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Chajari » Chajari al dia
Fecha: 20/03/2026 16:43
A Tamara Godoy, presidenta de la Federación Universitaria de Entre Ríos (FUER), responsable del brazo universitario del Partido Socialista, el Movimiento Nacional Reformista (MNR), se le quiebra la voz cuando cuenta cómo fue el proceso que la llevó a contar en redes sociales las situaciones de violencia de género que soportó siendo empleada en la Legislatura, en el despacho del diputado provincial socialista Juan Rossi. Evita nombrarlo. No quiere nombrarlo. Pero relata situaciones denigrantes, de violencia verbal, de maltrato en el trabajo diario, ese microclima de agobio que, dice, llegó a naturalizar y a preguntarse si realmente ella era la responsable de los improperios que recibía. Pregúntale a esa h de p, escuchó alguna vez que le dijeron. Atravesó un larguísimo año como contratada en Diputados, y otro larguísimo año afuera, y siempre con una situación común: fue víctima de distintos hechos de violencia, en sus diversas formas. Rossi integra la Banca de la Mujer, que preside la diputada del PRO Carolina Streitenberger. Entre Ríos Ahora consultó al legislador, que no quiso hablar del tema. También a Streitenberger, que no respondió. Largo proceso -¿Cómo fue este proceso para vos? -Fue muy largo. Duró aproximadamente dos años: uno trabajando y otro no trabajando en ese ámbito. Fue muy difícil hacerlo público. Me dio miedo y también me genera mucha incertidumbre. En estas horas, he pasado por todos los estadios, casi ni dormí. También me siento muy contenida, que es lo importante. Recibí mensajes de gente que atravesado por lo mismo, y ahí veo lo importante de hacerlo visible. Obviamente, fue complejo, pero al mismo tiempo me han dicho que le he puesto voz a situaciones que quizás otros no se animaron a hablar. -¿Lo procesaste mucho tiempo antes de hacerlo público? -Mucho; yo lo procesé mucho también para activar el protocolo (de actuación en casos de violencia del Partido Socialista). En la publicación de Instagram contesté algunos mensajes que me cuestionaban. Pero mi foco está en otro lado. Pero como que hoy me sentí en la necesidad de tener que salir a explicar que yo soy estudiante, que soy graduada, que estoy graduada en Administración Pública. Te ponen en esa situación, en la necesidad de explicar por qué denuncias lo que denuncias, de tener que buscar justificaciones por lo que nos está pasando. No denuncié antes, en el primer año, por lo económico, porque necesitaba el trabajo; y después, porque un amigo y un compañero mío estaban trabajando en el mismo ámbito. De hecho, a mi amigo le costó el trabajo también. Entonces, también fue complejo por ese lado. Ha sido muy difícil. -Tu decisión fue seguir el camino que establece el protocolo del Partido Socialista, y que desde el lado institucional se aborde y se resuelva esta situación. -Entendí que era lo más responsable para el partido, para mí, porque yo soy una convencida de que es el espacio donde yo quiero seguir haciendo mi militancia. No me quiero ir de este espacio, pero tampoco quiero que otras compañeras se vayan. Entonces, entendí que debía resolverlo por ahí. Hoy me preguntaron también por una instancia judicial. No, de momento no lo he hecho, porque entendía que el protocolo podía por ahí solucionar esta situación. Aunque a veces uno espera mucho de las instituciones. No digo que no esté a la altura: todavía el proceso está en procedimiento, por eso tampoco puedo hablar mucho de eso y de la persona. Lo que me impulsó a hacer público esta situación que viví es el hecho de que mientras muchas mujeres estudiamos, nos formamos, trabajamos y sostenemos las tareas de cuidado, existen prácticas donde, desde un lugar de poder, nos amenazan. Nos dicen que no vamos a conseguir trabajo si denunciamos. Esto no es una frase aislada, sino que habla de una desvalorización profunda de las mujeres y de un sistema con mucha desigualdad todavía, que es una forma de disciplinarnos, que busca condicionarnos, limitarnos, y hacernos retroceder. También me dijeron que no lo publique, pero creo que si no lo decimos, no existe, y eso también hace que se siga repitiendo un patrón. No me quiero ir del Partido (Socialista) no quiero que ninguna compañera más se vaya por esto. Me pareció supernecesario poder decirlo. -¿Cómo fue ese pasaje de escuchar testimonios de otras mujeres que vivían situaciones de violencia a vivirlo en carne propia? -Me pasaba que me creí todas las situaciones que pasaban, lo normalicé también. Y también la gente me decía: ´Esto es así´. Entonces, fuimos todos cómplices de esa situación de violencia que se estaba dando. Hasta que en un momento dije, che, esto no es normal, yo tengo capacidad. Se estaba poniendo en juego mi responsabilidad laboral, mi responsabilidad política, porque conmigo ejercieron violencia, y yo me lo creí todo lo que decían de mí. Llegó un momento en el que iba con miedo a trabajar; iba con un desgaste mental. -Hay que recordar que todo esto ocurrió en la Cámara de Diputados. -Sí, y por eso me gustaría remarcar algo: es importante que las instituciones y el Estado provincial asuman un compromiso con respecto a eso, un compromiso activo, con un seguimiento a estos casos, para que las personas se sientan contenidas al hacer la denuncia, y que existan espacios seguros; seguros y libres de violencia. Fuente: Entre Ríos Ahora
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