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» Clarin
Fecha: 20/03/2026 06:23
Es difícil encasillar a Sofi Morandi. Con tan solo 29 años ya tiene una carrera extensa en el teatro musical -Kinki Boots, Heathers y próximamente Hairspray, que se estrena en mayo-. También protagoniza la serie Porno y Helado (Prime Video), en el 2018 ganó el Bailando por un Sueño (El Trece) y además estuvo en la primera ola de los canales de streaming con OLGA, cuando se ganó su lugar junto a Migue Granados en Soñé que volaba. Sin embargo, hubo un momento en aquella vorágine de oportunidades en el que el cuerpo de la actriz, sin inmediaciones voluntarias, decidió parar. Un día me desmayé antes de entrar al programa. Volvía de grabar algo y estaba muy nerviosa, pero era por temas míos personales, confiesa la neuquina en charla con Clarín, rememorando su etapa en OLGA. Eso la llevó finalmente a tomar la decisión de irse del canal de stream en el 2024. Y así empezó a elegir proyectos teniendo como brújula priorizar su bienestar, tanto el físico como el emocional. Ahora Sofi se sube los lunes al escenario del Multiteatro para hacer Las cosas Maravillosas. El unipersonal tiene una larga lista de actores y actrices que por diferentes temporadas se encargaron de narrar una conmovedora historia sobre la herencia de la salud mental y la búsqueda de los momentos luminosos de la vida. -¿Sentís que recién ahora podés elegir qué proyectos hacer? -Sí. Al ser neuquina, cuando llegué a Buenos Aires era chica y tenía esa mentalidad de aprovechar cada oportunidad al máximo. Pero ese ciclo de ir a todo ritmo las 24 horas ya cumplió una etapa. Cuando uno es más pendejo va a todo a full, no te cansas y el cuerpo te da para eso. Ahora prefiero frenar, darme una palmadita en el hombro y decidir con menos "ansiedad jovial". Por ejemplo, este año Hairspray se va a estrenar medio terminando Las cosas maravillosas. Capaz en otro momento hacía todo a la vez y era un loco y ahora ya elijo no hacerlo, por suerte. Pero tampoco critico lo anterior, como que también me sirvió. Aprendí a estar 100% con la cabeza en un solo proyecto y disfrutarlo. -Después de un tiempo, volvieron a trascender los motivos de tu salida de OLGA y dijeron que terminaste mal con Migue Granados -Yo no tengo Twitter. Me lo mostró una amiga. De hecho hablé con Migue y me dijo: Che, bolu.. nosotros terminamos bien. ¿Estoy loco?. Y yo le dije que obvio que sí. Cuando me fui de OLGA estaba muy pasada de rosca de laburo y esto fue a comienzos del 2024, creo. Y sí, había un montón de otras cosas que sí me generaban ansiedad pero porque venía de grabar algo antes. -¿Qué te había pasado con OLGA en aquel momento? -Me encanta hablar y me encanta el formato streaming, de hecho a los chicos los sigo escuchando. Pero cuando empezás a estar en un canal mainstream, por lo menos yo que soy exigente, aparece esa presión de que tiene que funcionar. Los primeros meses habían sido un boom y mantener esa "magia" por mucho tiempo es difícil. Yo sentía esa presión y me costaba mucho "caretear" en un programa diario de comedia cuando, por cosas personales, no estaba para tener esa energía de lunes a viernes. Sentía que no les servía ni a ellos ni a mí. -Tu salida del streaming recuerda a la de Fernando Dente, que es bastante reciente. Hay algo ahí de las exigencias que tienen los actores de cubrir obras, proyectos -Es que quizás está en la cabeza de uno también esa exigencia y no es que viene de afuera. Pero bueno, como es mi cabeza, yo la escucho. Además lo entiendo a Fer, él tenía un programa de actualidad todos los días. Tenía que estar informado. Nuestro programa era más lúdico, digamos. Después me sirvió hacer una vez por semana y eso lo encontré como una linda dinámica y ahí pude disfrutar y relajarme y tomármelo de otra forma. Pero uno a veces tiene que saber cuándo bajarse. -Hablando de bajarse, hace poco contaste que empezaste a tener fobia a viajar en avión y que te bajaste de uno en dos ocasiones. Estar en un stream también es estar en el aire... -Esta noche capaz me baje del escenario también (risas). Nunca lo había linkeado, pero puede ser algo de la gestión emocional que intento laburar. Con los aviones me pasaba algo de claustrofobia, como si estuviera en una lata de sardinas y no pudiera escapar. Tuve medicación unos meses y ahora ya estoy sin medicar. Le tengo mucho respeto al tema: cuando tengo un vuelo hago mi rutina, medito, me acuesto temprano... Tengo mi psicólogo y mi psiquiatra. Me gusta ir directo al problema para tener herramientas. -Para filmar Porno y Helado tenés que viajar seguido a Uruguay. ¿Tuviste algún episodio de fobia? -¡Voy en barco! A veces tengo que respirar hondo. Son tres horas de viaje, encima ahora no hay patio en el barquito y no se puede salir afuera. Entonces también hay pensamientos que se te vienen. Pero cuando viajé por suerte salió todo bien. Las cosas maravillosas: el turno de Sofía Las cosas Maravillosas es una adaptación de Every Brilliant Thing, obra de Duncan Macmillan y Jonny Donahoe, que se estrenó en 2014 en el Festival de Edimburgo. Desde entonces, la historia viajó por todo el mundo y en Argentina empezó a hacerse en el 2022, de la mano de la directora Mey Scápola, primero con Peter Lanzani. La historia sigue a un narrador que elabora una lista infinita de cosas maravillosas, desde enamorarse por primera vez hasta escuchar la canción de Jazz que escuchaba en su infancia, con el objetivo de dársela a su madre con depresión. Durante la hora en que se desarrolla el espectáculo, la narradora tiene un vínculo interactivo con el público que, como un buen amigo, la acompaña por los momentos más lindos y lo más tristes de su historia de vida. -¿Cómo te sentís haciendo este unipersonal? -Era un desafío que me interesaba, pero le tenía miedo porque sentía que iba a estar arriba del escenario sola, sin poder agarrarme de nada. Con el correr de las funciones me di cuenta de que el público es una herramienta más y me sirve porque me apoyó en ellos. Antes del estreno, yo preparaba el texto con mi directora y re tenía pensado qué iba a hacer, pero la obra va fluctuando. Cada función es una especie de estreno porque nunca sabés qué energía va a venir de los distintos públicos. Me sirve agarrarme de las miradas o de alguien que se emociona. En la sala siempre hay luz, así que podés ver a la gente a los ojos. Se genera algo muy íntimo que al principio me daba miedo, pero terminó siendo un trampolín. Video -Se dice que la directora, Mey Scápola, quería trabajar con vos hace tiempo, pero que no te animabas todavía -La amo, la conozco por amigos en común y ya hicimos Microteatro juntas. Las cosas maravillosas me encantaba, la vi muchas veces con los diferentes intérpretes. Pero no era el momento porque quería dedicarle tiempo exclusivo. No quería estar con esto y treinta cosas más a la vez. Recién el año pasado pudimos coincidir. Es una obra con muchos matices y altibajos. Tenés que ser como un malabarista para llevar la energía, estar atenta si alguien dice un número bajito para repetirlo y que la ola no caiga. En un elenco te agarrás de tus compañeros si estás bajo de energía, acá no tengo esa posibilidad y es muy interesante. -¿Te pasó alguna vez de decir un número y que nadie responda? -No me pasó, soy muy ansiosa y a veces me agarra un "blanco" como mecanismo de defensa. Mi cabeza en vez de quedarse callada tira cualquier número para que no haya un bache. Por ahora tuve más blancos que equivocaciones reales con los números. ¡Son más de 70 números los que tuve que aprenderme! -La gente pasa por muchísimas emociones con la obra. Llora, se ríe a carcajadas... -Sí, cuando la vi por primera vez con Peter Lanzani, salí fascinada. No tenía idea. Como cuando vas a ver una película al cine sin haber leído la sinopsis. Bueno, lo mismo hasta ahora. Y salí muy, muy conmovida. Hay mucha gente que viene y no sabe cómo es la propuesta. Nunca quiero spoilear, pero ya cuando entras a la sala conocés el código, se empiezan a repartir los números, los roles... Hay una especie de misterio, de intriga y eso está lindo, pero la gente se re entrega a esa propuesta y está buenísimo eso. El presente emocional: identidad, familia y un viaje con amigas Sofía nació en Neuquén, lugar al que llama su lugar seguro. A veces me pasaba, ya instalada en Buenos Aires, que cuando iba a visitar a mi familia al sur ya me quería volver a la ciudad y ahora me quiero quedar un mes con ellos. Somos medio un clan, nos acompañamos en todo, revela Sofi sobre sus vínculos cercanos. Cuando tenía 15 años, la actriz se dio cuenta de que era bisexual y una de las primeras personas en saberlo fue su mamá. Los años pasaron y su primer noviazgo fue con una una bailarina. Cortaron en el 2024. Actualmente, está soltera. Prefiere priorizar su vida profesional y también a sus amigas, con quienes está planificando un viaje a Europa o Eurotrip, porque una de ellas va a cumplir treinta años. Estoy muy bien así, aclara. -¿Cómo te llevás con los titulares sobre tu vida personal tipo Sofi Morandi salió del closet? -Por favor que ese no vuelva a ser el titular de esta nota (risas). La verdad es que no soy de leer muchas noticias sobre mí, pero porque no me gusta escucharme o verme. Siempre me pasa. Una entrevista es peor que cuando te ves actuando, como que me miro y pienso: Ay, qué manera de hablar boludeces. Yo hablo de mi sexualidad con mucha naturalidad. Es lindo que no me importe eso, no es un tema como en algún momento pudo haber sido. Ya pasé esa barrera. Cuando llegué a Buenos Aires les conté a mis amigos, entonces era algo como parte de mi intimidad, hasta que después sí, estuve en pareja y se lo conté a mi familia. Ellos igual ya lo sabían. -¿Sentís que en Buenos Aires tenés más libertad a la hora de ser quien sos y de vincularte? -En Capital hay más lugares para las minorías, es todo un poco más open que afuera. Puede ser que en otras provincias sea más conservador, pero no es así en todos lados y depende cómo lo lleve uno. También veo que afuera de Buenos Aires las cosas están cambiando por suerte. -Hay mucha violencia últimamente hacia la comunidad LGBTQ+ -Si. En lo personal, por suerte nunca viví episodios feos en la calle, aunque están los comentarios homofóbicos en redes. Pero no dejo que me afecten ni "que me entre la bala". Los estrenos futuros y el deseo de volver a hacer cine -¿Qué se viene para la tercera temporada de Porno y Helado? -La serie tiene nuevos números musicales que son lindos y bizarros. También tenemos invitados nuevos como Nati Oreiro, Zoe Gotusso, Andrea Frigerio y Pepe Cibrián, todo es un delirio fantástico y se armó como una familia grabando en Uruguay. ¡Estamos muy contentos! Nunca me imaginé estar haciendo una tercera temporada. -¿Por qué nunca lo imaginaste? -Ser parte de una serie argentina hoy en día es un privilegio. La primera temporada es para mí un producto muy hermoso, teniendo a Martín Piroyansky de guionista junto con Martina López Robol. Hice la primera, le fue bien y dije "listo, yo ya gané la segunda". Por eso fue impensada la tercera. Estoy muy agradecida con este año, también estoy haciendo mucho teatro -Este mes arrancás con los ensayos para Hairspray (estrena el 6 de mayo en el Teatro Coliseo)... -Sí, después de Heathers vuelvo a interpretar a una "mala" con el personaje de Amber Von Tussle. Estoy entrenando hace un mes para estar a la altura del elenco, porque hay chicos que son bailarines y cantantes increíbles. Amber es un personaje muy histriónico. Vocalmente tiene esa voz nasal, tipo "twang", que estamos buscando con mi profe de canto. -Amber es rubia. ¿Vas a dejar de ser morocha? -Vamos a usar pelucas locas de los años 60. Por suerte mi pelo corto ayuda para que entren bien. -El año pasado se estrenó la película La dicha en movimiento, donde actúas en el rol de Fabiana Cantilo ¿Te gustaría volver a hacer cine? -¡Sí, me encantaría! Cuando estoy en un set tengo la misma sensación que cuando ensayo para el teatro y es querer estar haciendo eso para siempre. Todo el mundo me dice que es porque recién estoy arrancando. A mi no me importa. No sé por qué será, pero quiero estar ahí, grabando. -¿Qué es lo que más te gusta de los sets de filmación? -Todo. Hablar con la gente, aprender de distintos rubros. Pregunto qué lente están usando, qué cosita, qué farol, me encanta. Aprendo mucho, como todo lo que es nuevo y me re me gusta. Ojalá que salga algo de eso. DD Newsletter Clarín
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