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» La Nacion
Fecha: 20/03/2026 12:38
Según The Economist: ¿provocará la guerra en Oriente Medio una recesión mundial? Es poco habitual encontrar en una misma frase referencias a Looney Tunes y la inquietante constatación de que podríamos estar ante una crisis energética de gran magnitud, pero la imagen del Coyote resulta sorprendentemente precisa: el mundo se ha precipitado por el acantilado de la energía y aún no hemos mirado hacia abajo. Esta fue la conclusión a la que llegó un debate publicado en The Economist, y, de hecho, las perspectivas parecen desoladoras. Es decir, uno de los principales problemas de este conflicto es que su desenlace no está únicamente en manos del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. En el mundo financiero, Robert Armstrong acuñó el término TACO trade (Trump Always Chickens Out o Trump siempre se acobarda), que básicamente subraya la idea de que, cuando los mercados reaccionan negativamente a las políticas más divisivas de Trump, él da marcha atrás. En este caso, sin embargo, Trump no es el único actor en juego, y no puede abrir el estrecho de Ormuz con solo chasquear los dedos. Además, a pesar de la retórica del presidente de EE.UU., según los expertos de The Economist, las posibles soluciones al déficit petrolero no son viables. La idea de escoltar a los buques a través del estrecho resulta especialmente difícil, subrayó Shashank Joshi, editor de defensa, quien comparó el debilitamiento de las capacidades militares de Irán en Ormuz con pelar una cebolla. Estados Unidos tendría que hacer frente a la amenaza de misiles y drones, luego ocuparse de las lanchas rápidas iraníes y después sería necesaria una defensa aérea mínima para proteger la navegación; pero, a pesar de todo esto, no habrá una confianza del 100% en que nada pueda ser atacado. De hecho, Edward Carr, subdirector de The Economist, subrayó que, si Irán está decidido a actuar como un Estado rebelde, no hay nada que Estados Unidos pueda hacer para reabrir el estrecho. Por lo tanto, dado que el 15% del suministro mundial de petróleo pasa por este estrecho, así como el 20% del GNL, existe una profunda preocupación entre los expertos por las posibles repercusiones en la economía mundial. En concreto, ante la posibilidad de que el estrecho permanezca cerrado durante el resto de marzo, Joshua Roberts, editor de mercados de capitales, destaca la posibilidad de que los precios del petróleo suban de US$150 a US$200 por barril; abrir el estrecho antes de que termine marzo es, según sus propias palabras, algo increíblemente optimista, y, además, señaló que los pozos de petróleo, una vez cerrados, tardan tiempo en volver a ponerse en funcionamiento. Y así, ya no estamos ante barriles retrasados, sino ante barriles perdidos de petróleo", dijo. Esto significa, según los expertos, que se podría ver una destrucción de la demanda. Esto reviste especial importancia dada la evolución del uso del petróleo a nivel mundial. Como sostiene Zanny Minton Beddoes, redactor jefe de The Economist: En la década de 1970, el petróleo tenía una importancia mucho mayor en términos de su participación en el PBI mundial. Sin embargo, ahora la producción es menos intensiva en petróleo, pero el precio de los productos para los que se utiliza el crudo, especialmente el transporte, es muy inelástico. Así que, si realmente necesitas reducir la demanda porque físicamente no tienes el petróleo, vas a tener que aplicar un enorme aumento de precios para lograrlo". Esto obliga a los bancos centrales a enfrentarse a una difícil disyuntiva, según los expertos. Dado que esta crisis energética se suma a las provocadas por la guerra entre Rusia y Ucrania, entre otras, los bancos centrales no pueden ignorarla. Roberts subrayó que las entidades monetarias deben subir las tasas de interés para combatir repercusiones económicas que podrían ser mucho peores. De hecho, este fue el caso en Australia, donde el banco central elevó las tasas de interés al 4,1% debido a que la evolución de la situación en Oriente Medio sigue siendo muy incierta, pero en una amplia gama de escenarios posibles podría agravar la inflación mundial y nacional. Por lo tanto, los expertos llegan a una conclusión preocupante. Esta crisis energética, sumada a los problemas económicos ya existentes, acerca al mundo a una recesión global. Como subrayó Roberts: Cuando se producen crisis una tras otra, no es que se sumen de forma lineal. Pueden interactuar y agravar mucho más la situación. Creo que las probabilidades de una recesión global han aumentado considerablemente. Además, es importante señalar que la Argentina no es inmune a esta eventualidad. Como señaló Miguel León Ledesma, profesor de Economía de la Universidad británica de Exeter, en una entrevista con LA NACIÓN, el aislamiento geográfico del país no es tan importante, ya que muchas de estas perturbaciones internacionales se transmiten a través de los precios. En los dibujos animados, el Coyote siempre sale ileso de la caída. Puede que la realidad no tenga tanta suerte.
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