de ahí empecé a organizar mi vida para estar todos los días en la ruta, contó. Antes de recibirse, hizo su primer viaje sola en moto, desde Bahía Blanca hasta Cipolletti. Ahí viven mis abuelos, entonces era un lugar seguro y un camino que conocía, porque ya había viajado muchas veces con mi familia. Eran 580 kilómetros de ida y lo mismo de vuelta. No me podía equivocar. Ese fue mi primer viaje de prueba. Lo que no imaginaba era que, desde ese momento, ya no iba a poder bajarse de la moto. Con el tiempo, la ruta se volvió su lugar en el mundo. Desde el extremo norte jujeño hasta una península de Tierra del Fuego En los miles de kilómetros que recorrió, Julia no se enfocó en los destinos turísticos tradicionales, sino en aquellos de los que poco se habla. La gente piensa que la Argentina son los destinos turísticos y nada más, pero hay muchísimos pueblos pequeños con historias muy interesantes. Esos son los que más me gustan: los lugares escondidos y difíciles de llegar, explicó. En Tierra del Fuego fue más allá de Ushuaia y llegó hasta Península Mitre, una zona poco intervenida y de difícil acceso. Para llegar hice 4.000 kilómetros de ripio. Ahí vi minas de oro, estancias abandonadas, represas de ríos del sur con seguridad muchas cosas misteriosas. Fue el mejor destino porque estaba muy despoblado, recordó. En el otro extremo del país, en Jujuy, visitó El Angosto, un pequeño pueblo ubicado en el límite norte. Es tan chico que mucha gente cree que el país termina antes, pero siempre hay un pueblito más allá, contó. Leé también: Retratos con alma: el emprendimiento que inmortaliza recuerdos en platos vintage A lo largo de estos años, recorrió el país de punta a punta. Desde hace cinco años viajo en moto y debo haber superado los 200.000 kilómetros, estimó. Aunque le faltan solo dos provincias para completar el recorrido nacional, ya piensa en expandir su proyecto: Quiero conocer la diversidad del país para después poder ver cosas similares en otros destinos de Latinoamérica. No me lo perdería por nada. La moto es su casa, la carpa su techo El trabajo remoto le permitió sostener este estilo de vida. Siempre que tenga conexión a internet y electricidad, puede trabajar desde cualquier punto del país. Me costeo bastante bien. Tengo clientes fijos y con las redes cubro gastos extra, como cuando tengo que cambiar cubiertas, explicó. Sus ingresos rondan los 1000 dólares mensuales, con los que cubre monotributo, obra social, seguro, patente, combustible y otros gastos. No tengo un estilo de vida ostentoso, no me doy muchos gustos, admitió. No compra ropa nueva ni suele alojarse en hoteles o casas alquiladas: prioriza los campings y la vida al aire libre. En los campings municipales y parques nacionales hay muchas cosas incluidas: duchas, internet, servicios básicos. Hoy se puede viajar con muchas comodidades en la Argentina, aseguró. Con el tiempo, aprendió a optimizar cada espacio de la moto. Es mi casa. Todo está organizado de manera milimétrica: cada cosa tiene su lugar. Para ella, cada compartimento cumple una función distinta: cocina, dormitorio, almacenamiento. Todo lo necesario para vivir en movimiento. Una mano solidaria en el camino Entre los recuerdos más valiosos que guarda, hay uno que se repite: la ayuda inesperada. Se me rompió la moto varias veces y siempre apareció alguien a ayudar. Es como si cayera un ángel del cielo, contó. No solo recibió asistencia mecánica, sino también gestos de hospitalidad: personas que le ofrecieron un lugar para dormir o le recomendaron talleres en pueblos alejados. En uno de los episodios más recientes, viajaba de noche cuando vio una moto detenida en medio de la ruta. Se bajó a ayudar y el joven le dijo que se había quedado sin combustible. Julia le compartió nafta, pero la escena tenía un detalle inesperado. Me dijo: Necesito llegar con las gallinas. Cuando miré bien, tenía tres bolsas con gallinas adentro. Era del campo y las estaba llevando. No lo podía creer, relató. Cuando vas a conocer un lugar tan aislado, te tratan con mucha amabilidad porque estás yendo voluntariamente. No es lo mismo si vas por trabajo o algo específico. Se alegran mucho, destacó. Julia contó que, cuando llegaba a esos poblados, la gente se ponía muy feliz y le ofrecía todo lo que tenían: techo, comida, agua, cualquier cosa que ella necesitara. No hay vida sin viaje En otro momento de su vida, Julia imaginaba un camino más tradicional. A los 18 pensaba en casarme, tener hijos y la casa propia. No quiere decir que no pueda pasar más adelante, pero hoy elijo esto, reflexionó. Leé también: Es de Mar del Plata, trabajó como albañil y busca dejar huella en la UFC: la historia de Kevin Vallejos El movimiento forma parte de su identidad. Me hace muy feliz y no me imagino sin viajar. Más adelante veré qué quiero hacer, agregó. Por ahora, su objetivo es claro: terminar de recorrer la Argentina y, apenas pueda, cruzar las fronteras para seguir explorando. No hay pistas de que apague la moto en un futuro cercano. Tiene todo para seguir adelante: un trabajo estable que le permite trabajar en cualquier lugar, una comunidad atenta a cada una de sus travesías y una familia unida que la apoya. Con su convicción y el apoyo, es más que necesario para seguir en ruta.

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