21/03/2026 03:50
21/03/2026 03:48
21/03/2026 03:48
21/03/2026 03:48
21/03/2026 03:48
21/03/2026 03:48
21/03/2026 03:42
21/03/2026 03:37
21/03/2026 03:36
21/03/2026 03:27
Buenos Aires » Infobae
Fecha: 21/03/2026 02:12
Cada 21 de marzo, el Día Internacional de los Bosques se presenta no solo como una efeméride de concientización, sino como un recordatorio urgente de la fragilidad de los pulmones del mundo. En 2026, bajo la sombra de una crisis climática que no da tregua, la protección de estos ecosistemas que albergan al 80% de las especies terrestres se volvió la última línea de defensa para la estabilidad del planeta. La ecuación es tan simple como alarmante: sin bosques sanos, la capacidad de la Tierra para regular su temperatura y sostener la vida humana se desvanece a un ritmo sin precedentes. A pesar de que cubren el 30% de la superficie terrestre y funcionan como gigantescos sumideros de carbono, enfrentan una amenaza combinada de deforestación e incendios extremos que, en regiones críticas como la Amazonía, ya los están transformando de aliados contra el cambio climático en emisores de CO. Mientras la comunidad internacional debate nuevas estrategias de financiamiento y restauración, la evidencia científica advierte que el tiempo se agota. Revertir la degradación forestal no es ya una opción, sino una necesidad económica y biológica para garantizar la supervivencia de casi un millón de especies en riesgo de extinción. La función esencial de los bosques en el planeta Los bosques cubren cerca del 30% de la superficie terrestre y albergan aproximadamente el 80% de todas las especies terrestres, según la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Este ecosistema filtra el agua, recicla la lluvia y sostiene el suelo, además de ser fundamental para el sustento de cerca del 25% de la población mundial. La función de los bosques como sumideros de carbono fue resaltada por el portal climático del MIT, que señala que cada año, desde el 2000, estos ecosistemas removieron en promedio 2.000 millones de toneladas métricas de carbono de la atmósfera. Este proceso ralentiza el aumento de dióxido de carbono, el principal gas de efecto invernadero. Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), los bosques no solo generan ingresos y empleos a partir de la producción y el comercio de recursos renovables, sino que también sostienen la agricultura familiar y comunitaria, mejoran la productividad agrícola y protegen las cuencas hidrográficas. La edición 2026 del Día Internacional de los Bosques enfatiza su rol en la prosperidad económica y la transición hacia una bioeconomía sostenible, donde los productos forestales pueden reemplazar materiales intensivos en carbono y crear nuevas oportunidades económicas. Amenazas, deforestación y cambio climático Desde la ONU advierten que los bosques se enfrentan a amenazas crecientes. La deforestación, impulsada principalmente por la expansión agrícola, la ganadería, la extracción de recursos y el desarrollo de infraestructuras, provoca la pérdida de unas 10 millones de hectáreas de bosques tropicales al año. Esta cifra equivale a la superficie de Corea del Sur. El WWF (World Wildlife Fund) indica que en 2024 se perdieron 6,7 millones de hectáreas de bosques tropicales primarios, a un ritmo de 18 canchas de fútbol por minuto. La destrucción afecta especialmente a regiones como la Amazonía, donde el 17% de la cobertura forestal se perdió en los últimos 50 años, lo que compromete la existencia de especies únicas y la supervivencia de comunidades indígenas. La crisis climática potencia estos peligros. Las olas de calor y las sequías extremas aumentan la frecuencia y gravedad de incendios forestales. Entre 2023 y 2024, el fuego fue responsable del 44% de la pérdida de cobertura arbórea total en ese período, un aumento respecto al 25% registrado entre 2001 y 2022, señalan desde la ONU. Cuando los árboles son talados o quemados, el carbono almacenado se libera a la atmósfera, lo que representa el 11% de las emisiones globales de CO, superando las del transporte mundial. Las consecuencias de la degradación forestal se reflejan no solo en la reducción del almacenamiento de carbono, sino en la disminución de la capacidad de los bosques para absorber gases de efecto invernadero. Algunas zonas de la Amazonía ya emiten más CO del que absorben, alertó la ONU. Bosques y biodiversidad: una defensa natural bajo presión La biodiversidad depende en gran medida de los bosques. Un análisis del PNUMA y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) muestra que 420 millones de hectáreas de bosques desaparecieron desde 1990, a pesar de una ralentización relativa en las tasas de deforestación durante las últimas tres décadas. Los bosques albergan el 80% de la biodiversidad terrestre: 60.000 especies de árboles, el 80% de los anfibios, el 75% de las aves y el 68% de los mamíferos. Su fragmentación llevó a que el 20% de la superficie forestal mundial esté dividida en más de 34 millones de pequeños parches, muchos de menos de 1.000 hectáreas, lo que pone en peligro la supervivencia de especies que requieren grandes extensiones de hábitat. Según la ONU, el uso humano del suelo, principalmente para la producción de alimentos, ya transformó el 70% de todas las zonas libres de hielo. Este proceso, junto al cambio climático, incrementa el riesgo de extinción de hasta un millón de especies en las próximas décadas. Sobre este punto, el biólogo y profesor de la UBA, Raúl Montenegro, advirtió en diálogo con Infobae que el impacto es más profundo de lo que se ve a simple vista: Cuando desaparece una especie en un lugar, aunque siga quedando en otros lugares, lo que desapareció no queda compensado por las poblaciones que quedan. La diversidad genética de esa parte que se perdió ya no se recupera. No es solamente importante que desaparezca la especie entera, sino que tenemos esas desapariciones parciales que son irreversibles. La pérdida de bosques afecta la capacidad de adaptación tanto de los ecosistemas como de la humanidad a los impactos climáticos. La UNEP sostiene que la conservación y restauración de los bosques, así como de otros ecosistemas, pueden lograr hasta un tercio de la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero necesaria en la próxima década. Desafíos y estrategias para la protección de los pulmones del mundo Para Montenegro, el enfoque de las políticas de protección debe evolucionar hacia una mirada sistémica que trascienda los listados de especies en peligro: La conservación más lógica es que yo necesito conservar los ecosistemas como sistemas de gran biodiversidad. Al conservar el sistema, seguramente estoy conservando no solo la diversidad genética de las especies que lo integran, sino la propia diversidad total. No necesito saber qué es lo que hay adentro, clasificado o no, sino que necesito mantener el sistema en su conjunto. A nivel global, la financiación para proteger los bosques sigue siendo insuficiente. La ONU estima que se deberá triplicar la inversión anual, de 84.000 millones de dólares en 2023 a 300.000 millones para 2030, con el objetivo de cumplir las metas de restauración y mitigación climática. Durante la COP30 en el Amazonas brasileño, jefes de Estado y representantes de 53 países respaldaron la creación del mecanismo de financiamiento Tropical Forest Forever Facility, diseñado para recompensar a naciones tropicales por conservar sus bosques. Además, se pactó recaudar más de 2.500 millones de dólares para la protección de selvas en la Cuenca del Congo y fortalecer la cooperación internacional contra incendios y delitos ambientales. La Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) remarcó que las acciones para frenar y revertir la deforestación deben integrarse en los planes climáticos nacionales y que la cooperación, la transparencia y la transferencia de tecnología resultan esenciales. La restauración de 350 millones de hectáreas de tierras degradadas podría secuestrar hasta 1,7 gigatoneladas de CO por año, de acuerdo con la IUCN. El Día Internacional de los Bosques subraya la urgencia de coordinar esfuerzos para proteger los ecosistemas forestales, esenciales para mitigar la crisis climática y preservar la biodiversidad del planeta.
Ver noticia original